En el norte de España abundan esos territorios donde la naturaleza sigue siendo protagonista: montañas cubiertas de bosques, desfiladeros configurados por los ríos, antiguos caminos de peregrinación y senderos que conectan pueblos que parecen resistirse al paso del tiempo.

Desde Asturias hasta Cantabria, pasando por Gipuzkoa, existen rutas para todos los niveles. Algunas pueden disfrutarse en familia durante una jornada tranquila; otras exigen varios días de marcha y una cierta preparación física. Pero todas tienen algo en común, una manera diferente de acercarse a algunos de los paisajes más bellos de la conocida como España Verde.

Camino Lebaniego: del mar a las montañas verdes de Cantabria

Hay pocas rutas capaces de condensar tantos paisajes distintos en apenas unos días. El Camino Lebaniego, reconocido como itinerario cultural y de peregrinación, conecta la costa cantábrica con el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, uno de los lugares santos del cristianismo.

La ruta principal arranca en San Vicente de la Barquera, junto al mar, y se dirige hacia el interior atravesando algunos de los rincones más hermosos de Cantabria. Según la información oficial del Camino Lebaniego, el recorrido permite transitar cerca de 70 kilómetros divididos habitualmente en varias etapas que conducen hasta el valle de Liébana, a los pies de los Picos de Europa.