Como se preveía, habrá gobierno de extrema derecha en Andalucía. Todo ha sido un paripé, un teatrillo. Todo se estaba decidiendo en los despachos de Madrid. Una estafa más de las protagonizadas por Moreno Bonilla con Andalucía. Pero lo cierto es que los andaluces lo votaron, igual que lo es que se presentara en las últimas elecciones ante ellos con un “no quiero líos”. Hay lío y me temo que será de los gordos. Desde Queipo de Llano, el virrey, y sus sucesores, por primera vez, reina la extrema derecha en Andalucía.
Moreno ha perdido la oportunidad de demostrar a los andaluces que era verdad que era un moderado y no un constructo de una prensa bien regada. Ahora se cae esa careta y pose. Ya no esconde su pacto con la extrema derecha, paradoja para Moreno que fue el primero que le abriera las puertas institucionales a la extrema derecha en el Estado español; difícil tendrán sus apologetas convencer ahora de que es un moderado. Mucha tinta, mucha onda e imagen harán falta para tapar sus vergüenzas. No hay moderación con políticas que van en contra de la Constitución y los derechos humanos.











