La imagen que aparece en la mente de los visitantes cuando se habla del verano andaluz son las largas playas, pueblos costeros y atardeceres espectaculares. Sin embargo, hay otra forma de conocer el litoral de la comunidad, y es siguiendo el rastro de construcciones que, durante generaciones, han guiado a los marineros y se han convertido en parte imprescindible de los paisajes costeros. Además de tener una utilidad como es guiar a los barcos que se acercan a la costa, los faros también representan un valioso patrimonio histórico y cultural que permite conocer la franja de tierra que se encuentra junto a los mares y océanos.
Desde las playas atlánticas de Huelva hasta los acantilados de Almería, estos guardianes dibujan en un recorrido muy transitado por embarcaciones y que representan enclaves muy particulares en el sur de España. Cada uno posee su historia y características en un entorno único que permite contemplar unas vistas privilegiadas.
Faro del Picacho
La ruta puede comenzar en Huelva, la provincia situada más al oeste: el Faro de Picacho se encuentra alzado en Mazagón, dentro del municipio de Moguer. Situado sobre un montículo de arena en el litoral onubense, este faro es una gran referencia para la navegación debido a su situación estratégica en el océano Atlántico.











