Una psicóloga de Cruz Roja acompaña a Ingrid, nonagenaria de Karlsruhe, hasta la puerta del polideportivo Vista Alegra de Garrucha a encontrarse con Jochen, su marido, quien acaba de llegar a este pabellón desde el hospital donde se encontraba recibiendo un tratamiento de diálisis. La anciana parece aliviada al verle finalmente en el complejo deportivo tras haber sido desalojada de su casa en el municipio almeriense de Bédar por el incendio forestal de Los Gallardos, que se ha cobrado la vida de 12 personas.

Esther, técnico de Cruz Roja, les pide la documentación con dificultad, ya que la pareja no habla ni español ni inglés, y les conduce hasta un vehículo que les llevará a un hotel de Mojácar para pasar la noche. “Esta noche han dormido aquí unas 80 personas, de las que quedaban 50 a mediodía. Después han llegado unos 200 en autobús desde la pedanía de Alfaix. Toda la tarde ha seguido llegando gente”, apunta la trabajadora social mientras señala a dos mujeres extranjeras que se acaban de sentar en las mesas de registro que han habilitado en la entrada del edificio.

Lo corrobora Vicente López, concejal de Seguridad y Urbanismo de Garrucha: “El momento más crítico ha sido cuando a mediodía nos han dicho que venían unas 350 personas más, pero el pueblo se ha volcado. Hay unos 100 voluntarios que han traído agua, comida, hielo. También tenemos preparado el centro cultural del pueblo, donde podríamos alojar unas 400 personas más”.