Tras meses de disputas que llevaron al límite al Gobierno de coalición en Alemania —formado por los conservadores del canciller Friedrich Merz y los socialdemócratas—, finalmente los líderes de los dos partidos que integran el Ejecutivo han alcanzado un acuerdo y han presentado este jueves un amplio paquete de medidas que van desde desgravaciones fiscales para las rentas más bajas y cambios en el sistema de pensiones hasta la construcción de más viviendas asequibles y reformas en el mercado laboral. “Persigue un único objetivo: volver a poner a Alemania en marcha”, ha dicho Merz. En un contexto de estancamiento económico con un pronóstico de crecimiento para este año de apenas un 0,5%, crisis en sectores tan importantes como el automotriz y teniendo que hacer frente al cambio demográfico que pone en peligro el sistema de pensiones y agudiza aún más la escasez de mano de obra cualificada, los retos que afronta la mayor economía de Europa son diversos. La presión sobre el Gobierno alemán era enorme. Desde todos los frentes llevaban tiempo reclamando a la coalición de Merz que actuara cuanto antes. “Hemos dejado atrás unas semanas exigentes. Algunos, incluso entre las filas de la coalición de Gobierno, estaban preocupados por si seríamos capaces de hacer frente a los retos de nuestro tiempo”, ha reconocido el líder conservador en rueda de prensa, después del acuerdo alcanzado el miércoles por la noche, que calificó como “un catálogo de reformas importantes” para “guiar a Alemania hacia el futuro”.La Unión Cristianodemócrata (CDU) —junto con su partido hermanado, la Unión Cristianosocial (CSU)— y el Partido Socialdemócrata (SPD) estaban de acuerdo en que “no se podía seguir como en el pasado”.“Fomentamos una mayor competencia, garantizamos una mayor flexibilidad de nuestras empresas, reducimos la burocracia, velamos por la preservación de nuestro Estado del bienestar y aliviamos la carga de los trabajadores y las empresas mediante la reducción de los impuestos y la simplificación de los trámites administrativos”, resumió el canciller el acuerdo de medidas. Ese pacto sigue a la reforma del sistema sanitario que presentaron hace unas semanas para hacer frente al déficit en la sanidad y que quieren poner en marcha antes de las vacaciones de verano.La coalición ha acordado aplicar las 33 propuestas de la comisión de expertos para reformar el sistema de pensiones, que deberá ser aprobado en el Parlamento antes de que termine el año. Asimismo, el miércoles los dos partidos aprobaron una reforma fiscal, concretamente la desgravación para las rentas bajas y medias (incluida en el pacto de Gobierno). “Se aliviará la carga fiscal de quienes más sufren por el encarecimiento de la vida, la inflación y el estancamiento salarial. Calculamos que supondrá hasta 600 euros al año para un hogar medio. Se trata de una suma respetable, teniendo en cuenta los limitados recursos de las finanzas públicas”, detalló el canciller.Política fiscalSi bien no habrá un aumento del impuesto de sucesiones ni del impuesto sobre el patrimonio, como dejó claro rápidamente el líder de la CSU, Markus Söder, las rentas más altas contribuirán en mayor medida. En el futuro, el impuesto sobre los más ricos será del 45% a partir de una renta imponible de 250.000 euros. Además, habrá un tramo adicional a partir de 280.000 euros, con un tipo impositivo más elevado: del 47%. Actualmente, el tipo impositivo máximo es del 45% pero se aplica a partir de una renta imponible de 277.826 euros.“Así pues, las personas con mayores ingresos de este país asumirán una parte mayor. Esto es justo para que nuestro país siga avanzando. Y reduciremos las subvenciones fiscales”, apuntó el copresidente del SPD y ministro de Finanzas, Lars Klingbeil. El Gobierno quiere que la reforma fiscal, con un volumen de desgravación de casi 10.000 millones de euros al año para las rentas bajas y medias, comience a aplicarse ya en enero de 2027.Contratos temporalesLa coalición ha presentado también, dentro de sus 34 medidas, una reforma del mercado laboral para eliminar “las trabas a las empresas”. “La decisión más importante, en mi opinión, se refiere a los denominados contratos temporales sin causa justificada. Ahora los permitiremos por un plazo máximo de 48 meses [el doble que el actual], con carácter temporal hasta el 31 de diciembre de 2030”, afirmó Merz.Además, dentro de este plazo, los contratos temporales podrán prorrogarse hasta seis veces. Con esto, Berlín busca apoyar a las empresas jóvenes y start-ups, así como a las que quieren expandirse. Junto a esto, se introducirán facilidades para el despido de los trabajadores con salarios más altos.Bajas por enfermedadOtro objetivo del Gobierno, según han dicho este jueves sus responsables, es luchar contra el abuso de las prestaciones sociales y también contra el aumento de bajas por enfermedad, que se dispararon tras la pandemia del coronavirus. Para ello va a eliminar la baja por enfermedad por teléfono e introducirá la obligación de presentar un certificado de incapacidad laboral desde el primer día de baja. “Sabemos que es una decisión dura, pero ya no podemos permitirnos esta desventaja competitiva que suponen las ausencias prolongadas en las empresas”, alegó el canciller.En cuanto a la burocracia, uno de los aspectos que también suscita más críticas en el país, Merz dijo que se va a reducir sustancialmente y reconoció que la importante protección de datos se ha convertido en un “monstruo burocrático”. El Ejecutivo aspira a simplificar las normas, incluidas las fiscales, para lograr “un Estado más ágil”. Viviendas socialesPor último, con la promesa de hacer frente a la escasez de vivienda se creará una sociedad de construcción de viviendas asequibles para apoyar la construcción de viviendas sociales. Se impedirá, sin embargo, la nacionalización de constructoras privadas y de las viviendas de alquiler, algo que temía el sector y que había ralentizado el mercado inmobiliario. “Queremos construir, no expropiar”, resumió Klingbeil.La copresidenta del SPD y ministra federal de Trabajo y Asuntos Sociales, Bärbel Bas, recordó que, a pesar de todas las turbulencias y los grandes retos a los que se enfrenta, Alemania sigue siendo “un país fuerte” y la tercera economía más grande del mundo”. Pero para seguir siéndolo hay que pasar a la acción, remarcó, por lo que es necesario un programa “realmente exhaustivo para la reactivación económica y el empleo”. Eso implica también renovar el Estado del bienestar y luchar contra el abuso de las ayudas sociales, una de las reclamaciones de los conservadores. Por ejemplo, no habrá prestaciones sociales en caso de residencia irregular o si se busca a alguien con una orden de detención.“En el mercado laboral queremos invertir más en puestos de trabajo con futuro en los sectores farmacéutico, de la inteligencia artificial, de las celdas de batería, de la producción de semiconductores, de la ingeniería mecánica y, sobre todo, en las nuevas tecnologías del futuro”, detalló. Alemania quiere recuperar el liderazgo en las tecnologías modernas, tras haberse quedado rezagada en los últimos tiempos.Asimismo, Bas destacó la importancia de dar una salida laboral a los 2,8 millones de jóvenes sin titulación, sin título de educación secundaria ni de formación profesional, para lo que quieren crear programas específicos. “Tenemos muy claro que no todos ellos podrán obtener un título profesional. Pero queremos que estos jóvenes tengan una oportunidad en el mercado laboral mediante la cualificación parcial, la formación profesional y todo lo que ello conlleva”.Ahora, el Gobierno deberá trabajar en la legislación correspondiente para poner en marcha este amplio paquete de medidas, y tendrá que hacerlo en colaboración con los estados federados, competentes en muchas materias como la política fiscal.