Los pasajeros seguirán pagando más por llevar equipaje de mano en la cabina del avión, de acuerdo con el nuevo reglamento sobre los derechos de los pasajeros en la UE que finalmente han sido capaces de acordar este lunes los Veintisiete y el Parlamento Europeo y que cuenta con el rechazo expreso de España y de Letonia porque no recoge suficientemente la gratuidad de este servicio. Reconoce el derecho de los viajeros a llevar sin coste adicional un "bulto de mano", como una mochila o un bolso que no supere las dimensiones 40x30x15 cm o que quepa bajo el asiento, y obliga a aerolíneas o portales de compra a mostrar siempre el precio del billete con equipaje de mano, aunque podrán ofertar otros más baratos para quienes elijan no viajar con él.Que el equipaje de mano debe ser un servicio gratuito y no sometido a un cobro adicional como hacen cada vez más aerolíneas se había convertido en una de las "líneas rojas" del Gobierno español en la actualización del Reglamento europeo sobre derechos de pasajeros de avión que Parlamento Europeo y gobiernos de la UE han conseguido consensuar este lunes. El pacto final cuenta con el rechazo de España, que junto con Letonia votó el viernes pasado en contra en la reunión de los embajadores en Bruselas que matizaron su texto para llegar al acuerdo de este lunes.Tal y como indica la Eurocámara, la fórmula que se ha encontrado es una redacción un tanto enrevesada que, a la postre, permite que haya tarifas de avión más baratas si el pasajero renuncia a llevar una pequeña maleta consigo en la cabina del avión. Según indica, se obliga a "aerolíneas, intermediarios y portales de búsqueda mostrar siempre, desde el principio del proceso de reserva, la tarifa aérea que incluye el equipaje de mano". No obstante, "las aerolíneas podrán ofrecer una reducción en el precio a los pasajeros que elijan viajar sin equipaje de mano", añade el Parlamento, que subraya que, al menos, el acuerdo aumenta la "transparencia" en el momento de compra, porque los precios se mostrarán con la tarifa correspondiente a llevar una maleta en cabina.En la práctica, fuentes comunitarias apuntan que el acuerdo final supone que un mismo billete tendrá varios precios y que será más caro el que incluya la maleta en la cabina, lo que supone cobrar un extra. Por esta a práctica el Ministerio de Consumo español multó el año pasado con 179 millones a cinco aerolíneas low cost y que se ha convertido en el leiv motiv del Gobierno en esta regulación. El lunes de la semana pasada, el ministro de Transportes, Óscar Puente, indicaba que España todavía no podía dar su visto bueno al acuerdo porque seguía sin contemplar que el equipaje de cabina fuera gratis y cinco días después, el viernes pasado, España votó en contra de la posición final del Consejo de la UE.Entonces todavía quedaba por terminar de cerrar el pacto con la Eurocámara, algo que ha ocurrido el lunes, pero la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) ya celebró el viernes que se mantenga la situación actual, en la que las aerolíneas pueden cobrar un suplemento a los pasajeros que quieran llevar en la cabina un equipaje de mano. "El texto confirma que es perfectamente legal ofrecer una tarifa más barata a aquellos pasajeros que solamente lleven un bulto de mano, frente a lo defendido por el Ministerio de Consumo y por lo cual ha impuesto millonarias", dijo la ALA en un comunicado en el que, no obstante, tampoco se mostraba satisfecha por que el acuerdo final sea que la tarifa básica es la que incluye el equipaje de mano, aunque se puedan ofertar precios más bajos a quienes no quieran llevarlo en la cabina. Este lunes, ha vuelto a rechazar "la obligación de incorporar por defecto en la tarifa básica servicios que no todos los pasajeros necesitan, como el transporte en cabina de una maleta tipo trolley" y un proceso de codecisión en la UE que "ha acabado derivando en un resultado poco ambicioso, que no corrige los problemas existentes y que, en algunos aspectos, incluso puede empeorar la situación actual sin aportar beneficios tangibles a los pasajeros".También tras la reunión del