12 fotosRías Altas: los fiordos gallegos que parecen sacados de Noruega. La niebla, los acantilados y el mar embravecido resultan especialmente impresionantes en otoño e invierno, cuando el Atlántico golpea con fuerza la costa del extremo norte de Galicia y la niebla envuelve los acantilados. A diferencia de las Rías Baixas, famosas por sus playas tranquilas y ambiente mediterráneo, las Rías Altas muestran una Galicia mucho más indómita. Aquí predominan los acantilados verticales, los faros solitarios, las pequeñas aldeas marineras y un océano que cambia de humor constantemente. El paisaje está marcado por tonos verdes intensos, cielos grises y una atmósfera melancólica. Uno de sus lugares más espectaculares es la Costa Ártabra, donde se encuentran algunos de los acantilados más altos de Europa continental. Muy cerca, el cabo Ortegal ofrece panorámicas impresionantes del Atlántico embravecido, especialmente durante los temporales de otoño e invierno. También destacan pueblos como Cedeira o Cariño, donde el tiempo parece avanzar más despacio. La comparación con Noruega no es casual. Las entradas del mar tierra adentro, las montañas cercanas a la costa y la constante presencia de la niebla crean una estética muy similar a la de los paisajes nórdicos. Sin embargo, las Rías Altas conservan algo único: la mezcla entre la dureza del Atlántico y la calidez cultural gallega.fabio lamanna ( Alamy / CORDON PRESS )Selva de Irati: el bosque de los Pirineos que parece la Selva Negra alemana. Uno de los mayores hayedos de Europa es la Selva de Irati. Está en Navarra, muy cerca de la frontera con Francia, pero en otoño puede parecer una escena de Baviera o la Selva Negra. Este inmenso hayedo-abetal, de los mejor conservados del continente, mantiene una atmósfera húmeda, silenciosa y profundamente verde. Durante gran parte del año la niebla cubre los árboles y crea una sensación de misterio que transforma el bosque en un escenario casi mágico. En otoño, además, el paisaje alcanza su momento más espectacular: las hojas de las hayas tiñen el suelo y las montañas de tonos rojizos, dorados y anaranjados que parecen sacados de una postal centroeuropea. A diferencia de otros bosques más intervenidos, conserva una naturaleza casi intacta. Los senderos atraviesan ríos cristalinos, pequeños puentes de madera y caminos rodeados de helechos y musgo. El silencio solo se rompe por el sonido del agua o el viento moviendo las copas de los árboles. La comparación con Alemania surge de forma natural por la densidad forestal y el tipo de paisaje alpino que rodea la zona. Sin embargo, la Selva de Irati tiene una personalidad propia marcada por la cultura pirenaica y navarra: pequeños pueblos de piedra, antiguas tradiciones y una gastronomía de montaña completan la experiencia. Entre las rutas más conocidas destacan los recorridos alrededor del embalse de Irabia o los senderos que conducen hasta miradores naturales desde donde se aprecia la inmensidad del bosque.Xavier Fores - Joana Roncero ( Alamy / CORDON PRESS )Formentera: el Caribe mediterráneo escondido en Baleares. Instagram está lleno de sugerentes fotos de Formentera, una pequeña isla en pleno Mediterráneo, al sur de Ibiza, que parece sacada de una postal tropical. Sus playas de arena blanca, el color turquesa de sus aguas y la tranquilidad de su entorno han hecho que muchos la comparen con el Caribe o incluso con las Maldivas. Y es indudable que resulta una de las caras más paradisíacas de España, un rincón donde el Mediterráneo adquiere colores tropicales y donde resulta fácil olvidar que seguimos en Europa. Esta es la isla más pequeña y tranquila de las Baleares habitadas y, a diferencia de otros destinos mediterráneos más masificados, aquí todavía se conserva una atmósfera relajada y natural. Las carreteras estrechas, los faros junto al mar y los pequeños chiringuitos de playa contribuyen a esa sensación de desconexión total. El lugar más famoso de la isla es Ses Illetes, considerada una de las mejores playas de Europa. Su arena blanca y fina se mezcla con aguas tan transparentes que las embarcaciones parecen flotar en el aire. Gran parte de esa claridad se debe a las praderas submarinas de posidonia oceánica, declaradas patrimonio mundial de la Unesco. Estas plantas marinas actúan como un filtro natural que mantiene el agua increíblemente limpia. Y más allá de los arenales, Formentera ofrece paisajes de gran belleza: acantilados, caminos de tierra, salinas y pequeños pueblos blancos. Todo ello acompañado por la luz característica del Mediterráneo, especialmente espectacular al atardecer.Visions from Earth / Alamy / CORDON PRESS Fragas do Eume: una selva atlántica en Galicia. En el corazón de esta comunidad se esconde uno de los bosques más mágicos y desconocidos de España. Este parque natural en A Coruña, atravesado por el río Eume y cubierto por una vegetación exuberante. Las Fragas do Eume conservan uno de los últimos grandes bosques atlánticos de ribera de Europa. Aquí la humedad lo invade todo: los troncos cubiertos de musgo, los helechos gigantes, las ramas retorcidas y la niebla constante crean una atmósfera casi jurásica. Se camina entre sus senderos bajo una bóveda verde donde apenas entra la luz del sol, acompañados únicamente por el sonido del río y los pájaros. Uno de los elementos más característicos del paisaje son sus antiguos puentes de piedra y los pequeños caminos empedrados que serpentean entre el bosque. El más famoso conduce hasta el monasterio de Caaveiro, escondido entre la vegetación, como emergiendo entre la niebla. La comparación con Irlanda surge de manera inevitable. El verde intenso, el clima húmedo y la sensación de aislamiento recuerdan a los parques naturales irlandeses o incluso a algunos paisajes escoceses. Sin embargo, las Fragas do Eume poseen una personalidad propia, marcada por la tradición gallega y el carácter salvaje del Atlántico.Casavella ( Alamy / CORDON PRESS )Lagos de Covadonga: Nueva Zelanda en el norte. En el corazón de los Picos de Europa, rodeados de montañas verdes, praderas infinitas y niebla atlántica, los lagos de Covadonga forman uno de los paisajes más espectaculares de España. Quien contempla este rincón del norte por primera vez entiende rápidamente por qué muchos lo comparan con Nueva Zelanda. Los lagos Enol y Ercina, situados a más de mil metros de altitud, aparecen encajados entre montañas de roca caliza y colinas cubiertas de un verde intenso. La combinación de agua, niebla y grandes espacios abiertos crea una atmósfera salvaje y cinematográfica muy similar a la de los famosos paisajes neozelandeses que aparecen en películas como 'El Señor de los Anillos'. La meteorología juega un papel fundamental en la magia del lugar. En cuestión de minutos, el paisaje puede pasar de un cielo completamente despejado a quedar cubierto por nubes bajas y niebla, aportando una sensación de misterio constante. Además de su belleza natural, los lagos de Covadonga poseen un enorme valor simbólico e histórico para Asturias. Muy cerca se encuentra el santuario de Covadonga, uno de los lugares más emblemáticos de la historia española y punto de partida de numerosas rutas por el parque nacional. La zona también es conocida por sus vacas pastando libremente, sus antiguos refugios de montaña y sus carreteras panorámicas, consideradas entre las más impresionantes de España. Cada curva ofrece una vista diferente del paisaje.