El PP de Andalucía se ha tomado esta semana para digerir las consecuencias de los resultados electorales del pasado domingo y prepararse para afrontar una negociación con Vox llena de incógnitas, pese a que parten de la senda clara que los ultra han marcado en los acuerdos de Extremadura y Aragón y que también han impuesto en Castilla y León, donde están en la recta final de la negociación. Y aunque el presidente en funciones de la Junta, Juan Manuel Moreno, ha insistido a lo largo de la campaña en la importancia de que no se demoren para evitar la obstrucción que se ha vivido en esos territorios, la experiencia de esas conversaciones les hacen ser pesimistas. “Visto lo visto, lo más probable es que se apuren todos los plazos hasta el último minuto”, sostiene un dirigente del PP.El primero de esos plazos vence el 11 de junio, cuando debe constituirse el Parlamento y la mesa, un órgano cuyo control en esta legislatura que se prevé más convulsa por la falta de mayoría absoluta del PP es decisivo. “Vamos a por todas, aspiramos a tener la representación acorde con nuestro peso parlamentario, no con nuestro resultado, porque tenemos la llave”, advierte una fuente de Vox, en sintonía a lo que ha dicho esta mañana su líder en la comunidad, Manuel Gavira: “No vamos a regalar la investidura”.Si se llegara a esa fecha con un acuerdo previo, ambas formaciones podrían repartirse alguno de los puestos principales de la mesa o incluso pactar la cesión de uno de esos sillones -que se reparten en función del número de votos obtenidos- del PP a los ultras. En 2022, con mayoría absoluta, los populares cedieron uno de sus cinco asientos a Vox (que tenía uno), con el que ocuparon una vicepresidencia. Si no hubiera acuerdo, cada partido se vota a sí mismo, lo que determinaría que PP tendría cinco puestos por dos del PSOE y que ambos tendrían que ceder para que el resto estuviera representado, como estipula el Reglamento de la Cámara autonómica.Esto es lo que ocurrió en los Parlamentos de Extremadura y Aragón, donde ambas formaciones llegaron a la sesión de su constitución sin acuerdo y cada formación se votó a sí misma, aunque en esta última comunidad, finalmente, el PP cedió una vicepresidencia a la formación de extrema derecha. En Castilla y León, los de Santiago Abascal, a diferencia de en la pasada legislatura, no han reclamado la presidencia de la Cámara y se han conformado con una vicepresidencia.Pero para llegar hasta ese momento, primero hay que sentarse a negociar y, de momento, el PP no muestra excesiva ansiedad. Es a partir del 26, transcurridos los 15 días que tiene el presidente de la mesa para designar al candidato a presidir la Junta, cuando los populares pondrán el reloj a cero. Ahora, además de reponer fuerzas, se están planteando las distintas estrategias para abordar con Vox, que determinará directamente Moreno y que, casi con toda seguridad, ejecutará en la mesa de negociaciones el consejero de la Presidencia, Antonio Sanz. Hasta ahora no ha habido ningún contacto con los ultras, según ha asegurado Gavira. “Negociar con Vox es muy fácil, simplemente hay que descolgar el teléfono para poder hablar con nosotros”, ha señalado. Sin embargo, en la formación no ha sentado bien la advertencia que lanzó Moreno el martes ante los suyos en la Junta Ejecutiva Autonómica. “Sería un error bloquear un Gobierno basado en 1,7 millones de votos”. Gavira ha afeado al dirigente del PP que hable de bloqueo “cuando todavía no ha habido conversaciones”. “No ha asumido la realidad del resultado”, abunda la fuente cercana a los de Abascal consultada.Moreno insistía durante la campaña en que no tenía un plan B para sentarse a negociar con Vox, en el caso de que no consiguiera la mayoría absoluta, pero un día después de quedarse a dos escaños de ese objetivo, estableció una línea roja muy clara: gobernar en solitario y sellar con los ultras un acuerdo parlamentario. En el PP tiene claro que los resultados en Andalucía no son equiparables a los del resto de comunidades donde ambas formaciones han llegado a acuerdos que suponen compartir Ejecutivo. Los populares han subido en número de votos, 150.000 más, y han ganado en todas las provincias y los de Abascal, aunque han subido en un escaño, han evidenciado su estancamiento. “Son datos objetivos. No es razonable pensar que con el 13% de los apoyos pueden querer optar a una consejería”, sostiene un miembro de la dirección del PP andaluz. Y pese a que Gavira ha instado a Moreno a que pregunte a sus homólogos en Extremadura, Aragón y