El Partido Popular y Vox han alcanzado un acuerdo de gobernabilidad y estabilidad para Andalucía que pone en jaque la política de moderación de la que ha hecho gala el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, desde que accedió al cargo en enero de 2019. Moreno ha comparecido junto al portavoz del partido ultra, Manuel Gavira, a las 18.30 horas en el Parlamento andaluz, una media hora antes de que comenzara la segunda votación de su investidura, que ha sacado adelante con los 53 votos del PP y los 15 de Vox, un total de 68, el mayor apoyo logrado nunca por un presidente andaluz.Como ocurrió antes en Extremadura, Aragón y Castilla y León, donde el PP tampoco alcanzó la mayoría absoluta, Andalucía, la comunidad con más habitantes de España (8,7 millones), ha seguido la misma hoja de ruta. La coalición PP y Vox gobierna ya en más de la cuarta parte (27,4%) de la población nacional, un campo de juego que las derechas quieren extender hasta el Gobierno de España cuando se celebren las próximas elecciones generales.El pacto andaluz ha sido muy rápido. El 9 de junio empezaron de manera oficial las conversaciones, que se han cerrado 24 días después. Según contó Moreno, el acuerdo pudo haberse alcanzado ya en la primera votación el día 30, pero se ha concretado 48 horas más tarde. Había consenso entre ambas fuerzas sobre el contenido programático. Las mayores dificultades se han dado con el reparto de sillones.Finalmente, Vox tendrá solo un puesto de los 13 que tendrá el Gobierno andaluz, aunque con amplias competencias. El portavoz de Vox, Manuel Gavira, será vicepresidente y consejero de Turismo, Desregulación, Justicia y Administración Local, según ha informado Moreno. Fuentes del Gobierno señalaron que además de Gavira habrá mas vicepresidentes y que en caso de suplencia de Moreno será del PP.Gavira tendrá las mismas competencias que en su día, en el primer Gobierno de Moreno, tuvo el vicepresidente de Ciudadanos: Turismo, Justicia y Administración Local; ahora se descuelga de aquella la de Regeneración y se sustituye por Desregulación, un concepto incluido en los anteriores tres pactos autonómicos de gobierno entre populares y ultras.Fuentes del Gobierno andaluz cuantificaron en 1.200 millones de euros las competencias que gestionará Vox, a quien, además, el PP cederá uno de sus cinco senadores por la comunidad autónoma y una vicepresidencia en la Mesa de la Cámara, en la que los populares conservarán la mayoría absoluta.Transigencias de MorenoEl acuerdo consta de 150 medidas e incluye el concepto de “prioridad nacional” que defiende la ultraderecha. Moreno, que en la campaña dijo que esa propuesta era ilegal y “un eslogan vacío”, ha justificado su inclusión en que alude al “arraigo” de los ciudadanos y ha recordado que ese principio ya lo aplicaron los socialistas cuando gobernaban Canarias. El punto 100 del acuerdo contempla una auditoría del coste sanitario derivado de la atención sanitaria a los extranjeros o la creación de una unidad de control de la asistencia sanitaria a terceros obligados al pago, cuya finalidad es que “los recursos del Servicio Andaluz de Salud se destinen prioritariamente a los andaluces y españoles que sostienen el sistema y que Andalucía no asuma gastos que corresponden a otros pagadores”.“Vox es Vox y el PP andaluz es el PP andaluz. Somos dos opciones políticas diferentes y tenemos sensibilidades diferentes o ángulos de visión distintas frente a los mismos problemas”, ha señalado Moreno sobre los principales puntos de fricción a la hora de cerrar el acuerdo. Entre ellos ha citado la Agenda 2030, pero dentro del acuerdo se suscribe la supresión de las cargas impositivas derivadas del Pacto Verde que afecten al sector productivo. A lo largo de estas dos legislaturas, el dirigente popular ha respaldado muchas de las medidas alineadas en la Agenda 2030, sobre todo las relacionadas con sostenibilidad, cambio climático, transición energética y digitalización. El propio dirigente popular creó en 2021 la Comisión Delegada para la Agenda 2030, que él mismo preside, precisamente para “planificar, impulsar y coordinar las actuaciones para el cumplimiento de los ODS y la Agenda 2030”. Precisamente, el acuerdo incluye la reducción, hasta su eliminación, de las ayudas a la cooperación internacional, tal y como se recoge en el punto 144 del acuerdo. Moreno es uno de los líderes del PP que más ha defendido la necesidad de cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) y, de hecho, en la IV Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo de Naciones Unidas que se celebró en Sevilla el verano pasado, el presidente de la Junta defendió la necesidad de “fortalecer la eficacia de la cooperación internacional” y la importancia del papel de las regiones para prestar servicios públicos y ejecutar políticas ligadas a los ODS. Fuentes cercanas al presidente consideran que el apoyo a la cooperación internacional se blinda en el punto 146, donde se indica que “se deberá demostrar que todo euro público invertido en cooperación internacional al desarrollo redunda en el fin concreto al que se destine y que en ningún caso se supere el mínimo legal”.Moreno también ha tenido que claudicar en materia de diálogo social, uno de los argumentos más recurrentes de su acción de gobierno, hasta el punto de incluir esa competencia en la denominación de una consejería, en esta última legislatura —primero en la de Presidencia, y tras la remodelación, en la de Hacienda—, una decisión de la que siempre ha presumido el barón andaluz, recalcando que ningún otro gobierno reconocía la importancia de los acuerdos con los sindicatos. Y a esos grandes pactos con las fuerzas sociales —un total de cinco— hizo alusión el propio Moreno durante la campaña electoral para remarcar su perfil dialogante y moderado. Moreno ha firmado el acuerdo con Gavira en la sala 1 de comisiones del Parlamento, sin esbozar ni una sonrisa. Más relajado ha aparecido después cuando ha explicado el acuerdo y ha admitido cinco preguntas de los periodistas. El popular ha calificado el pacto de “potente, sereno, sensato y legal”. Ha admitido que hay “diferencias” y “sensibilidades” diferentes entre PP y Vox en materia de medio ambiente y migración. “Con 56 años no me va a cambiar nadie”, ha contestado Moreno a la pregunta de si se resentirá el perfil moderado del que ha hecho gala desde que accedió a la presidencia de la Junta tras pactar con la ultraderecha.Durante las negociaciones, el PP ha insistido en que solo dos escaños le separaban de la mayoría absoluta (sacó 53 el 17 de mayo) y que Vox no podía esgrimir al peso sus 15 escaños para reclamar lo mismo que en Extremadura, Aragón y Castilla y León.La “vía andaluza”, arrumbadaEl pacto con la ultraderecha compromete el perfil centrista de Juan Manuel Moreno, que ha construido todo su contorno político basándose en la moderación, el diálogo, la cercanía y la normalidad. Es lo que él bautizó como la “vía andaluza” y que ahora, para la oposición, queda arrumbada. Su liderazgo, reconocible por su apelativo familiar, Juanma, ha sido clave y fundamental para construir un Partido Popular en Andalucía alejado de los extremismos y atractivo para electores del centro izquierda.Durante la campaña electoral, el presidente de la Junta no dejó ni un resquicio de duda de su aversión a Vox. Su lema electoral más repetido y al que apeló a los andaluces fue el de “estabilidad o lío”, señalando claramente a Vox. Consideró que “un Gobierno con Vox es un Gobierno imposible” y hasta lo admitió en varias entrevistas: “Me quitan el sueño el bloqueo de Vox y su ideario político”. Esas palabras se vuelven ahora en su contra una vez que ha firmado un pacto de gobernabilidad para los próximos cuatro años que, aventuran dirigentes del PP, no serán fáciles.El propio Moreno fue consciente del riesgo que corre no solo él, sino el proyecto que lidera, con su cohabitación con Vox. “El pueblo andaluz puede tener la seguridad de que mi carácter y mis valores son sólidos y que no cambiarán por coyunturas políticas”, dijo a modo de confesión en su discurso de investidura.La oposición de izquierdas (PSOE, Adelante Andalucía y Por Andalucía) ha calificado de “fraude” el pacto de coalición del PP y Vox, porque Moreno no ha informado de su contenido en el debate de investidura: el acuerdo se ha conocido media hora antes de la segunda votación. “Es un pacto de la vergüenza que no quieren contar y fraguado en Madrid”, ha dicho la socialista María Jesús Montero. “Es un atropello democrático”, ha asegurado José Ignacio García (Adelante Andalucía). “Se acabó Moreno Bonilla el moderado”, ha sentenciado Antonio Maíllo (Por Andalucía).
Moreno cede y pacta un gobierno de coalición con Vox
Los ultras entran en el Ejecutivo andaluz con una vicepresidencia de Turismo, desregulación, justicia y administración local











