Hace 40 días ocurrió algo insólito. Agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) entraron en la Dirección General de la Guardia Civil por orden del juez Santiago Pedraz en busca de varios documentos. Querían la relación pormenorizada de algunas personas que habían accedido a las dependencias del cuerpo porque sospechaban que la exmilitante socialista Leire Díez —acusada ahora de trabajos de fontanería para el PSOE e investigada por intentar torpedear causas judiciales—, entre otros, se había reunido con la directora del Instituto Armado, Mercedes González. Buscaban también los expedientes administrativos que se hubieran realizado contra miembros de la propia UCO desde el 1 de enero de 2024 hasta ese 27 de mayo de 2025. Esto último sí lo encontraron, en concreto, tres informaciones reservadas (investigaciones internas que pueden desembocar en la apertura de expedientes disciplinarios). Según el sumario, no hallaron ninguna entrada de Díez a la sede principal del cuerpo. Mercedes González terminó reconociendo que se había tomado dos cafés (o dos tés, en su caso) con Leire Díez entre septiembre de 2024 y abril de 2025, a pesar de que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, había negado en una versión inicial cualquier tipo de cita entre ambas. El magistrado Pedraz, que dirige el caso Leire Díez, ha decidido esta semana imputar a González por delitos de prevaricación y obstrucción a la justicia, así como a su número dos, el teniente general Manuel Llamas. Esta es la reconstrucción de los hechos que se investigan: El primer café. Leire Díez almacenó en su agenda del teléfono el contacto de Mercedes González el 1 de junio de 2022, de acuerdo al análisis de su móvil. La propia González en el Senado admitió que ambas mantuvieron una relación de WhatsApp (sin llegar a verse en persona) durante la etapa en la que Díez era directora de Relaciones Institucionales de Correos y González delegada del Gobierno en Madrid (entre 2021 y 2023). Entonces, se sucedieron huelgas y movilizaciones de Correos y estuvieron en contacto por motivos profesionales. La UCO refleja que unos 13 días después de que González fuera nombrada directora de la benemérita por segunda vez en septiembre de 2024 (la primera vez había sido entre marzo y junio de 2023), ella y Díez mantuvieron un encuentro que, según González, supuso la primera vez que ambas se veían en persona. Fue “una simple toma de contacto para establecer” algún tipo de relación laboral en el futuro, según detalló la directora de la Guardia Civil. Este encuentro se produjo en una cafetería cercana a la sede de la Dirección General en la calle Guzmán el Bueno de Madrid. Primera información reservada. El 29 de noviembre de ese año, el medio Okdiario publicó una información titulada “la UCO descubre que Begoña Gómez usa un correo oficial de Presidencia como si tuviese cargo en Moncloa”, que desvelaba la dirección completa del email de la mujer del presidente del Gobierno. En esa noticia se exponía también la existencia de una carta de recomendación sobre una de las hijas (en ese momento menor de edad) del presidente del Gobierno. Esa información salía de una suerte de guía que la UCO había elaborado para que una magistrada de Badajoz —que estaba indagando en la contratación del hermano de Pedro Sánchez— pudiera bucear en los correos que se habían adjuntado como anexos a la causa. La instructora decidió distribuir el documento a las partes, por lo que los abogados personados en el caso tuvieron acceso al mismo. El director adjunto operativo (DAO), Llamas, firmó unos días después, el 4 de diciembre, la apertura de una información reservada para esclarecer qué había pasado y por qué se incluían “datos personales de individuos ajenos a la investigación y que no revestían interés alguno”, como el correo de Begoña Gómez o los detalles sobre la hija. Ya el propio día 29 de noviembre, cuando el digital publicó la noticia, la UCO realizó una “nota de despacho” (una nota interna) explicando a los superiores que este documento de trabajo se había elaborado para mantener una reunión con la jueza de Badajoz. La Fiscalía Anticorrupción recela entonces de por qué se abrió una información