Para sorpresa de nadie, Juan Manuel Moreno Bonilla gobernará con Vox en Andalucía. Como se decía antes de forma irónica: gol en las Gaunas. Digo “para sorpresa de nadie”, porque ni el propio presidente andaluz se creía que no iban a gobernar juntos. Habiendo sido el primer dirigente político que en España firmó un acuerdo con la ultraderecha (en 2019, que se nos olvida), después de que hayan aceptado gobiernos de coalición sus colegas de otros territorios, y a meses de unas elecciones generales tras las que, si les dan los números, está cantado el gobierno Feijóo-Abascal, había que ser muy cándido para creerse la resistencia del simpático “Juanma”.

Pero tanto insistió Moreno en que nunca gobernaría con la ultraderecha, ni aceptaría la “prioridad nacional” ni otros trágalas habituales, que al final le ha tocado pasar por debajo del futbolín. Y se ha arrastrado él solo: tiene el acuerdo que en cualquier caso iba a acabar firmando, pero le ha añadido una dosis de humillación por tragarse sus palabras anteriores y tirar por tierra su muy trabajado perfil de “derecha moderada”. No querías caldo facha, pues dos tazas: gobierno de coalición, y prioridad nacional, aunque la disfraces de “arraigo” y constitucionalidad.