La Fiscalía pide 19 años de prisión para un enfermero acusado de abusar sexualmente de dos pacientes que estaban bajo el efecto de fuertes fármacos administrados como parte de un tratamiento en 2017. La supuesta violación se produjo en una clínica de desintoxicación situada en la localidad barcelonesa de La Garriga. El juicio ha arrancado este martes en la Audiencia de Barcelona con la declaración de las víctimas a puerta cerrada y la de otro paciente que coincidió con ellas durante su tratamiento, quien ha confirmado que en la clínica se tenía conocimiento de los hechos denunciados.El Ministerio Público ha acusado al sanitario de un delito de abuso sexual con penetración y de un delito continuado de abuso sexual con penetración, con la cualificación de haberse perpetrado sobre personas en una situación de especial vulnerabilidad. Además, ha solicitado también una indemnización de 160.000 euros para las víctimas, 12 años de inhabilitación para el ejercicio de cualquier profesión sociosanitaria, 18 años de libertad vigilada y la prohibición de aproximarse a menos de 1.000 metros de las víctimas por un tiempo superior en 8 años a la duración de la pena de prisión.Las agresiones denunciadas ocurrieron hace ocho años, cuando ambas víctimas eran pacientes del centro de desintoxicación, especialmente durante los primeros días de ingreso, en los que se les suministró como parte del procedimiento habitual una fuerte medicación consistente en benzodiacepinas que "mermaba su capacidad cognoscitiva y volitiva", sostiene el escrito de la Fiscalía.Concretamente, la primera agresión se produjo en julio de 2017, tres días después de que una de las pacientes ingresara en el centro, cuando el enfermero accedió a su habitación de madrugada para darle la medicación y, "prevaliéndose de la situación de aturdimiento" y de su cargo profesional, besó y penetró vaginalmente sin preservativo a la víctima, relata el Ministerio Público.La segunda, tuvo lugar dos semanas después de que la otra víctima ingresara en el centro cuando, bajo los efectos de la medicación que "mermaban su capacidad para consentir relaciones sexuales", la paciente accedió a la propuesta del acusado de mantener relaciones en la enfermería de la clínica. Durante el primer mes y medio de ingreso en el centro, mientras todavía se le suministraba "fuerte medicación", el hombre entró en la habitación de la residente, donde la encontró medio desnuda, y mantuvo relaciones con penetración con ella.En una tercera ocasión, cuando la paciente estaba en la cocina del centro, el enfermero la empujó contra la pared, le bajó los pantalones y la volvió a penetrar, "prevaliéndose de su mermada capacidad de conocer y decidir", insiste el escrito de la Fiscalía, que también denuncia una última ocasión en la que el procesado tocó el pecho a la mujer mientras dormía."Cuando entras en el centro te dan una medicación para que te quedes tranquilo y te sientes sedado, como medio 'zombie'", ha detallado sobre los efectos de dichos fármacos un hombre que estuvo ingresado en el mismo centro y que coincidió con las víctimas.Una de ellas le llegó contar, durante una comida con otros pacientes en la que también había un terapeuta, que había mantenido relaciones sexuales con el acusado, ha relatado el testigo, quien ha confirmado que en la clínica había "rumores" al respecto y que los pacientes "comentaban" que el enfermero se había relacionado sexualmente con ingresadas.El acusado, que declarará en último lugar, trabajó entre mayo de 2014 y 2018 en la clínica, gestionada por la empresa de servicios de salud Desarrollos Paradigma. El juicio se alargará hasta este viernes, cuando el caso quedará visto para sentencia.