“Aquel a quien se castiga no es quien ha cometido el delito. Es siempre el chivo expiatorio”. Friedrich Nietzsche.

Leo el pacto pepero-voxero en Andalucía que han firmado un mohíno Juanma Moreno, antaño representante de la moderación y la resistencia al lío, y un Manolo Gavira que siempre luce una media sonrisa de esfinge y del que nadie dice nada a pesar de lucir en su biografía haber sido el primer cargo institucional de Vox en un parlamento. El ya presidente firma sabiendo que entierra, en un mismo ataúd, su carrera política fuera de Andalucía y la moderada vía Moreno para su partido, ya totalmente entregado a la agenda de Vox. El PP reconoce que las ideas vienen de Vox y Vox se aviene a gobernar como preludio a un gobierno de coalición “nacional y patriótico” en España sin molestas líneas rojas.