Asturias es su naturaleza. En sus cerca de 11.000 kilómetros cuadrados, picos rocosos, bosques tupidos, valles verdes y costas abruptas conviven en un equilibrio casi irreal y compiten por albergar el paisaje más espectacular. No en vano la llaman paraíso natural. Y lo que esta tierra ofrece es un privilegio tanto para quien la visita como para quien la habita: la posibilidad de calzarse unas botas, salir a caminar y sumergirse en las infinitas posibilidades de la naturaleza.
Este territorio cuenta con una de las redes de espacios protegidos más completas de toda España: cinco parques naturales, un parque nacional —el mítico Picos de Europa—, siete reservas naturales, 39 monumentos naturales y dos paisajes protegidos. Una oferta sin fin que garantiza que prácticamente cada rincón de la provincia merezca una visita.
Dentro de esta diversidad, hay opciones para todos los perfiles: desde montañeros experimentados hasta caminantes ocasionales. Todos encuentran en Asturias un entorno natural para respirar aire limpio y dejarse envolver por el paisaje. Las tres rutas sugeridas están pensadas para quienes buscan una escapada esporádica y sin mayores complicaciones: senderos accesibles, con buena señalización y con una recompensa paisajística que nada tiene que envidiar a otras travesías más duras.








