Hay pocos senderos en España donde el mar acompañe tanto como en O Camiño dos Faros. Una ruta que recorre unos 200 kilómetros por la Costa da Morte siguiendo caminos de pescadores, pistas de tierra y senderos que avanzan siempre mirando al Atlántico. Entre Malpica y Fisterra aparecen algunos de los paisajes más reconocibles de la costa gallega, con faros sobre acantilados, arenales azotados por el viento, pequeñas calas, dunas, bosques y pueblos marineros que viven de cara al océano.
El nombre del camino no es casual. A lo largo del recorrido van apareciendo algunos de los faros más emblemáticos de Galicia, desde Punta Nariga hasta Cabo Vilán, Touriñán o el propio faro de Fisterra, imagen del fin del mundo conocido. Pero O Camiño dos Faros no se queda solo en la costa más salvaje. También atraviesa estuarios, zonas de marisqueo, aldeas pequeñas y lugares ligados a la historia de la Costa da Morte, como el dolmen de Dombate, el castro de Borneiro o el Cementerio de los Ingleses.
La ruta está dividida en ocho etapas y suele hacerse en algo más de una semana, aunque hay quien prefiere elegir etapas sueltas. El camino parte de Malpica y continúa por localidades como Niñóns, Ponteceso, Laxe, Arou, Camariñas, Muxía o Nemiña antes de terminar en Fisterra. Son jornadas largas y exigentes, con continuas subidas y bajadas, tramos rocosos y bastante desnivel acumulado. Por eso, O Camiño dos Faros invita a caminar sin prisa, parar en los miradores y dedicar tiempo a disfrutar de una costa que cambia constantemente en cada etapa.













