Aunque se habla poco de ello, el miedo es libre, la gente razonable tiene pocas dudas de que algo parecido a una trama de jueces, coordinada con algunos mandos de la UCO y de la UDEF, está actuando en la política española. Desde hace un tiempo. Pero con particular intensidad en los últimos meses. Y contra la izquierda. Se cree que el “quien puede hacer que haga” que dijo José María Aznar hace más de un año es el origen de ese movimiento, pero no son pocos los que piensan que son otros, incluidos algunos directivos de medios de comunicación, los que están detrás del mismo. La pregunta que ahora se formulan prestigiosos periodistas es cuál va a ser el paso siguiente de la conspiración. Y su respuesta unánime es: Pedro Sánchez.

Porque por mucho que las encuestas vaticinen un triunfo de la derecha (PP más Vox) en las próximas elecciones, que serán dentro de nueve meses o de un año, esas instancias de poder en la sombra necesitan seguridades que por el momento no tienen. La debilidad política y de imagen de Alberto Núñez Feijóo y su errática política de oposición –únicamente preocupada por no alejarse de Vox– son su principal fuente de preocupación. Y ante sus ojos aparece con una fuerza y una capacidad de transmisión que ningún golpe judicial ha sido capaz de reducir, la figura de un Pedro Sánchez que sigue asegurando a diestro y siniestro que va a volver a ganar las elecciones.