Un viaje del IMSERSO. Después de cenar, un grupo de personas mayores bailan con sus parejas en un hotel de una localidad de Murcia. Todas ellas pueden disfrutar de ese rato de ocio en libertad, salvo dos. También son pareja y deciden ponerse a bailar como el resto, pero no se les permite. ¿La diferencia? Son dos hombres. “Fue tal la presión que recibieron de los compañeros y del hotel que tuvieron que retirarse a su habitación, abrir la ventana para escuchar la música y bailar allí”, relata Juan José Argüello, presidente de la Fundación 26 de Diciembre, a quien los afectados contaron lo ocurrido.
Este caso de discriminación homófoba es un ejemplo de cómo las personas mayores LGTBI sufren a menudo rechazo y dificultades por su orientación sexual o su identidad de género. Problemas que responden a muchas casuísticas, pero que “vienen arrastrados desde la memoria”, apunta Argüello. La dictadura franquista persiguió con dureza a este colectivo y muchos de quienes hoy son mayores vivieron esa represión. “Los gays sufrimos encarcelamiento, las mujeres lesbianas acababan en psiquiátricos y las trans no se contemplaban: al régimen debía explotarle la cabeza”, destaca sobre esa persecución. Una discriminación que ha dejado huella en esa generación: “Eso va configurando un perfil psicológico que yo resumiría como miedo. A ser quien eres y a mostrar ser quien eres”.















