La Fiscalía de París ha solicitado este martes tres años de cárcel para David G., un monitor infantil acusado de haber agredido sexualmente a nueve niños de entre tres y cinco años en una escuela de París durante el tiempo de las actividades extraescolares entre agosto de 2024 y abril de 2025. Se trata del primer juicio abierto al público desde que estalló el escándalo de abusos en centros escolares franceses el pasado febrero. Las denuncias se han ido acumulando y se ha suspendido ya a 78 monitores en más de un centenar de centros en todo el país, la mayor parte en la capital francesa. Para el acusado, David G., de 36 años y sin antecedentes, se piden tres años, pero solo uno de condena firme, que cumpliría con brazalete. Trabajaba desde septiembre de 2024 en una de las escuelas infantiles en el centro de París que están en el epicentro del escándalo, pues acumula una veintena de denuncias. “La confianza que había en las escuelas se ha roto. La agresión sexual a un menor se hace a puerta cerrada, es un acto invisible”, señaló la fiscal en su alegato para justificar su petición de pena. Este es el primer juicio (se juzgó a otro monitor, pero a puerta cerrada) en el que se ha podido escuchar la declaración ante los jueces de padres e imputado. “Quizá tuve gestos inapropiados, tenía que haber mantenido más distancia con los niños. Cuando la policía me interrogó, pensé que cometí errores e igual hay gestos que se pueden malinterpretar porque la gente puede decir: ‘como es amable con los niños, es un pederasta’, pero yo nunca les he agredido sexualmente”, se justificó el acusado. Algunos de sus compañeros relatan que cogía a los menores en las rodillas o en brazos, les tocaba más de lo debido en los juegos infantiles o les hacía fotos en talleres. Los monitores infantiles no son profesores ni se les requiere una formación específica, sino que vigilan y entretienen a los niños en las horas entre clases. El acusado ha justificado su “comportamiento torpe” en esa “mala formación” que reciben. Los padres de los niños han relatado ante el juez lo que vieron en sus hijos: los cambios de comportamiento en pocos meses, cómo llegaban llorando de la escuela y, después, algunos ya mencionaron los tocamientos en sus partes por parte del implicado, Una de las denunciantes declaró que se alertó cuando su hijo se refirió al monitor como “papá” porque “era muy cariñoso” con él. Otra madre declaró que su hija decía que el acusado “la quería mucho porque le acariciaba y le daba besos en la boca”. Otra ha relatado que la suya estaba toda la jornada escolar sin hacer pis porque no quería entrar en los baños del colegio. El acusado declaró haber vigilado los servicios “porque los niños hacen muchas tonterías dentro”, pero negó haber estado nunca a solas con ninguno de ellos. El escándalo ha escalado hasta el punto de que el alcalde de París, Emmanuel Gregoire, presentó hace días un plan para reforzar este sistema de acompañamiento escolar tan cuestionado y este miércoles el Gobierno francés presenta una proposición de ley para proteger a los menores. Las familias les acusan de no haberlas escuchado hasta ahora. La Fiscalía ha recordado la dificultad que entraña un proceso así porque es la palabra de niños muy pequeños contra la de adultos y se cuestiona su relato: “No se trata de poner las palabras de un adulto en boca de un niño”, los peritajes “han sido complicados”, pues los niños se expresan a través de dibujos, por ejemplo. “A esa edad [entre tres y cinco], un niño no fabrica una mentira judicial y no coordina una narrativa. Se expresan con palabras torpes y espontáneas, pero no tienen que ser perfectas para ser creíbles”, ha señalado Ismène Bérion, otra de las abogadas. Además de los menores, dos compañeras acusan al implicado de acoso sexual. Una relata comentarios inapropiados. Otra le acusa de haberle tocado el pecho. “No toco los pechos de las mujeres a menos que me lo pidan o que sean mis amigas. No me comporto así con las mujeres”, contestó el acusado, alegando tener un humor “poco convencional”. Dentro del tribunal, al ser un proceso abierto al público, había muchas familias de menores escolarizados en el mismo colegio o en otros de París donde ha habido denuncias. Agrupados bajo el colectivo #MeTooEcole, una de las asociaciones que han creado, lamentan que no se les ha escuchado hasta ahora. La sentencia se hará pública el 7 de julio. El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.
La Fiscalía pide tres años de cárcel para un monitor en el primer juicio tras la ola de denuncias por abusos en escuelas de París
El hombre, de 36 años, está acusado de agredir a nueve niños de entre tres y cinco años. El Gobierno francés presenta una proposición de ley para proteger a los menores











