Hay personas mayores LGTBIQ+ que al entrar en una residencia o comenzar a depender de cuidados vuelven a ocultar fotografías, silencian quién fue su pareja o evitan hablar de su identidad por miedo al rechazo. Después de décadas de avances sociales y legales, muchos mayores sienten que envejecer puede significar regresar al armario. PublicidadEse es el problema de fondo que han querido poner sobre la mesa la Plataforma de Mayores y Pensionistas (PMP) y la Fundación 26 de Diciembre con motivo del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, celebrado el pasado 17 de mayo. Ambas organizaciones alertan de que la discriminación por edad y la LGTBIfobia no actúan por separado, sino que se refuerzan mutuamente, generando situaciones de vulnerabilidad específicas que todavía siguen siendo invisibles en buena parte de las políticas públicas de envejecimiento. El miedo, explican, no es abstracto. Tiene consecuencias concretas en la vida diaria: aislamiento, soledad, desconfianza hacia los servicios de cuidados y temor a sufrir discriminación en hospitales, residencias o centros sociales. Según recuerdan ambas entidades, datos de la Federación Estatal LGTBIQ+ señalan que la soledad no deseada afecta al 40% de las personas mayores LGTBIQ+, mientras que un 60% teme sufrir discriminación en centros residenciales. En muchos casos, ese temor lleva a ocultar nuevamente la orientación sexual o la identidad de género para evitar conflictos o rechazo. Mercedes Montes Urrea: "Lo difícil es encontrar tu identidad porque no sabes quién eres, pero sabes donde estás"Ese miedo silencioso no solo aparece en las estadísticas, sino también en los testimonios de quienes lo viven de cerca. La activista por los derechos LGTBIQ+ Mercedes Montes Urrea, de 62 años, explica a Público que muchas personas mayores vuelven a sentir el temor que creían haber dejado atrás: "Es una pena, yo tengo amigas que son matrimonio y tienen miedo; vas envejeciendo y tienes menos fuerza, te vas arrugando y psicológicamente te vuelve el miedo".Para ella, la situación es "absolutamente dramática", ya que no solo sienten que peligra todo lo conseguido en materia de derechos, sino que además reaparece la dificultad de mostrarse tal y como son: "Lo difícil es encontrar tu identidad porque no sabes quién eres, aunque sabes dónde estás".PublicidadLímites del sistemaLa situación refleja una contradicción que las organizaciones consideran preocupante: España ha avanzado notablemente en derechos LGTBIQ+, pero el sistema de cuidados y envejecimiento todavía arrastra modelos pensados desde una realidad mucho más homogénea y tradicional. Para quienes crecieron durante décadas marcadas por la persecución, el estigma o el silencio, la dependencia y la pérdida de autonomía pueden reactivar viejos mecanismos de protección y ocultación. "La dignidad no caduca y ninguna persona mayor debería sentir miedo, soledad o discriminación por su orientación o identidad", señaló el presidente de la Fundación 26 de Diciembre, Juanjo Argüello, quien insistió en la necesidad de crear "espacios seguros" reales dentro de los servicios sociales, sanitarios y residenciales. Las organizaciones consideran que el problema no puede abordarse únicamente desde campañas puntuales o iniciativas simbólicas. Reclaman que la diversidad sexual y de género forme parte del diseño estructural de las políticas de envejecimiento: desde la planificación y financiación hasta los sistemas de evaluación e indicadores públicos. PublicidadEntre las medidas prioritarias que plantean figura la formación obligatoria y continuada en diversidad sexual y de género para profesionales de servicios sociales y sanitarios, así como la implantación de protocolos específicos contra la discriminación en residencias, hospitales y recursos asistenciales. El objetivo, sostienen, es garantizar entornos donde las personas mayores puedan expresar su identidad sin miedo y recibir cuidados en igualdad de condiciones. El presidente de la PMP, Jesús Norberto Fernández, defendió que "envejecer con derechos significa eliminar cualquier tipo de discriminación a la hora de acceder a un centro de salud, a un servicio social o a un recurso residencial". A su juicio, incorporar la diversidad LGTBIQ+ a las políticas públicas de envejecimiento no debería depender de iniciativas aisladas, sino consolidarse como un estándar básico de derechos y protección. Las dos entidades también han recordado la existencia del Servicio Arcoíris 028 del Ministerio de Igualdad, una línea telefónica gratuita y disponible las 24 horas que ofrece atención psicosocial, información y asesoramiento jurídico frente a situaciones de violencia o discriminación por LGTBIfobia. Más allá de la efeméride, las organizaciones insisten en que el debate afecta a una cuestión de fondo: cómo envejece una sociedad y quién queda fuera de sus sistemas de protección. Porque para muchas personas mayores LGTBIQ+ el miedo no desaparece con los años. A veces, simplemente cambia de lugar.
Envejecer y volver al armario: el miedo silencioso de los mayores LGTBIQ+
Muchas personas vuelven a ocultar su orientación e identidad de género al ingresar en residencias o depender de cuidados.















