Un 5,7% de las 110.000 viviendas vendidas el año pasado en Catalunya llevaban en manos de sus propietarios menos de dos años. En total, son cerca de 6.000 pisos que cambiaron de dueño en un periodo de tiempo corto y que el consenso del sector identifica con prácticas potencialmente especulativas. Los datos, inéditos hasta ahora, han sido recopilados por el Col·legi Notarial de Catalunya para realizar una aproximación a este tipo de actividad, ahora en el centro del debate público por la ley que tramita el Parlament para restringirla.“Las cifras muestran que la compraventa con fines presuntamente especulativos representa una porción pequeña, la mayoría de operaciones se realizan con objetivos residenciales o como inversión patrimonial de largo plazo”, sostiene al respecto José Alberto Marín, decano de los notarios catalanes.El análisis clasifica las compraventas del año 2025, récord desde la burbuja, según la antigüedad de posesión del vendedor. Este elemento se tiene en cuenta como indicador de un eventual comportamiento especulativo, aunque no sería el único, por lo que el número de supuestas transacciones especulativas podría variar.“La mayoría de transacciones tiene un fin residencial o inversor a largo plazo”, sostiene el decano de los notariosPese a que no es posible saber a ciencia cierta el motivo de la transmisión ni el uso que se le acaba dando a esa vivienda, en el sector interpretan que alguien que compra y vende el mismo piso en un periodo inferior a dos años busca obtener una rentabilidad elevada a corto plazo.En este segmento se encuentra este 5,7% de operaciones, con una representación sustancialmente mayor de las empresas o fondos (personas jurídicas). Del total de vendedores, un 16,1% de personas jurídicas se deshizo de su inversión en menos de dos años, proporción que baja al 2,7% en el caso de los particulares (personas físicas). Así, el movimiento de los inmuebles es seis veces mayor en el caso de las sociedades. “Esta asimetría es indicativa de profesionales del flipping house y de la rotación sistemática de carteras inmobiliarias”, señalan desde el Col·legi Notarial.En conjunto, los particulares dominan ampliamente el mercado: representan un 77,3% de todas las transacciones escrituradas, frente a un 22,7% de empresas. También predominan de forma clara las ventas con una posesión superior a los diez años, con el 80,4% del total –ver gráfico adjunto–. Ahora bien, pese a que la participación de las sociedades es minoritaria, éstas aportan el 64% de todas las ventas presuntamente especulativas.Marín recuerda aquí que dentro de este grupo se incluyen parte de las viviendas reformadas, cuya bonificación en el impuesto de transmisiones patrimoniales (ITP) se suprimió a partir de abril del 2025. Hasta entonces, las empresas que compraban las viviendas para reformar y vender después pagaban un ITP reducido del 3%. Así que este cambio pudo aumentar estas transmisiones para beneficiarse de la bonificación antes de que desapareciera.Las sociedades vendieron el doble de pisos de los que compraron el año pasadoEn todo caso, estas transacciones quedarían prohibidas según la proposición de ley que impulsan los Comuns con el acuerdo del Govern. El texto, que se tramita por la vía exprés, modifica la ley de urbanismo para que los ayuntamientos decidan si restringen la compraventa. Eso, siempre que se encuentren en una zona de mercado tensionado, donde a día de hoy se encuentran 217 municipios con el 90% de la población catalana. La declaración de zona tensionada expira el año que viene, pero la Generalitat lo prorrogará en la mayoría de localidades, tal y como ya avanzó La Vanguardia en marzo.Para que un municipio sea declarado zona de mercado tensionado ha de cumplir uno de estos requisitos: que los hogares­ destinen más del 30% de los ingresos medios a pagar rentas­ y suministros o que los precios hayan subido tres puntos porcentuales por encima del IPC en el acumulado de los últimos cinco años. Según los análisis del Govern, buena parte de las ciudades mantiene alguna de estas características, aunque se producirán entradas y salidas. Sin la declaración de zona tensionada, la ley para limitar la compra no podría aplicarse en los términos planteados.Ésta obliga a que las viviendas adquiridas se usen o bien como residencia habitual del comprador, o bien como alquiler de larga duración. No se podrían destinar a alquiler turístico o de temporada. Los inmuebles, además, deberían ocuparse en el plazo máximo de doce meses.Ahora se ha abierto un periodo de enmiendas, mientras Junts y el PP han llevado el texto al Consell de Garanties Etatutàries para evaluar su constitucionalidad.Todo ello, en un contexto de escasez de oferta y de reducción de la participación de las sociedades en el mercado inmobiliario. Según el análisis de los notarios, las personas jurídicas venden casi el doble de las viviendas que compran en Catalunya. De todas las transacciones realizadas por empresas en el 2025, el 65% son ventas, mientras que el 35% corresponden a compras. Si se retrocede al año 2007, la proporción estaba prácticamente igualada. Se está produciendo así un traspaso de viviendas a particulares.Periodista. Ha desarrollado gran parte de su carrera en La Vanguardia, donde ha cubierto las áreas de Educación y Universidades, Política y, ahora, Economía. Licenciada en Ciencias de la Información y Postgrado en Estudios Culturales