Todo menos inocente es el debate abierto en los últimos días por el PP y el propio Feijóo sobre los derechos del concebido no nacido. Detrás hay un cambio del marco de un debate no cerrado para la derecha española sobre los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.El anuncio de una ley similar a la aprobada en la Comunidad de Madrid para el conjunto del territorio español que atribuye derechos iguales al embrión desde el momento que es concebido y a la mujer que lo lleva en su vientre pretende reabrir el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo. Si el feto y la mujer ostentan los mismos derechos no es concebible que ella pueda disponer de los del nasciturus. Ahí radica la discusión. Cuestionar de una manera tangencial lo que de manera directa suscitaría un profundo rechazo de la sociedad española y construir desde una norma un nuevo relato que impugne los derechos de las mujeres a decidir sobre su maternidad sin provocar movilizaciones en la calle.No estamos ante un elemento nuevo en la política española. Los acuerdos fruto de las elecciones de 2023 entre el Partido popular y Vox pretendieron implantar un protocolo que obligara a las mujeres gestantes a escuchar el latido del feto antes de decidir sobre la interrupción del embarazo. Una medida que se inspiraba en EEUU y en la Hungría de Orbán donde estas medidas eran obligatorias antes de tomar la decisión.Las palabras tienen piel y la expresión "concebido no nacido" pretende asociar ayudas a derechos. Cambiar el marco del lenguaje procurando que en la sociedad vaya calando de manera natural lo que a día de hoy resulta imposible. Aquello que fue impensable en 2014 tras la retirada de la reforma que impulsó Alberto Ruiz Gallardón vuelve a coger impulso en una nueva estrategia y retórica del Partido Popular. Vox encabeza sin pudor un discurso que choca directamente con la libertad y los derechos de las mujeres. El PP, en cambio, ha optado por enmascarar la misma estrategia en el acompañamiento de las mujeres gestantes y en iniciativas que supuestamente van dirigidas a fomentar la natalidad en España. Caminos distintos con un mismo fin, recortar la libertad de las mujeres a decidir sobre su propia maternidad.En España el nacimiento determina la personalidad jurídica y, con esta iniciativa estos derechos tendrían lugar desde el momento de la concepción, en la línea de lo defendido por la Iglesia Católica y recientemente ratificado en su visita a España por parte del Papa León XIV.Resulta llamativo que en un país donde el riesgo de pobreza infantil en las familias monoparentales, que suponen casi dos millones de hogares, sea del 53% y estemos en este debate en lugar de estar preocupándonos por dotarlas de más derechos, mejorar la conciliación, procurar el acceso a una vivienda o facilitarles un empleo digno.Es profundamente hipócrita preocuparse por quienes aún no ha nacido y olvidarse de tantísimos niños que están entre nosotros y no disponen de lo más básico.Sufrí abortos muy dolorosos siendo mi mayor deseo el ser madre, eso no es óbice para entender el derecho que tiene cualquier mujer a decidir sobre su maternidad sin tener que ser cuestionada, ni violentada, ni forzada a prácticas que intenten influir en su libre voluntad.La retórica cambia, pero el objetivo sigue siendo el mismo porque el debate que pretende abrirse ya es conocido, cuestionar el aborto sin afirmarlo abiertamente.
Caminos distintos con un mismo fin: recortar la libertad de las mujeres
'Es profundamente hipócrita preocuparse por quienes aún no ha nacido y olvidarse de tantísimos niños que están entre nosotros y no disponen de lo más básico'.














