El Gobierno del canciller Friedrich Merz lanzó esta semana un amplio plan de reformas para sacar a Alemania de su letargo, en el que los cambios relacionados con el mercado de trabajo tienen un peso importante. En concreto, entre las más de 30 medidas, destaca el modo en que Berlín busca hacer más atractivos los contratos temporales para las empresas mediante una ambiciosa flexibilización de sus condiciones.La locomotora europea seguirá así el camino opuesto a la otra gran economía de la zona del euro que emprendió recientemente modificaciones de calado en el ámbito laboral. La vicepresidenta Yolanda Díaz optó, mediante las modificaciones aprobadas en 2021 (con el apoyo de los agentes sociales), por la reducción al mínimo de la eventualidad. Se decantó para ello por fórmulas que todavía generan polémica como el fomento de la contratación fija discontinua, creada a finales de la primera década de este siglo.
La temporalidad no despierta los mismos recelos en el Gobierno de Merz y su Ejecutivo está ahora dispuesto a que la vigencia de este tipo de contratos pueda extenderse a 48 meses (frente al tope de 24 que establece la legislación actual). De este modo podrán prorrogarse hasta en seis ocasiones, frente a las tres que son actualmente posibles.