viernes, y como adelanto del acuerdo que se ha rubricado este lunes, el Ministerio de Consumo anunció el voto en contra de España en la reunión de los representantes permanentes en la UE -los embajadores- porque no es todo lo "garantista" y "ambicioso" de lo que deseaba el departamento que dirige Pablo Bustinduy. "No podemos apoyar un texto que, si bien incluye ciertos avances, no garantiza derechos que para nosotros son fundamentales como la gratuidad del equipaje de mano", indicó.Por su parte, el Partido Popular Europeo, del que forma parte el ponente de la Eurocámara, ha celebrado un acuerdo que "aumenta la transparencia en la venta de billetes y garantiza una mayor protección para las familias, las personas con discapacidad y los viajeros afectados por retrasos, cancelaciones o denegaciones de embarque".Rechazado elevar las compensaciones por retrasos Además, España también votó en contra de la posición del Consejo de la UE porque mantiene las mismas indemnizaciones por retrasos y cancelación de vuelos de las que llevan vigentes varias décadas. Finalmente, se mantiene el umbral de las tres horas a partir de las cuales las aerolíneas deben indemnizar a sus pasajeros, a pesar de que el Consejo quería elevar a cuatro horas, con cantidades que varían en función del trayecto. Para viajes de hasta 1.500 km, será de 250 euros; de 400 euros entre 1.500 y 3.500 km, y de 600 euros para los trayectos más largos. Además las aerolíneas podrán reducir un 50% estas cantidades si ofrecen a sus pasajeros una combinación alternativa hasta su destino final o si el retraso a la llegada no supera las cuatro horas. Además del retraso de tres horas, los pasajeros podrán pedir una indemnización o un vuelo alternativo si se les cancela el vuelo con menos de 14 días de antelación o si se les deniega el embarque."El texto aprobado no actualiza las cantidades de indemnización por retraso o cancelaciones. Estas cantidades llevan estables 20 años y el Gobierno de España considera necesaria una actualización o, al menos, la inclusión de mecanismos para su revisión periódica", lamentó el Ministerio de Bustinduy, en representación del Gobierno que tendrá ocasión de volver a pronunciarse en contra, aunque no podrá frenar el reglamento. Tras el acuerdo de este lunes, el texto debe refrendarse de nuevo por las dos instituciones. Los Veintisiete volverán a votarlo y también lo hará el Pleno del Parlamento, en este caso en su sesión de julio.De la misma manera, los pasajeros no podrán ser obligados a estar dentro del avión si el vuelo se demora antes de la salida, según ha explicado el comisario de Transportes, Apostolos Tzitzikostas, en una rueda de prensa junto a representantes de las otras dos instituciones que han ensalzado u acuerdo que se ha negociado durante más de un año y que en ocasiones pareció "imposible". Lo han presentado como un "equilibrio" entre los derechos de los pasajeros y la competitividad de la industria europea de aviación civil. "Marca un hito extremadamente importante para millones de europeos que viajan en avión", ha resaltado la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola. "Protege a los pasajeros sin perjudicar la resiliencia de las redes europeas de transporte aéreo", ha afirmado, en nombre de los gobiernos de la UE, el ministro de Transportes de Chipre, Alexis Vafeades.Niños acompañados gratis, errores y denegación de embarquePor el contrario, el nuevo reglamento sí avanza para corregir algo que cada vez más genera quejas entre los pasajeros, la necesidad que existe ahora de pagar una cantidad extra para asegurarse que los menores viajan al lado de sus progenitores o cuidadores durante el vuelo. Cuando entre el vigor el nuevo reglamento, esto tendrá que ser gratis.Así, las familias con niños no serán apartadas en el momento de asignar los asientos y se obliga a las aerolíneas a garantizar que cualquier persona que acompañe a un menor de 14 años se sentará en un asiento contiguo sin tener que pagar un suplemento. Esto mismo sucederá cuando se trate de pasajeros con alguna discapacidad, con movilidad reducida y mujeres embarazadas.Las