Por mucho que el Partido Popular y Junts per Catalunya parezcan mostrar sintonía en diferentes temas, uno muy específico condiciona cualquier posibilidad de un pacto en lo referente a la moción de censura del presidente Pedro Sánchez. La amnistía es la gran incertidumbre dentro de un partido en el que la figura de Carles Puigdemont, su presidente, sigue siendo capital y su retorno y reconocimiento son bases de la acción política. El intento de acercamiento entre populares y juntaires pasaría obligatoriamente por algún tipo de acuerdo en esa carpeta, algo que parece muy poco probable. Las invitaciones a pasar página de primeras espadas como el propio Alberto Núñez Feijóo o de Miguel Tellado han sido recibidas con frialdad con Junts que, sin embargo, no baja la intensidad en apretar a Sánchez. Míriam Nogueras, la portavoz de los de Puigdemont en el Congreso, insistió ayer en una entrevista en TV3 en la vía Starmer, la propuesta de su partido para que Sánchez dé un paso al lado y se ponga otra persona, como ocurrió con los laboristas en el Reino Unido. Esa fórmula, tal y como defendió también en su entrevista en EL PAÍS, permite, aseguró: “garantizar que se cumpla con Cataluña y frena esta entrada de la extrema derecha al Gobierno”. Dentro de ese “cumplir con Cataluña”, Junts incluye muchas carpetas pendientes de su acuerdo de investidura pero también otras que desea poner en marcha, como una ley contra las okupaciones y otra para los autónomos, que el Ejecutivo de Sánchez ha rechazado. Y en esa lista está también la amnistía, pues dentro de las filas de Junts aceptan que la existencia de un Gobierno progresista da más garantías en esa carpeta que uno que compartan PP y Vox. El próximo día 16 el Tribunal de Justicia de la Unión Europea se pronunciará sobre si la malversación entra dentro de ese perdón y eso obligará a la Justicia española a pronunciarse. El Gobierno no tiene nada que hacer ante el debate de que se abra entre el Tribunal Supremo y el Constitucional, pero a Junts y a ERC -donde el propio Oriol Junqueras también espera la amnistía- les favorece la estabilidad y correlación de fuerzas actual.De ahí que desde las filas republicanas no hayan tardado nada en criticar los coqueteos entre Junts y el PP. Elisenda Alamany, su secretaria general, cargó ayer contra ese acercamiento. “El único run run que me preocupa es el de Feijoo con la señora [Míriam] Nogueras. Aliarse con el PP es una temeridad, es aliarse con los que nos quieren aniquilar como pueblo. Son los que van en contra de los intereses de Cataluña”, dijo cuando se le preguntó sobre la posibilidad de la Vía Stamer y negando así cualquier posibilidad de acercamiento. La alcaldable por Barcelona también puso en duda el cambio de tono de los populares, pidiendo pasar página. “Feijóo está desesperado, de ahí ocurrencias como la de que el partido que gane las elecciones tenga un plus de diputados”, ha asegurado la también alcaldable en Barcelona.Incluso hasta desde las filas de los socialistas catalanes ironizan sobre la repentina apertura de miras del PP sobre los partidos independentistas además de que hayan esperado ocho años a celebrar su congreso autonómico. “Cataluña no está al servicio de nadie y menos de quien la ha utilizado como arma política y electoral. Vemos extraño que fuerzas nacionalistas como Junts se avengan a eso: que revisen ese camino que va en contra de lo que piensa la mayoría”, señaló ayer la portavoz del PSC y vicepresidenta de la formación, Lluïsa Moret.Tras la comisión ejecutiva del partido, la número dos de los socialistas catalanes dio la “bienvenida” a Feijóo y al PP, con sorna, a su idea de querer pasar página del procés consagrada en el congreso de este fin de semana. La portavoz retó a los populares a demostrarlo retirando, dijo, los 15 recursos que ha impulsado contra la amnistía en el Tribunal Constitucional. “Para hacerlo efectivo [el fin del procés] es absolutamente necesaria [la amnistía]. Si quieren pasar página, que los retiren”, señaló.El PP se mueve en la ambigüedad. Omite responder si negocia directamente con Junts una eventual moción de censura en el Congreso -“pregúntenle a ellos”, respondió ayer preguntado al respecto el nuevo secretario general catalán, Juan Fernández-, y resta importancia a su creciente proximidad en el Parlament y el Congreso. “Los ciudadanos quieren que los políticos nos pongamos de acuerdo: si en algún parlamento se pide bajar los impuestos y coincidimos en el voto, coincidiremos. No hay problema en pedir el voto para ello o para tener una mejor sanidad púbica”, simplificó el exportavoz popular.
La incertidumbre sobre la amnistía impide cualquier acuerdo del independentismo catalán con el PP
Esquerra advierte de la “temeridad” de negociar con los populares y el PSC reclama a estos que retiren los recursos del Constitucional









