Al entrar en el polideportivo Vista Alegre de Garrucha, convertido hasta este sábado en uno de los albergues que han atendido a algunos de los más de 1.400 evacuados por el incendio de Los Gallardos, una de las primeras estampas era la de unos niños saltando en una cama elástica, ajenos a la desgracia que se estaba produciendo a escasos kilómetros. Pilas y más pilas de garrafas de agua, unos vestuarios convertidos en oficinas para los medios de comunicación, sillas y mesas ocupadas por los distintos efectivos de Cruz Roja, Guardia Civil, Protección Civil y otros cuerpos de emergencias que estaban en el lugar y, sobre todo, una pista del pabellón llena de alimentos, ropa y camas que según relató a La Vanguardia el coordinador provincial de la Cruz Roja en Almería, Francisco Vicente, recibió a unas 600 personas en las últimas horas, completaban la vista del lugar. Personas evacuadas acceden al complejo deportivo en Garrucha durante los mortíferos incendios forestales en Los Gallardos, este viernesLoyola Perez de Villegas Muniz/REUTERSSin embargo, este sábado a última hora de la mañana la actividad en el pabellón era mucho más relajada que en la jornada anterior, algo que parecía positivo y que se confirmó horas después cuando se anunció el cierre de dicho espacio, al igual que el albergue de Lubrín, “pues la mayoría de desalojados han podido ser reubicados en casas de familiares o en hoteles, mucho más dignos y preparados”, también según Vicente. Lo que no cesó fue la llegada de vecinos, que seguían preguntando qué hacía falta y que provocaron, literalmente, que el centro tuviera que pedir que no se repartieran más suministros. “Es una muestra más de la solidaridad de los almerienses”, recalcó el coordinador provincial. También señaló que el teléfono de Cruz Roja de atención para las familias sigue estando operativo y que los voluntarios siguen ofreciendo sus servicios de atención psicológica.Alcaldes, voluntarios y afectados destacan “la solidaridad” de los almeriensesEn paralelo, Álvaro Ramos, alcalde de Garrucha, población costera de unos 10.000 habitantes y que, como también le haya ocurrido Mojácar, ha visto su normalidad trastocada por completo, asimismo quiso destacar a este diario las muestras de apoyo “de hoteles y grandes empresas locales” que se hicieron cargo del realojamiento de muchos de los evacuados que, tal y como confirmó, “la mayoría son anglosajones”, como las 12 personas que perdieron la vida trágicamente por el fuego. Y es que la de Los Gallardos y sus municipios más cercanos conforman una zona llena de casas y chalets, muchos separados entre sí, en la que sobre todo ciudadanos ingleses, franceses y belgas deciden establecer su segunda residencia. No obstante, pese a esta visible mejora de la situación en Garrucha aunque el incendio en Los Gallardos sigue sin estar estabilizado, algo que podría ocurrir en las próximas horas ante unas condiciones meteorológicas favorables, todavía eran varios los testimonios que seguían sin creerse lo ocurrido y, sobre todo, la rapidez con la que había pasado. Algunos evacuados descansan en el pabellón deportivo de Garrucha, cerca de Los Gallardos, este viernesJose Jordan/AFPUna de ellas era Paula, una voluntaria residente en la localidad y que apenas se separó del albergue habilitado en Garrucha hasta su cierre. “El fuego comenzó en la tarde del jueves y se extendió con mucha rapidez”, comentó a La Vanguardia. “Se trata de una zona en la que no llueve, el terreno está muy seco y hay mucho viento”, continuó. Y como los otros presentes, también destacó la solidaridad almeriense: “Incluso el Ayuntamiento ha pedido que no se trajeran más productos, hay demasiado alimento”, celebró. Por su parte, un efectivo de Protección Civil de 60 años pero que no quiso ser identificado prefirió mostrarse más cauto. “Yo ya estuve en el incendio de Bédar del 2012, pero estaba más controlado. Lo de ahora no lo había visto nunca”, aseguró. “Lo que más temo es que el fuego cruce la A-7 y pueda llegar a Mojácar, Garrucha... sería terrible”, continuó. Por suerte, tal y como apuntó ayer desde el puesto de mando avanzado el consejero andaluz de Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz Cabello, dicha autovía actuó precisamente de cortafuegos, lo que evitó una expansión de las llamas aún mayor.Lamentablemente, la incertidumbre es uno de los sentimientos mayoritarios entre los desalojados. Este era el caso de Micaela, una vecina de Serena que justamente el viernes cumplió 77 años y que el jueves tuvo que ser rápidamente desalojada por el avance del fuego, que amenazaba su casa. “Tuve que salir de casa casi desnuda, sin poder cambiarme”, comenzó a relatar. “Vino a avisarnos la Guardia Civil y nos fuimos corriendo. Tenemos olivos y creo que se habrán quemado, pero lo que más me preocupa son los animales. Tengo gatos persas y no sé si están vivos, y con este calor es muy importante alimentarlos. Si se ha quemado mi casa, lo habré perdido todo”, narró muy emocionada a este diario.Personas evacuadas descansan en el complejo deportivo en Garrucha, este viernesLoyola Perez de Villegas Muniz/REUTERSMicaela también relató que tras tener que abandonar su casa, la primera noche la pasó durmiendo en el coche, pero que posteriormente pudo marcharse con uno de sus hijos, que vive en la vecina localidad de Vera. “No recuerdo nada igual y en esta zona ha habido varios incendios. Es una tragedia”, lamentó. De hecho, otro de los hijos de la mujer, pese a haber visitado el albergue de Garrucha para alimentarse y asearse, sí siguió durmiendo en su vehículo: “Es lo que prefiero”.Fue durante su conversación con La Vanguardia cuando uno de los efectivos de emergencias se acercó a Micaela y le dijo algo que puede haberlo cambiado todo. “¿Es usted de Serena?”, le preguntó, a lo que ella asintió. “Pues acompáñenos, que nos vamos a su casa”, zanjó. Y la mujer se marchó rápidamente, con la ilusión de poder volver a dar de comer a sus animales y la esperanza de que su casa se haya quedado a salvo de las llamas. Redactor y portadista en el equipo de Última hora, y también cronista de conciertos para Cultura.
Una evacuada por el fuego en Los Gallardos: “Si se ha quemado mi casa, lo habré perdido todo”
Los desalojados que se encontraban en los albergues de Garrucha y Lubrín han podido ser reubicados en hoteles y casas de familiares cercanos










