Esther G�mez Los Gallardos (Almer�a)Actualizado Domingo,

julio

03:28�No se c�mo estar�n mis animales y estoy muy preocupado por ellos�, dice Sebasti�n, un vecino de B�dar (Almer�a) desalojado a causa del incendio en el que han perdido la vida 12 personas mientras trataban de huir de las llamas. �De manera que, si no me llevan, estoy dispuesto a regresar a mi casa aunque sea a pie�, avisa. Como cualquier otro d�a, Sebasti�n y su mujer estaban en su propiedad con sus animales -un gallo, tres gallinas, varios perros y otros tantos gatos- cuando comenz� el incendio. Pod�an verlo, olerlo y hasta sentir el crepitar de las llamas en la lejan�a, aunque la realidad es que nunca pensaron que el fuego podr�a llegar hasta las mismas puertas de su vivienda.Ellos, como muchos otros, tuvieron que ser evacuados cuando el fuego que comenz� en Los Gallardos el pasado jueves se aproxim� demasiado a su casa. Salieron de casa a la carrera y con lo puesto, pero, a pesar de que intentaron protegerse del humo, no lo consiguieron. Estuvieron mucho tiempo respirando los gases t�xicos derivados de la combusti�n y tuvieron que ser trasladados hasta el hospital, donde pasaron la noche recuper�ndose de problemas respiratorios.Precisamente para tratar de impedir el paso del mon�xido de carbono en la vivienda, lo cerraron todo a cal y canto. �El humo es muy peligroso y puede ser muy da�ino para los pulmones por eso cerr� bien todo�, precisa Sebasti�n.Luego lleg� el coche de los servicios de emergencias a evacuarlos y no tuvo tiempo de nada. Por eso algunos de sus animales se han quedado encerrados dentro de la casa. �Est�n atrapados, sin posibilidad de salir y sin apenas comida, pero, sobre todo, sin agua�, relata a EL MUNDO. Esa es una de las cosas que m�s le preocupa.Sebasti�n, ayer, con un voluntario, en el pabell�n de la Garrucha (Almer�a), donde fue trasladado.Esther G�mezHabla de ellos confiando en que se hayan salvado y convencido de que estar�n bien, pero �casi no tienen agua�, algo fundamental teniendo en cuenta el calor que provoca el fuego y las elevadas temperaturas. No ha dejado ni comida ni agua para sus gatos y sus perros, que �son como familia�, no ha podido subir a ver como est�n, ni los de dentro ni los de fuera, y las gallinas tampoco disponen de alimento.A media ma�ana de ayer, el puesto de mando desde el que se coordinan los trabajos de extinci�n del incendio autoriz� el acceso a la zona afectada por el fuego a algunos vecinos de B�dar para que pudieran recoger algunas cosas, como medicinas y documentos de identificaci�n, y atender a los animales. La entrada deb�a ser r�pida y deb�an ir acompa�ados de voluntarios de Protecci�n Civil o de miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, pero como el incendio segu�a activo, hubo contraorden y lo prohibieron de nuevo, as� que Sebasti�n no pudo regresar ayer. A �ltima hora de anoche, la situaci�n volvi� a cambiar y se autoriz� la vuelta de los primeros vecinos: unos 600 de 1.400 evacuados.Durante las primeras horas, desde su parcela observaba en la distancia una gran columna de humo que oscurec�a el cielo y ve�a c�mo las llamas iban devorando cada palmo del monte, pero era como ver una noticia en el Telediario. En ese momento, recuerda, �no estaba preocupado. Alerta, s�, pero preocupado no�.El jueves el viento sopl� con mucha fuerza en este municipio ubicado en las inmediaciones de la Sierra de Los Filabres, en el Levante almeriense. Lo hizo con rachas que superaban los 50 kil�metros por hora, llegando en algunos momentos a alcanzar picos de hasta 70 kil�metros por hora. Esto, unido a la falta de humedad y el calor intenso de los �ltimos d�as, permitieron al incendio avanzar con mucha rapidez y virulencia.En un instante, el viento cambi� de direcci�n dr�sticamente y Sebasti�n, que es de la zona y conoce bien su pueblo, se dio cuenta de que las llamas se dirigir�n directamente hacia su propiedad. Llam� a emergencias, les explic� lo que estaba viendo y les facilit� su direcci�n. De pronto vio su casa rodeada por las llamas. Era como �una peque�a isla� en mitad de un enorme infierno de humo y fuego que arrasaba con todo a su paso.Desde emergencias les indicaron que esperasen, que no se moviesen de la vivienda hasta que alguien se acercase hasta all� para recogerlos y que de ning�n modo intentasen huir por su cuenta. As� que eso hicieron. Mientras esperaban, agarr� una manguera y se dispuso a combatir el fuego con sus propios medios. Ten�a que mantenerlo a raya hasta que alguien llegase a buscarlos y poder rescatarlos. �Trat� de apagarlo con la manguera y, donde no llegaba, con cubos, pero el fuego avanz� rapid�simo�, recuerda.El veh�culo de emergencias fue muy r�pido y lleg� hasta su ubicaci�n en apenas cinco minutos. En ese tiempo el incendio sigui� avanzando a toda velocidad y recorri� los 500 metros que lo separaban de la casa. Estos vecinos de B�dar se vieron en mitad del desastre rodeados por las llamas de un incendio 2.0 que es cualquier cosa menos sencillo de controlar.Por su velocidad, intensidad e imprevisibilidad, el de Almer�a es uno de esos incendios que exceden la capacidad de control de los servicios de extinci�n. Constituyen un fen�meno que no es nuevo, pero su frecuencia est� aumentando considerablemente a causa del abandono rural y la mala o a veces nula gesti�n de los montes. Y, al final, m�s all� del fuego, queda la incertidumbre de quienes lo han perdido todo o de quienes temen hacerlo.