Viajar es un placer, pero también puede ser un dolor de cabeza. Sobre todo si incluye una visita al aeropuerto. Desde que Jerry Seinfeld hiciese su famoso monólogo en el que resaltaba todas las incomodidades que implica el transporte en avión, la cosa solo ha ido a peor. La implantación de las aerolíneas low cost trajo abrió las puertas para mucha gente, pero también normalizó una serie de prácticas pensadas para obligar al pasajero a pagar por un extra de comodidad.PublicidadParadójicamente, en 20 años nada había cambiado en la legislación europea referente a los derechos de los pasajeros aéreos. Una situación de excepción ya finalizada tras la aprobación de la nueva normativa por parte del Parlamento Europeo. Estas modificaciones sirven no solo para reforzar las garantías ya existentes, sino que amplían y clarifican algunas cuestiones que, debido a los cambios en la oferta, habían quedado opacadas por los nuevos modelos de negocio. Estos son los principales cambios.Una mayor transparencia en los precios de los billetesHasta ahora, saber el coste final de un billete de avión era una odisea. No solo por los precios dinámicos, que pueden hacer que la cuantía cambie de un momento a otro en función de la demanda existente, sino también por los diferentes extras que muchas compañías tratan de añadir durante el proceso de venta. La idea de la nueva normativa es simplificar el proceso, mostrando desde el primer momento el precio real del billete.Además, las compañías ya no pueden aplicar un recargo por una modificación en el titular del billete si esta se debe a un error ortográfico. Además, cada pasajero tendrá el derecho a obtener la tarjeta de embarque en formato digital al realizar el registro, sin ningún requisito adicional ni la obligación de disponer de una cuenta de usuario o de una aplicación específica. También se refuerza la información obligatoria al pasajero sobre sus derechos y sobre quién debe responder en caso de problemas con reservas a través de intermediarios.Maletas y bultos en cabinaSin duda alguna, una de las modificaciones que más atención ha despertado es la referente a las maletas y los bultos en cabina. Sobre todo debido a la disparidad que existía previamente entre aerolíneas, en las que prácticamente cada una permitía una cosa distinta. La UE ha tratado de ofrecer una cierta uniformidad, aplicando los siguientes criterios.PublicidadA partir de ahora, el llamado bulto de mano, ese que se puede ubicar debajo del asiento delantero, generalmente un bolso de mano, una mochila, la funda de un ordenador, etc. pasa a ser gratuito en todos los casos y sin excepción.Sin embargo, las llamadas maletas de mano, las que suelen colocarse en el compartimento superior, continúan siendo de pago. La clave está en la transparencia: a partir de ahora la normativa exige que las aerolíneas muestren con claridad el precio del billete que incluye el embarque con una maleta de mano en cabina y lo hagan comparable con las tarifas sin trolley, de modo que el pasajero pueda elegir sabiendo exactamente qué está incluido. Un asunto que suele causar mucha confusión es el tamaño de dicha maleta de mano. En ese sentido, la nueva normativa no fija unas dimensiones concretas, por lo que continuará siendo cada compañía la que siga fijando sus propios límites de tamaño o peso.Cambios en las reclamacionesUna de las principales áreas en la que se han realizado varios cambios es el proceso de reclamación, buscando hacerlo más transparente y sencillo. La reforma preserva las compensaciones económicas ya existentes y aclara mejor cómo y cuándo deben pagarse. Así, a partir de ahora se garantiza una compensación de 250 euros por retraso de más de tres horas para todos los vuelos retrasados en rutas de hasta 1.500 kilómetros, de 400 euros para los vuelos intra-UE y de entre 1.500 y 3.500 kilómetros y de 600 euros para el resto de rutas.PublicidadTambién tendrán derecho a estas compensaciones los pasajeros a quienes se cancele el vuelo con menos de 14 días de antelación. Además, se refuerzan los derechos ya existentes de asistencia para grandes retrasos, que incluyen comida, alojamiento y comunicaciones, con criterios más concretos sobre tiempos y límites de esa asistencia..Por último, las aerolíneas deberán informar al pasajero de sus derechos en un plazo breve tras el incidente y resolver la reclamación en un tiempo máximo fijado por la normativa, evitando las demoras y el limbo administrativo que hasta ahora eran frecuentes.Menores y personas dependientesA partir de ahora, las aerolíneas no podrán cobrar un suplemento por situar a los menores y dependientes en asientos contiguos a los de sus tutores legales. Hasta la fecha ocurría que, si no se deseaba pagar un extra por un asiento concreto, el sistema podía asignar aleatoriamente una butaca para cada miembro de una reserva, sin importar de sí se trataba de un adulto funcional o no. Ahora, por ley, los menores se deberán sentar junto a sus padres. Además, si estos viajan con un carrito, podrán depositarlo en la puerta de entrada al avión y recuperarlo en el mismo lugar al finalizar el vuelo.Políticas de 'no-show'Las políticas de no-show eran una práctica por la cual muchas aerolíneas cancelaban automáticamente el vuelo de vuelta (o tramos posteriores) si el pasajero no utilizaba el trayecto de ida, pese a haber pagado el billete completo, dejándolo sin transporte y sin reembolso. Con la nueva normativa europea esta lógica se veta por completo. El hecho de no presentarse al vuelo de ida ya no puede servir de excusa para anular el resto del billete, y el viajero conserva su derecho a volar en los segmentos contratados salvo que haya un cambio explícito acordado con la compañía, reforzando así la protección frente a cancelaciones unilaterales en su contra.