Al mes de ingreso, Iván Izard decidió que no entraría en la terapia grupal hasta que le dejaran hablar con su mujer, con la que no se había podido comunicar en todo ese tiempo. “Entraron cuatro personas de fuera, que se supone que eran pacientes rehabilitados”, recuerda, “y empezaron a amenazarme”: “Que tenía que entrar al grupo, que habían hablado a mi mujer y ella decía que no quería saber nada de mí, que sabían dónde vivía ella y la iban a proteger…”, “que era un yonqui de mierda, que mi hijo iba a acabar siendo un adicto como yo”. Esta dinámica de insultos y vejaciones era la norma en el centro, donde en muchas ocasiones, según relatan expacientes a este periódico, el personal de Zeus participaba e incitaba a los usuarios a unirse. La Policía Nacional ha investigado durante meses las actividades de centro, ubicado en Tarragona y dirigido por Luis Pérez.

Este periódico ha tenido acceso a los testimonios de nueve expacientes de Zeus, que relatan terapias grupales en las cuales los terapeutas se dedicaban a mermar su autoestima y crear una sensación de aislamiento: “Desde el segundo o tercer día en terapia recibía insultos de ‘yonqui’, ‘tu familia no te va a abrir la puerta’, ‘nadie te va a creer’... Te anulaban como persona”, recuerda David Alonso, que estuvo ingresado de abril a agosto de 2023. Se trataba de una dinámica, asegura, a la que animaban al resto a sumarse: “Eran terapias en las que uno soltaba su malestar y decía lo que sentía. Los primeros en darte caña eran los terapeutas y luego iban los pacientes”. En su caso, Alonso cuenta que este maltrato le llevó a pensar en quitarse la vida.