Actualizado Lunes,

junio

00:02Durante a�os, decenas de mujeres acudieron a un piso de Madrid convencidas de que al otro lado de la puerta les esperaba un curandero capaz de sanar enfermedades, aliviar problemas personales o cambiarles la vida mediante supuestos rituales espirituales. Lo que, seg�n acredit� la Justicia, muchas de ellas no sab�an era que aquel falso cham�n utilizaba una sustancia que anulaba su voluntad para abusar sexualmente de ellas.Ese hombre, con el s�ndrome acondroplasia, el colombiano Jos� Israel Guti�rrez R�os, de 58 a�os, conocido desde hace d�cadas como el falso cham�n y antiguo stripper, ya no est� en Espa�a. La Polic�a Nacional ejecut� el pasado 10 de junio su expulsi�n definitiva en un vuelo fletado por la Comisar�a General de Extranjer�a y Fronteras con destino a Colombia, despu�s de un largo trabajo desarrollado por el Grupo Operativo de Extranjeros II de la Brigada Provincial de Extranjer�a y Fronteras de Madrid para impedir que permaneciera en territorio nacional tras cumplir su condena.Los agentes de este grupo especializado lo detuvieron el 8 de junio y dos d�as m�s tarde lo embarcaron rumbo a su pa�s de origen, culminando un procedimiento que se prolong� durante a�os y que estuvo marcado por numerosos recursos judiciales presentados por el condenado para frenar su deportaci�n.Seg�n fuentes policiales, el trabajo no termin� cuando ingres� en prisi�n. Los investigadores mantuvieron un estrecho seguimiento durante todo el tiempo que permaneci� encarcelado al comprobar que el decreto de expulsi�n que pesaba sobre �l hab�a caducado. Esa circunstancia oblig� al Grupo Operativo de Extranjeros II a incoar un nuevo expediente administrativo para volver a solicitar su expulsi�n una vez cumpliera la pena.El procedimiento tampoco estuvo exento de obst�culos. El falso cham�n recurri� en distintas ocasiones la orden de expulsi�n ante varios juzgados con el objetivo de seguir residiendo en Espa�a. Frente a esos recursos, los polic�as elaboraron numerosos informes defendiendo la peligrosidad del condenado y el riesgo de que pudiera volver a actuar si recuperaba la libertad. Finalmente, los tribunales rechazaron sus pretensiones y mantuvieron la expulsi�n acordada por la Delegaci�n del Gobierno en Madrid.Con ello, la Polic�a considera que se evita que pueda volver a cometer delitos similares a los que le llevaron a prisi�n y que tanta alarma social provocaron por el elevado n�mero de mujeres que denunciaron haber sido v�ctimas de este supuesto curandero.El cham�n de la "droga del violador"El nombre de Jos� Israel Guti�rrez R�os marc� uno de los casos m�s conocidos de sumisi�n qu�mica en Espa�a. Aunque la Audiencia Provincial de Madrid lo conden� en 2015 a nueve a�os de prisi�n por dos agresiones sexuales, cerca de 40 mujeres llegaron a denunciar hechos similares.La investigaci�n situ� el inicio de su actividad en 1998. Aprovech�ndose de la confianza que inspiraba por su apariencia y por la imagen de sanador que proyectaba, recib�a en su vivienda a mujeres convencidas de que pose�a poderes curativos para resolver enfermedades, problemas sentimentales o dificultades personales.Durante esos supuestos rituales les ofrec�a una infusi�n de hierbas que, seg�n acredit� la investigaci�n, conten�a una sustancia con la que consegu�a disminuir o anular su voluntad. Ese estado de indefensi�n le permit�a abusar sexualmente de ellas sin oposici�n.Una de las v�ctimas cont� que un hombre con acondroplasia se le acerc� asegurando que era cham�n y que pod�a ayudarla. Despu�s le entreg� un peri�dico para que lo hojeara y, al llegar a la tercera p�gina, empez� a sentirse extra�amente relajada. Los investigadores sospecharon entonces que el diario pod�a estar impregnado con alguna sustancia de sumisi�n qu�mica. La sentencia concluy� que las v�ctimas hab�an ingerido una sustancia que anul� su capacidad de decisi�n, aunque no pudo determinar cient�ficamente cu�l era por la ausencia de an�lisis toxicol�gicos realizados en el momento oportuno. Pese a ello, el tribunal lo conden� a nueve a�os de prisi�n y a indemnizar con 50.000 euros a cada una de las dos v�ctimas cuyos casos pudieron demostrarse.El caso alcanz� una enorme repercusi�n nacional porque fue uno de los primeros en los que se relacion� este tipo de agresiones sexuales con el uso de la burundanga, popularizada entonces como la "droga del violador", aunque judicialmente nunca lleg� a acreditarse qu� compuesto concreto hab�a administrado.