reservada interna y se citó a declarar al coronel al mando de la UCO, entonces Rafael Yuste, si ya se conocía la “naturaleza accidental del volcado de dicha información en el procedimiento”. El 17 de diciembre, es decir, menos de un mes después, el asunto se archivó con una “amonestación” verbal al mando para que esto no volviera a suceder. Mientras Mercedes González defendió en la Cámara alta que estas informaciones reservadas son un mecanismo totalmente “habitual” para indagar en el modus operandi del cuerpo y que solo en su etapa se han abierto 70 en el seno de la DAO, dos altos mandos que han declarado ante el juez Pedraz han subrayado la rareza de que en nueve meses se abrieran tres de este tipo. El general Rafael Yuste (al mando entonces de la UCO) y el teniente general López Malo (jefe entonces de Policía Judicial), por ejemplo, dijeron que durante los años que llevaban de ejercicio nunca les había ocurrido. No así el general Antonio Cortés (jefe de la Unidad de Explosivos y Armas que instruyó una de las informaciones reservadas), quien restó importancia a esta actividad administrativa: “No se hacen todos los días, pero no es algo inhabitual”. La UCO sí habla en sus informes de “excepcionalidad” y la Fiscalía Anticorrupción cree que se ha realizado una “utilización instrumental de expedientes disciplinarios” como “método de presión”. Las fiscales defienden un “efecto desaliento derivado de la utilización abusiva de la potestad disciplinaria como forma de intimidación institucional”. El secretario del DAO, Juan Manuel Barco, que también declaró ante el juez, defendió a su superior y censuró que los afectados nunca hubieran verbalizado que se sentían presionados. Un segundo encuentro que González no reconoce. El sumario del caso Leire Díez recoge una grabación del 10 de diciembre de 2024 en la que la exmilitante socialista asegura que es cercana a la directora de la Guardia Civil. “Mi siguiente confirmación va a ser con la directora de la Guardia Civil. Es de mi confianza”, apuntó Díez. La UCO refleja un nuevo encuentro entre ambas el 20 de diciembre que infiere por una multa que la exmilitante recibió por un estacionamiento irregular en una calle en las inmediaciones de la Dirección General. “He recibido una multa por parking tuyo en la calle Julián Romea. Creo que es de cuando fuiste a reunirte con la directora general de la Guardia Civil”, le dijo a Leire Díez el expresidente de la SEPI Vicente Fernández un mes después. Mercedes González, sin embargo, aseguró que no recuerda este encuentro y que ese día consta otra actividad en su agenda oficial. Tercer encuentro: propuesta del comandante del ‘caso Koldo’. El comandante de la Guardia Civil imputado en el caso Koldo, Rubén Villalba, quien se reunió en dos ocasiones con Leire Díez ha declarado ante la UCO que ella le propuso convertirse en asesor de la directora del cuerpo o un puesto en la Embajada de Roma a cambio de que diera información turbia sobre la unidad. El 2 de abril de 2025 se produjo otro encuentro entre Díez y Mercedes González, que esta última admitió y en el que la exmilitante le instó a que rehabilitara a Villalba. La directora dio cuenta de lo ocurrido a Marlaska, según él mismo ha confirmado esta semana. La directora de la Guardia Civil aseveró de forma contundente que jamás volvió a ver a Díez y que “nunca” le pidió “frenar, ni entorpecer, ni interferir en investigación alguna”. La UCO ha reflejado un mensaje que la exmilitante socialista envió al día siguiente a un abogado: “Ayer no estuvo mal la reunión con la directora de la GC. Voy a ver si sigo alimentando esa vía”. Las alertas internas. La Jefatura de Información (la unidad responsable de la lucha contra el terrorismo) del cuerpo y la UCO alertaron entre abril y mayo de la actividad sospechosa de la propia Díez. “Por parte de esta Jefatura se han tenido informaciones que apuntan a la existencia de un grupo de personas [...] orquestando una campaña de desinformación que buscaría desacreditar las investigaciones [...] y honorabilidad personal de algunos de sus integrantes (en concreto del teniente coronel Antonio Balas)”. Esas notas se elevaron supuestamente hasta la propia directora de la Guardia