Actualizado a las 02:10h.
La telefonista era una niña de 15 años, familiar de una de las 'mamis' del piso burdel. Una adolescente que atendía a diario media docena de líneas telefónicas a las que llamaban puteros de manera continua. Les explicaba las tarifas, en función de la ... práctica sexual que desearan. Porque los servicios que se prestaban en el bajo izquierda exterior del número 34 de la calle del Elfo, en Ciudad Lineal, quedaban a merced del que pagaba. Tanto si quería abusar de las mujeres allí prostituidas aunque tuvieran un tapón en la vagina por estar en días de menstruación, como si quería hacer sexo anal, sin condón, pese a que pillara una infección, como así fue en algunos casos. «Tenía que estar hasta con 15 o 20 hombres cada día», declaró la testigo principal.
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