El resultado de las elecciones del pasado domingo ha devuelto a Vox la llave de la gobernabilidad en Andalucía. El PP ha perdido por dos escaños la mayoría absoluta y ahora se ve abocado a negociar la investidura de Juan Manuel Moreno con la ultraderecha, a quien estará ligado toda la legislatura.
El presidente de la Junta en funciones aspira a gobernar en solitario, con pactos puntuales en el Parlamento con los de Santiago Abascal, como ya hizo en 2019. La negociación apenas se ha iniciado, pero hay un puñado de pistas en la actividad parlamentaria del grupo ultraderechista en la pasada legislatura, que anticipan un sendero pedregoso para Moreno.
Vox ha impulsado iniciativas legislativas de marcado sesgo ideológico, avivando sus guerras culturales contra la inmigración, la igualdad de género, la memoria histórica o las políticas de lucha contra el cambio climático. También, en la recta final de la pasada legislatura, registró una solicitud de una comisión de investigación en el Parlamento sobre “la gestión de los distintos gobiernos andaluces en el cribado del cáncer de mama y las listas de espera diagnósticas”, dos de los asuntos que más han desgastado a Moreno desde que es presidente.











