Lunes, 6 de julio de 2026. Alberto Núñez Feijóo anuncia que si llega a La Moncloa, replicará en todo el Estado la ley del "concebido no nacido" que ha impulsado Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid. Lo hará con la premisa de que el embrión tenga "repercusión desde el punto de vista económico y social en la mujer (...) que lo está esperando", detalla el jefe de los populares durante una entrevista en Espejo Público (Antena 3). Feijóo dice que busca además incentivar la natalidad y favorecer la conciliación. Organizaciones sociales han advertido de que la medida sigue la estela de una red "transnacional" que busca reabrir debates que parecían superados y distorsionar el derecho al aborto. PublicidadMartes, 7 de julio de 2026. Alberto Núñez Feijóo defiende ante un grupo de empresarios vascos combatir el "cáncer" de las bajas laborales para lograr reducirlo -con o sin acuerdo sindical-. El líder de los populares cuestiona que un trabajador que no acude a su puesto pudiera cobrar lo mismo y tener las mismas prestaciones que otro que sí lo hace. El PP ha tardado menos de 24 horas en salir a matizar las declaraciones de su número uno. Lo hizo por boca del vicesecretario de Hacienda, Juan Bravo: "A lo mejor no hemos sido capaces de explicarlo muy bien. [La medida afectaría] solo a los casos de fraude, no cuando alguien está enfermo". Los sindicatos han calificado de "frivolidad" la propuesta de Génova, una propuesta que tampoco avalan los datos de la Seguridad Social.Las dos propuestas llegan además tras una semana sembrando el caos con el pucherazo que -según Génova- quiere llevar a cabo el Gobierno al sacar adelante la denominada ley de nietos. ¿Qué buscan los populares con este tipo de discursos? ¿Cómo es el votante al que intentan seducir? ¿La estrategia puede funcionar o corre el riesgo de causar el efecto contrario y movilizar votos en una izquierda -hasta ahora- desmovilizada? El "ataque ideológico" ante la falta de programaFeijóo ha sacudido el debate tras varios meses señalado por la falta de propuestas sólidas y por liderar una oposición -prácticamente- instalada en las críticas al Gobierno de Pedro Sánchez. Los expertos consultados por Público señalan que las propuestas de esta semana respondería -en parte- a la necesidad de construir un nuevo perfil, un liderazgo en el que cobren protagonismo las promesas electorales y la capacidad de gestión. "Feijóo ha pasado al ataque ideológico frente a las críticas de que no tenía iniciativa ni propuestas. Y ahora va con todo, sin complejos, porque una vez asumido el marco de la extrema derecha en los gobiernos autonómicos, no necesita esconderse", advierte Óscar Álvarez, consultor de comunicación y estrategia política y expresidente de ACOP. "El PP no puede llegar a La Moncloa hablando solo de corrupción y escándalos, basándose únicamente en la caída del PSOE. Este giro evidencia que [los populares] se han dado cuenta de que necesitan además ser proactivos y vender un programa", matiza Paz Álvarez, directora técnica de Key Data. La "pugna" con la extrema derechaGénova y sus barones llevan meses moviéndose en los marcos de Vox, mientras escenifican -al mismo tiempo- una supuesta "pugna" con los de Santiago Abascal. Esta es la otra vertiente en la que se enmarcan las "disparatadas" propuestas del PP, según los expertos consultados por Público. "Feijóo está en una tesitura en la que tiene que confrontar con la extrema derecha y lo hace distanciándose de cualquier posición mínimamente moderada. Lo que ocurre es que cuesta entender que se meta en debates que intentan impugnar conquistas sociales y sobre los que existe -generalmente- consenso, como puede ser el derecho al aborto. Vox no toca estos temas en exceso porque sabe que no son especialmente divisivos. Y si no lo hace Vox, dudo mucho que le compense hacerlo al PP", vaticina Lluís Orriols, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid. Publicidad"La derecha intenta -con esta estrategia- frenar el crecimiento de Vox. Feijóo sabe que va a ser el candidato más votado en las próximas generales, pero también es consciente de que posiblemente tenga que pactar con la extrema derecha para formar gobierno. El objetivo es contener su ascenso para tener la menor dependencia posible", desliza Paz Álvarez. "El PP no busca tanto aumentar el voto como evitar la transferencia a su derecha, reforzar la lealtad y mantener la tensión entre su electorado", coincide Aida Vizcaíno Estevan, socióloga y profesora en la Universitat de València.