Se acabó el juego. El sonriente Juanma Moreno se ha rendido a la evidencia de que, como en la canción de Amaral, sin Vox no es nada y ha tenido que encaramarse a la ola ultra. Antes les tocó pasar por el aro a sus compañeros de Extremadura, Aragón y Castilla y León. Y Núñez Feijóo deberá hacer la misma cabriola si quiere tener alguna posibilidad de llegar a la Moncloa. El acuerdo PP-Vox en Andalucía, así como los anteriores, prevé que los inmigrantes irregulares queden excluidos de prestaciones y servicios sociales salvo en “supuestos de urgencia vital”, signifique lo que signifique la inquietante expresión. Prioridad nacional, llaman a esta deshumanización del extranjero.
Pero el pacto contiene otros puntos además de la monserga contra los inmigrantes. Por ejemplo, habla de Cultura y de Educación. Por lo menos eso dicen los epígrafes correspondientes. No sé cuántos lectores han leído el texto íntegro del acuerdo, pero en estos dos temas, más que de prioridad nacional, lo que cabe es hablar de escopeta nacional. De inundación de caspa. De la muerte de la inteligencia.