compañías tampoco podrán cobrar por corregir errores ortográficos que hayan cometido los pasajeros a la hora de registrar sus datos durante el proceso de compra. También se verán un poco más conminadas a asistir a los pasajeros con discapacidad o movilidad reducida porque el nuevo reglamento prevé que puedan pedir una indemnización a la aerolínea si pierden el vuelo por no haber recibido la ayuda necesaria para llegar hasta el avión.El reglamento también avanza en otra novedad desde que se pactó la norma a la que actualiza y tiene que ver con las tarjetas de embarque, que algunas compañías exigen que deben sacarse previamente en un aplicación determinada, bajo posible penalización económica. El acuerdo alcanzado este lunes indica que los pasajeros podrán obtener sus tarjetas digitales tras facturar y sin tener que hacer una solicitud adicional ni tener cuenta de usuario o una aplicación especifica. Tampoco será posible denegar el embarque a los pasajeros que utilicen su propia versión impresa de la tarjeta de embarque que haya sido emitida digitalmente. No solo el overbooking tendrá una compensación económica, sino también a denegación del embarque por otras situaciones derivadas de razones operativas. Las aerolíneas no podrán tampoco denegar el embarque ni imponer recargos en el vuelo de vuelta, incluidos los vuelos con conexión, si el pasajero no ha utilizado uno o varios tramos del viaje de ida incluidos en la misma reserva.Bebida y comida para pasajeros "varados" en el aeropuertoAunque se han quedado en el tintero algunas propuestas, en particular del Parlamento Europeo, para mejorar las protección de los pasajeros, el nuevo reglamento es una actualización de la norma vigente que busca incrementar la protección del viajero de avión frente a retrasos o cancelaciones. En este sentido, el resultado final mejora la asistencia que deben recibir de las compañías cuando se encuentren "varados" en un aeropuerto debido a un retraso largo o a una cancelación de su vuelo. Así, se concreta la obligación que tienen las aerolíneas de atenderlos. Deberán darles un "refrigerio" cada dos horas de espera y una comida cada tres, en lugar de "comida y refrescos suficientes" que dicta la norma actualmente. Si fuera necesario por retrasos prolongados, deberán darles alojamiento durante un máximo de tres noches, una más que ahora.En relación con esto, otro de los elementos que se planteaban de cara al nuevo reglamento era en qué casos, qué circunstancias extraordinarias y "ajenas a su control" las aerolíneas pueden evitar el pago de las indemnizaciones. La Eurocámara quería se hiciera una lista "exhaustiva" de estos supuestos que la Comisión Europea iría revisando periódicamente, pero el acuerdo final habla de "una lista abierta" de situaciones entre las que se incluyen catástrofes naturales, guerras, condiciones meteorológicas, pasajeros conflictivos o huelgas en los aeropuertos, de controladores o de servicios de handling. El acuerdo final incluye que cuatro días después de un retraso o cancelación que dé lugar a una indemnización, la aerolínea deberá dar "instrucciones claras" a los afectados y que estos no tendrán que tener ninguna cuenta de usuario ni aplicación especifica para recibir las cantidades. Dispondrán de nueve meses para reclamarlas y las compañía deberán pagarlas en un plazo de 30 días.
Los pasajeros seguirán pagando más por el equipaje de mano según el nuevo reglamento de la UE, con voto en contra de España
Los Veintisiete y el Parlamento Europeo cierran un acuerdo sobre el nuevo reglamento de derecho de pasajeros de avión que sí prohíbe a las aerolíneas cobrar por sentar a los menores junto a sus padres o cuidadores. No mejora las indemnizaciones por el retraso: seguirán siendo a partir de demoras de tres horas y desde 250 euros para vuelos cortos y 600 para vuelos largos.
El reglamento UE permite cobros por equipaje de mano; España y Letonia rechazaron un texto que no garantiza gratuidad. La tarificación diferenciada consolida el modelo low-cost e indebolisce la regulación nacional sobre derechos de pasajero en la UE.