¿Cuál es el perfil del votante al que persiguen?Las propuestas son -insisten los expertos- ciertamente arriesgadas. La defensa del derecho al aborto llenó las calles e hizo dimitir en 2014 al entonces ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón. El posible retroceso en materia laboral tendría por su parte millones de damnificados. ¿Qué rédito electoral espera entonces sacar Feijóo? ¿Cuáles son los votantes a los que mira? El desconcierto es generalizado entre las voces consultadas por Público. "La estrategia está poco meditada, tiene una reflexión previa bastante desenfocada. Ronald Reagan utilizó el mismo discurso del supuesto fraude en las ayudas o prestaciones para seducir a las clases medias y señalar a las personas pobres. El planteamiento le funcionó porque los adversarios no lo votaban y tenía un público [las clases medias] al que llegar. La diferencia es que aquí el adversario son los asalariados, es decir, la mayoría de los votantes en España. Los trabajadores tendrían que hacer un esfuerzo importante para comprender esos recortes y para no castigar a quien los propone", defiende Lluís Orriols. La única explicación que encuentran las fuentes consultadas por este medio es que la intención sea fortalecer lazos con la patronal, toda vez que tampoco descartan la búsqueda de un "conflicto" entre compañeros de oficina. "La propuesta laboral interpela a aquellos perfiles del empresariado que están siendo seducidos por la extrema derecha, así como a los trabajadores y trabajadoras que puedan activar la lógica neoliberal de señalar al gorrón que se aprovecha del esfuerzo individual", precisa Aida Vizcaíno Estevan. "El PP no busca a un solo votante con las propuestas del concebido no nacido y la persecución del absentismo laboral. Lo que intenta es llegar a dos flancos del mismo bloque, unidos por una jerarquía de merecimiento: premiar a quien contribuye [teniendo bebés, no cogiendo bajas médicas] y retirando recursos a quien defrauda", sostiene Óscar Álvarez. PublicidadEl hecho de que los sindicatos no gocen de la mejor reputación entre el electorado español también justifica de alguna manera el atrevimiento de los populares con su discurso del absentismo. La Encuesta de Calidad de la Democracia del CIS situaba los sindicatos (3,78) como la segunda institución peor valorada por los españoles, solo por detrás de los partidos políticos (2,92). Los datos son de junio de 2026. "Feijóo elige un enemigo barato. El sindicato no es el chivo expiatorio, sino el mediador al que se deslegitima para desactivar la resistencia organizada", continúa Álvarez. El CIS de junio situaba además los problemas relacionados con la calidad del empleo como la sexta preocupación de los encuestados; la cuarta cuando se preguntaba cuál era el asunto que "personalmente" más les afectaba. ¿La gasolina que necesitaba la izquierda?El hecho de que estas propuestas generen cierta controversia en las calles hace que los populares corran el riesgo de conseguir un efecto bumerán y despertar al electorado progresista, una máxima en la que también reparan las fuentes que han hablado con Público. "La estrategia de precampaña tiene muchas fisuras porque puede movilizar a un adversario ahora desmovilizado y difícilmente va a contentar al grueso de los votantes del PP", vaticina Lluís Orriols. "La reacción del movimiento feminista es probable que se produzca ante el posible desmantelamiento del derecho al aborto. Lo que no está claro es cómo se puede canalizar esto en el voto; hablamos de una cuestión de mayor complejidad porque entran en juego otros incentivos", matiza Aida Vizcaíno Estevan. La hemeroteca demuestra además que el malestar de los rivales políticos no siempre tiene repercusión directa en las urnas. Y para prueba, las generales de 2011. "La dependencia no es viable. Hay que ir haciendo lo que se pueda", anunció cuatro días antes de las elecciones Mariano Rajoy, durante una entrevista con El País. Los populares ganaron con una abrumadora mayoría, creciendo en más de treinta escaños con respecto a los anteriores comicios, aunque hay que señalar que los comicios se celebraron en un contexto de crisis económica y desmovilización de la izquierda tras el fin del Gobierno de Zapatero. Rajoy ganó con un anuncio que suponía un ataque directo contra 738.587 personas y sus cuidadores, según datos del Imserso. El popular adelantó también recortes en los subsidios por desempleo y en otras partidas presupuestarias. "Feijóo tiene un peligro mayor que el de reactivar a la izquierda y es el de tensionar su propia marca, abrazando los marcos de Ayuso y Vox y erosionando el posicionamiento centrista que necesita para captar al votante moderado descontento con el PSOE", defiende Óscar Álvarez. Paz Álvarez coincide con esta tesis y cree que los socialistas pueden "rentabilizar" los anuncios del PP, pero advierte: "El PSOE tiene grandes problemas y no los va a poder tapar todos con la ley de "no nacidos" y con la amenaza de un recorte en materia laboral".
Feijóo tropieza con sus propios anuncios: qué busca con la ley de no nacidos y los recortes laborales
Alberto Núñez Feijóo ha pedido combatir el "cáncer" de las bajas laborales y lanzar una serie de incentivos para las mujeres desde el momento en el que estén "esperando" un bebé.










