Tras el reciente pacto alcanzado por el PP y Vox, que ha permitido a Juan Manuel Moreno Bonilla ser investido presidente, abundan los análisis que critican que el líder andaluz haya renunciado a su “moderantismo” y a sus posiciones centradas frente a la derecha extrema para mantenerse en el cargo. También se subraya que Alberto Núñez Feijóo ha asumido ya, de facto, parte del marco político de Vox en cuestiones como la inmigración —la “prioridad nacional”— o el medio ambiente. Sin embargo, apenas se recuerda que el primer laboratorio de esta estrategia fue la Comunidad Valenciana tras las elecciones autonómicas de 2023. Fue Carlos Mazón quien abrió ese camino al incorporar a Vox al Consell, cediéndole una vicepresidencia, ocupada por el ex torero Vicente Barrera, y tres Consellerias. Aquel acuerdo, que entonces fue recibido con enorme recelo incluso dentro del propio PP, acabó convirtiéndose en el precedente de una fórmula que hoy el partido ha terminado por asumir con naturalidad en distintos territorios.Carlos Mazón al poco de ser investido con el que fue su vicepresidente, Vicente BarreraBiel Aliño / EFENo fueron pocas las críticas que recibió Mazón desde Génova por cerrar aquel pacto. Hubo dirigentes próximos a Feijóo que llegaron a responsabilizarle de haber dificultado las opciones del PP para alcanzar el Gobierno de España en las elecciones del 23-J. Durante meses, el entonces president valenciano quedó señalado como un dirigente incómodo para la dirección nacional, mientras Feijóo dejaba entrever que nunca aceptaría una cohabitación con Vox en un eventual Ejecutivo español. La imagen que el PP quería proyectar entonces distaba mucho de la que hoy exhibe.El tiempo ha terminado normalizando aquella estrategia. Lo que en 2023 se interpretó como una excepción valenciana se ha convertido en una fórmula asumida por la dirección nacional del PP. El propio Feijóo ha reconocido ya que, si las derechas suman, necesitará el apoyo de Vox para llegar a la Moncloa y ha admitido incluso que ese partido podría asumir responsabilidades de gobierno, como ya ocurre en varias comunidades autónomas. Dicho con cierta ironía, podría decirse que Mazón fue el primero en comprender una realidad que buena parte de su partido aún se resistía a aceptar: que el PP, por sí solo, difícilmente volvería a alcanzar determinadas cuotas de poder.Sobre el ex president valenciano se ha escrito mucho, especialmente a raíz de la gestión de la dana y de los acontecimientos que acabaron provocando su dimisión, aunque continúa como diputado autonómico. Antes de la tragedia de octubre de 2024 era considerado un político hábil y pragmático, formado en la escuela de Eduardo Zaplana. Aquel pacto con Vox, el primero de una larga secuencia que después se ha repetido en otras comunidades, demuestra que anticipó una evolución política que entonces fue duramente cuestionada y que hoy apenas suscita debate dentro del PP. Quizá por eso casi nadie quiere recordarlo. Pero fue asíLicenciado en Ciencias de la Información por la UAB y Doctor en Comunicación por la UV. Delegado en València y redactor jefe de La Vanguardia desde 1991