Juanma Moreno empieza a vérselas con el lío que tanto aborreció durante la campaña de las elecciones del 17-M. Los andaluces le dieron un respaldo abrumador, con 1,7 millones de votos y 53 de los 109 escaños en juego. El PP ganó en 599 de los 785 municipios de la comunidad y la segunda fuerza, el PSOE, se quedó a 19 puntos de los populares. Pero el barón popular no tiene los votos necesarios para ser reelegido ni tampoco los tendrá cuando quiera aprobar leyes o presupuestos. Ese es el lío, por más que se haya quedado a las puertas de evitarlo. Y Vox tiene intención de ejercer la condición de "llave de la gobernabilidad" que el propio Moreno les reconoce. Con estas palabras definió el jefe del Ejecutivo andaluz en funciones al partido de Santiago Abascal en una entrevista en la COPE después de abrir la puerta a un acuerdo parlamentario, la fórmula que ya utilizó en su primer mandato en San Telmo. Entonces Moreno pactó una coalición con Ciudadanos, con los naranjas y los populares dentro del gabinete en un equilibrio casi total, pero necesitaba los 12 escaños de Vox para sacar adelante sus políticas. Moreno abrió la puerta a un acuerdo en el "ámbito parlamentario", aludió a la dificultad de gestionar y a la necesidad de cuadros preparados para ello, e insistió en su voluntad de gobernar en solitario. "Los andaluces han lanzado un mensaje muy claro", abundó, aunque también lanzó un gesto conciliador a Vox ante la imposibilidad de buscar la abstención de la izquierda. "Van a ser influyentes", vaticinó Moreno en conversación con Carlos Herrera. En Vox no ha sonado demasiado bien esa mano tendida. En la dirección de Bambú las palabras de Juanma Moreno les suenan a lo que ha ocurrido desde 2022 y creen que un acuerdo parlamentario "es lo mismo que un gobierno en solitario". "Eso lo tuvo la legislatura pasada y los andaluces se lo han arrebatado", abundan fuentes de la cúpula de Vox en alusión a esa pérdida de 6 escaños del PP que le ha privado de la mayoría absoluta. La formación ultra, eso sí, no tiene prisa por entrar en un choque directo e insisten en que ahora es momento de hablar de políticas, de "medidas", con el foco puesto en la "prioridad nacional" que tanto cuestionó el barón del PP a lo largo de toda la campaña. En Bambú tampoco deshojan la margarita respecto a su intención de replicar el resto de pactos autonómicos y pedir sillones en San Telmo, aunque en este caso el PP solo necesita dos escaños. "Primero nos ofrecemos a pactar un programa de gobierno, medida a medida, con garantías y plazos. Y sólo después nos ponemos a negociar formación de gobierno", avanzó en X el secretario general, Ignacio Garriga. Las circunstancias han cambiado mucho respecto a 2018, cuando PP y Vox ensayaron en Andalucía los pactos parlamentarios. Los de Abascal eran novatos, era su primera experiencia en política institucional tras irrumpir en las andaluzas de 2018 de forma sorpresiva. Y, además, la triple entente era la única vía para desalojar al PSOE de la Junta después de 37 años de gobiernos socialistas. Han pasado casi 8 años de aquello y Vox ya no es el mismo partido bisoño. Estuvo en los gobiernos autonómicos tras las elecciones regionales de 2023, aunque desertaron al poco tiempo. Ahora vuelve a estarlo en Extremadura y Aragón y lo estará presumiblemente en Castilla y León, cuyo acuerdo podría ver la luz en los próximos días. El obstáculo es que la formación de Abascal tiene en Andalucía un menor peso específico que en el resto de territorios que han celebrado elecciones en los últimos seis meses. El 13,8% alcanzado el pasado 17 de mayo es casi el mismo resultado alcanzado en 2022 y está lejos de los datos de sus compañeros, que van del 16,9% de Extremadura al 18,9% de Castilla y León, pasando por el 17,8% de Aragón. En esos tres casos, el PP se quedó más lejos de la absoluta que Moreno, por lo que la necesidad de los populares es menor en Andalucía. Los primeros mensajes públicos lanzados por Vox ante esta coyuntura hacían pensar en una renuncia a la entrada en San Telmo. El candidato, Manuel Gavira, no ha sido explícito al respecto y Javier Cortés, hombre de confianza de Abascal en Sevilla, insistió en rechazar la lucha de sillones y centrarse en la prioridad nacional, el eje de su campaña. Pero eso no significa que la formación ultra haya abandonado la idea de participar en el próximo Gobierno andaluz. "A nadie le vamos a pedir que nos regale su voto, pero sería un error bloquear un gobierno basado en 1,7 millones de votos", dejó claro Juanma Moreno en la tarde del martes en la Junta Directiva Autonómica convocada en Sevilla. "Sería ir contra el sentido común", abundó en una alusión directa al lema utilizado por Vox en la campaña. Ante los suyos presumió de sumar 150.000 votos al resultado de 2022 a pesar de que el malagueño ya lleva casi siete años y medio en San Telmo. En el análisis de los resultados, el líder del PP andaluz cifró en 21.000 papeletas la distancia que lo alejó de la absoluta, ya que son los sufragios que habrían necesitado en Huelva (10.000) y Granada (11.000) para alcanzar la cifra mágica de los 55 diputados en el viejo Hospital de las Cinco Llagas. Allí será donde se dilucide el estado de la situación cuando el 11 de junio se constituya la nueva Cámara y si Vox y el PP han sido capaces de alcanzar un acuerdo que allane la posterior investidura. En Génova no ven otro desenlace que el de llegar a un acuerdo, incluso aunque implique asumir el principio de "prioridad nacional", pero por ahora dan manos libres a Moreno. "Vamos a poner nuestro empeño en seguir trabajando por este proyecto sin perder ni un solo minuto", dijo Moreno en un mensaje a sus potenciales socios. Y siguió al anunciar que su intención es seguir "por la misma vía de reforma, diálogo y entendimiento". También sacó pecho del camino de "convivencia" que se arroga y anunció que hará la reforma de la sanidad pública a la que se comprometió en campaña. Y presumió de haber avanzado en campaña que el PSOE avanzaría en otorgar "privilegios" a Cataluña en alusión al pacto de Presupuestos alcanzado por Salvador Illa y Oriol Junqueras. "No se han gastado ni un euro en [trenes de] media distancia y hay un acuerdo para hacer una circunvalación del área metropolitana de Barcelona; no se puede hacer una obra millonaria en Cataluña y abandonar a los andaluces", sentenció. Juanma Moreno empieza a vérselas con el lío que tanto aborreció durante la campaña de las elecciones del 17-M. Los andaluces le dieron un respaldo abrumador, con 1,7 millones de votos y 53 de los 109 escaños en juego. El PP ganó en 599 de los 785 municipios de la comunidad y la segunda fuerza, el PSOE, se quedó a 19 puntos de los populares. Pero el barón popular no tiene los votos necesarios para ser reelegido ni tampoco los tendrá cuando quiera aprobar leyes o presupuestos. Ese es el lío, por más que se haya quedado a las puertas de evitarlo. Y Vox tiene intención de ejercer la condición de "llave de la gobernabilidad" que el propio Moreno les reconoce.
Moreno quiere apoyo externo y Vox recuerda que los andaluces "le arrebataron" la absoluta
El líder del PP andaluz insiste en que los 53 escaños y 1,7 millones de votos le legitiman para limitar la "influencia" de Abascal a un acuerdo parlamentario. Vox antepone las "medidas", con la prioridad nacional en el foco