Castilla y León, los populares andaluces quieren desligar su negociación de las anteriores. “Estamos en un contexto andaluz y vamos a movernos en esos términos”, indica uno de los miembros de la dirección del PP andaluz consultados.Gavira este jueves ha eludido hablar de entrar en el Gobierno, pero sí ha fijado tres prioridades en la negociación que tiene que ver con “defender a nuestro campo”; “combatir el despilfarro político” y “combatir la inmigración masiva”, tres premisas que encajan con las consejerías en las que han conseguido sentarse en las Gobiernos de Extremadura y Aragón: Agricultura y Desregulación. Los populares confían en que la realidad en Andalucía disuada a los de Abascal de querer entrar a formar gobierno y confían en las políticas en las que tienen más puntos de acuerdo, como las relacionadas con la fiscalidad, para llegar a acuerdos parlamentarios. Pero en Vox no quieren ser tan claros todavía. “Lo de que se hayan quedado a dos diputados, es como si tienes que ir a pagar tu hipoteca y te faltan 200 euros… Si te faltan, te faltan. Ya no tienen el comodín de Ciudadanos, salvo que se los quieran prestar el PSOE o Adelante Andalucía”, dice la fuente consultada. En la formación no se olvidan del acuerdo de investidura que se firmó en 2018. “Nos engañó y eso lo tenemos muy dentro”, advierte ese mismo interlocutor. “No vamos a dejar que ocurra una segunda vez”, indica para deslizar que firmar un segundo pacto, para quedarse fuera del Gobierno, impediría ese control de su cumplimiento.El pacto en el Ayuntamiento de Sevilla, como referenteSin embargo, eso es lo que está ocurriendo ahora mismo en el Ayuntamiento de Sevilla, donde Vox -tras un amago frustrado por Moreno para integrarse en el equipo de gobierno municipal donde el popular José Luis Sanz gobierna en minoría- ha apoyado los dos últimos presupuestos que incluyen la rebaja o eliminación de partidas destinadas a igualdad, migración y cooperación internacional, a cambio de una oficina antiaborto -controlada por por el partido de extrema derecha-, incrementar las ayudas a la natalidad o los cheque bebé, la eliminación de las multas en la zona de bajas emisiones y una revisión del padrón para impedir el acceso a la migración ilegal. “Este acuerdo es un referente”, sostiene la fuente consultada. “El pacto con el Ayuntamiento de Sevilla es similar al que se formalizó en 2018 y que Moreno no cumplió. Hay una diferencia, Sanz es pragmático y Moreno no”, abunda.Gavira ha ofrecido esta mañana al PP “mano tendida” para negociar, pero es una mano llena de condiciones, como la prioridad nacional, que al PP andaluz no le gusta nada. El propio Moreno ya le respondió, sin ser muy explícito, eso sí, a un simpatizante que se le acercó en Dos Hermanas en los primeros días de campaña para preguntarle si acabaría claudicando ante este planteamiento xenófobo –“una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace”, le dijo el hombre al dirigente popular-. “Usted sabe en qué aguas me muevo yo”, le dijo el presidente en funciones. Ahora le toca nadar y ver cómo surfea las olas de Vox. Si no atenemos a sus palabras ante los suyos del pasado martes, no va a moverse de la línea moderada. “Si una mayoría de 46 diputados, que fue la que inició el cambio, no nos cambió, esta de 53 está más legitimada para seguir con nuestra vía, que es la de la reforma, la del entendimiento y la del diálogo y no la vamos a cambiar”, les dijo. En el PP no se cuestiona la campaña, ni se considera que hubiera que haber lanzado más propuestas o ser un poco más agresivo, como cuestiona el ala dura de Génova. “La campaña fue perfecta, no se cometió ningún error”, coinciden los interlocutores populares consultados y las personas cercanas a la estrategia del partido durante la carrera electoral. Que después de casi ocho años de gobierno, y el desgaste que ello conlleva, se incrementara el número de votos, es el ejemplo del éxito. Lo que impidió una mayoría absoluta, que siempre es fue un tanto esquiva, fue una participación al nivel de las generales, la mala suerte en el reparto de los restos de algunas provincias -que en 2022 les ayudó y en 2026 les penalizó- y la irrupción de Adelante Andalucía, “un nuevo actor que irrumpió con más fuerza de la que habíamos previsto y se llevó esos restos”, explican las fuentes consultadas.
Moreno se resigna a una negociación larga y Vox avisa: “Tenemos la llave. No vamos a regalar la investidura”
El primer plazo vence el 11 de junio, cuando se tiene que configurar la Mesa del Parlamento













