Jaume MasdeuMadrid 30/06/2026 14:36 Actualizado a 30/06/2026 14:44 Los sindicatos están perdiendo la paciencia con el Gobierno y especialmente con su falta de cumplimiento en trasladar los acuerdos a la realidad, al BOE para ser exactos. De esta manera, esta mañana han enviado un ultimátum al Ejecutivo por su retraso en aprobar el registro horario prometido muchas veces, pero que el Consejo de Ministros todavía no ha aprobado. La advertencia es que si el 31 de julio no se ha aprobado este control horario, CC.OO. y UGT no volverán a participar en acuerdos de este tipo con el Gobierno, al que acusan de primero firmar y después no cumplir. Y más en este terreno, cuando depende del Consejo de Ministros, sin tener que pasar por el parlamento. Lo que no han concretado es la forma en que llevarán a la práctica esta negativa a participar.“Nuestra paciencia con el registro horario ha desbordado el vaso, el cubilete y el cubo… , ya vale de juego de trileros”, ha dicho de forma gráfica Unai Sordo, secretario general de CC.OO.. También insisten en que no focalizan el incumplimiento en un ministro, Carlos Cuerpo, considerado el más reacio a dar este paso, o en otro, Yolanda Díaz, su impulsora, sino en el conjunto del Ejecutivo. “Que lo solventen en el Consejo de Ministros, el Gobierno tiene que cumplir lo que firma”, ha dicho Pepe Álvarez, secretario general de UGT.No es este el único acuerdo que los sindicatos reprochan al Gobierno de no trasladarlo al BOE. También señalan el compromiso de prohibir la absorción de pluses en el aumento del SMI, que se acordó, pero que no se ha llevado a cabo por el momento, ni hay expectativas a la vista de que se haga. Por otro lado, los dos sindicatos han decidido crear un fondo para reforzar las movilizaciones en los convenios colectivos. Visto que la negociación del Acuerdo por el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) no arranca, por lo que consideran un desinterés de la patronal, y constatando los bajos salarios que mantienen unos diez millones de trabajadores, han decidido dar un paso para reforzar el poder negociador de los sindicalistas a la hora de negociar el convenio. Se trata de un instrumento nuevo dotado de ocho millones de euros para cubrir lo que queda de este año y el siguiente. En realidad, son dos fondos independientes, uno por cada sindicato, cada uno con cuatro millones, y servirán para cubrir 85.000 días de huelga, según cálculos sindicales.Se trata de compensar la pérdida de salario que sufrirán los trabajadores por su participación en una huelga. En concreto, el objetivo es que los trabajadores en huelga mantengan como mínimo el equivalente al SMI. Un fondo destinado para los afiliados, y que cada sindicato decidirá por su cuenta, aunque con elementos de coordinación entre ambos. “Es una medida ambiciosa, no busca el conflicto por conflicto, huelga por huelga, pero si busca dar poder de negociación a los sindicalistas”, ha afirmado el secretario general de CC.OO., Unai Sordo. La misma idea la ha reafirmado el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, al afirmar que las “empresas tienen que asumir que los beneficios que tienen dan para mejora sustancial del nivel salarial”.Redactor jefe de la sección de Economía de La Vanguardia