Civil, por lo que los investigadores recelan de que Mercedes González siguiera hablando con la exmilitante, puesto que el 11 de mayo en el chat de ambas consta que se activó el borrado de mensajes. Segunda información reservada. El día que El Mundo empezó a publicar los WhatsApp de José Luis Ábalos con el presidente del Gobierno, el DAO le pidió a un general que se hiciera cargo de una nueva investigación interna para esclarecer la filtración. El abogado de Ábalos negó a Leire Díez que la fuga de información viniera de la UCO (“Acabo de hablar con el cliente y me dice que no ha sido la UCO”). La exmilitante, por su parte, insistió en culpar a la unidad y llegó a decir en una conversación que se había “jugado una comida” con la directora de los uniformados. Esta información reservada no llegó, siquiera, a iniciarse porque el magistrado del Tribunal Supremo que dirigía el caso Koldo se opuso de forma tajante. La Fiscalía considera “reseñable” que se intentara abrir cuando el propio general López Malo (que dirigía la Policía Judicial) escribió al entonces jefe de la UCO que el DAO reconocía que no había sospecha sobre los agentes: “Me ha dicho el DAO que tiene claro que la filtración no sale de la UCO”. Reunión de los mandos con la directora y Marlaska. Entre el 29 y el 30 de mayo de 2025 se produjeron dos reuniones entre los mandos implicados (el jefe de Policía Judicial López Malo, el jefe de la UCO Rafael Yuste y el teniente coronel Antonio Balas) y la directora de la Guardia Civil. Esos días se estaban publicando noticias en las que se revelaban las labores de fontanería realizadas por Leire Díez y se le escuchaba en grabaciones pedir la cabeza del propio Balas. Mercedes González explicó cómo trasladó su apoyo en una primera reunión con los mandos y en una segunda en la que también estuvo presente Marlaska. En ningún momento, según dijo, ellos manifestaron que estuvieran sometidos a presiones o incomodidades a la hora de investigar. Ella aseguró que les contó entonces que conocía a Leire Díez y que se había reunido en un par de ocasiones con ella; esta versión choca con la de los mandos que ya han declarado ante el juez Pedraz. Tercera información reservada. Una publicación en la que se hablaba del DAO como un “comisario político” y se relataba que, supuestamente, intentaba interceder continuamente en las investigaciones judiciales provocó la apertura de una tercera información reservada el 1 de septiembre de 2025. En este caso se tomó declaración a Yuste, a López Malo, a Balas y al jefe de comunicación de la UCO. Además, se requirió un “organigrama de la unidad” en el que se hiciera constar la estructura y se identificara de forma nominativa los investigadores que llevaban casos relacionados con el Gobierno o con Pedro Sánchez.Tampoco llegaron a nada estas pesquisas internas, que se archivaron un mes después. La Fiscalía no entiende “la finalidad” de pedir la estructura de la unidad que se dedica a indagar en la corrupción. Para González, esta investigación interna estuvo justificada: “Estamos hablando, quiero dejarlo muy claro, de un teniente general de la Guardia Civil [Manuel Llamas] con más de cuatro décadas de servicio, absolutamente intachable [...] que de repente ve en entredicho y manchada su reputación y su buen hacer, poniendo en duda lo más preciado que debe tener un guardia civil: su honor y su neutralidad”, sostuvo en la cámara alta. Las palabras de Leonardo Marcos. Tanto Yuste como López Malo defendieron “sin fisuras” ante el juez que “fueron llamados a dar cuenta” en julio de 2024 ante el anterior director de la Guardia Civil, Leonardo Marcos, que “les reprendió” por no haberle informado sobre las diligencias contra el hermano de Sánchez, “tachando dicha investigación de prospectiva y desarrollada en perjuicio del prestigio de la UCO”, recoge la Fiscalía. El citado director les conminó a terminar antes del verano el volcado de la información y a elaborar un informe en el que pusiera que “no había nada”. Los agentes tuvieron que cambiar sus vacaciones. A pesar de las graves declaraciones de los generales, el juez no ha seguido con Marcos la misma línea que con Mercedes González y ha rechazado su imputación.