Funcionarios de Tr�fico denuncian presuntas irregularidades y situaciones de favoritismo en los procesos selectivos para acceder al cuerpo de examinadores de la Direcci�n General de Tr�fico (DGT), concretamente en el centro de M�stoles, donde aseguran que "se ha normalizado una situaci�n que vulnera claramente el principio de igualdad". Seg�n relatan varios trabajadores a GRAN MADRID, el problema radica en la convivencia diaria entre opositores interinos e instructores encargados de formar y posteriormente examinar a los aspirantes. Ambos comparten instalaciones en ese gran edificio de M�stoles, pese a que los instructores tienen oficialmente su sede en la calle Josefa Valc�rcel de Madrid.Este diario se ha puesto en contacto con la DGT y aseguran no tener constancia de esta cuesti�n. "Si es as�, que procedan a denunciarlo a trav�s de los cauces habituales que todos conocen. Que hagan esa queja y la subdirecci�n lo hablar�", sostienen al respecto. Adem�s, subrayan que los instructores siempre han desarrollado en M�stoles su trabajo y que no se trata de ninguna anomal�a.El caso es que los denunciantes, que prefieren mantener su anonimato, aseguran que muchos opositores interinos, procedentes de convocatorias anteriores en las que no lograron plaza fija, contin�an trabajando temporalmente en Madrid y mantienen una relaci�n diaria y cercana con los instructores responsables de las pruebas pr�cticas. "Comparten edificio, desayunos, coche y confidencias con las personas que luego les van a examinar", explica uno de ellos.La situaci�n, aseguran, provoca una evidente desigualdad respecto al resto de aspirantes, especialmente aquellos que llegan de otras provincias �nicamente para examinarse y que no han tenido contacto previo con los evaluadores. "Cuando llegan al examen se enteran de que algunos de sus rivales ya conocen a los instructores, comparten coche con ellos o mantienen incluso relaciones personales", denuncia otro.Entorno del centro de ex�menes de la DGT.�NGEL NAVARRETEA esas oposiciones acuden unos 200 candidatos: unos reci�n llegados, algunos interinos de distintos puntos de Espa�a y, lo que m�s llama la atenci�n, otros que ya comparten escenario en Madrid con algunos de los 'jueces'. Porque esa evaluaci�n la realizan precisamente los instructores destinados en M�stoles. Los denunciantes consideran que el principio de imparcialidad queda comprometido desde el inicio porque parte de los opositores interinos ya han sido formados previamente por esos mismos instructores durante cursos de preparaci�n. "Los que vienen de fuera no tienen ning�n contacto con quienes les examinan. Los interinos de Madrid, en cambio, llevan a�os conviviendo con ellos", se�alan."Una falta leve cambia la vida de una persona"Las cr�ticas tambi�n alcanzan el sistema de correcci�n de las pruebas. Seg�n algunos testimonios, en la �ltima convocatoria se produjeron casos "dif�ciles de explicar", con aspirantes que obtuvieron la m�xima puntuaci�n pese a haber cometido errores durante el examen, denuncia otro empleado.Entre los episodios que m�s indignaci�n generan figura el caso de un opositor que, seg�n sus compa�eros, recibi� presuntamente una falta leve varios minutos despu�s de haber concluido oficialmente su examen pr�ctico. Esa penalizaci�n, aparentemente menor, le dej� fuera de las mejores posiciones del proceso selectivo. "Esa falta no ten�a sentido. Hay opositores que con una falta leve quedan fuera mientras otros consiguen un 100 -puntuaci�n m�xima- habiendo cometido errores similares", denuncian.Los trabajadores recuerdan que en este tipo de oposiciones cada d�cima resulta decisiva, ya que la puntuaci�n determina no solo la obtenci�n de plaza, sino tambi�n el destino geogr�fico posterior. "Con una simple falta leve le puedes cambiar la vida a una persona y obligarla a irse a otra provincia, con todo el perjuicio familiar que eso supone", lamentan.Situaci�n desde hace a�os Aseguran que la situaci�n se arrastra desde hace a�os, concretamente desde el inicio del actual modelo de selecci�n en la implantaci�n del examinador interino. Calculan que entre ocho y diez instructores participan habitualmente en estas pruebas mientras mantienen su presencia diaria en el centro de M�stoles."Todo el mundo es consciente de lo que ocurre, pero nadie se atreve a contarlo abiertamente por miedo a represalias", afirma uno de los funcionarios. "Es intolerable y nadie dice nada; todo el mundo est� callado. Nadie lo denuncia", a�ade otro. Incluso hay quien sostiene que "determinados instructores llegan a advertir informalmente a los examinadores sobre aspirantes con los que mantienen v�nculos personales o familiares".Los denunciantes reclaman que los instructores especialistas no compartan espacio de trabajo ni relaci�n cotidiana con los opositores y que las pruebas se desarrollen bajo criterios estrictamente an�nimos e imparciales. "No puede ser que un opositor vaya y vuelva en coche con quien le va a examinar. La igualdad entre los participantes deber�a estar garantizada de pleno derecho", concluyen, mientras desde la DGT insiste: "Hay unos cauces concretos para denunciar todo esto".