El PP de Cataluña cerró ayer su primer congreso en 8 años y allí Alberto Núñez Feijóo ahondó en la nueva estrategia de su partido respecto al procés, la amnistía y Puigdemont: “Como la mayoría de los catalanes, nosotros también queremos pasar página”. Ya lo había verbalizado Miguel Tellado un día antes, con su versión a la catalana de “lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas”: “Lo que sucedió en Cataluña en el 2017 sucedió en 2017”. Deberíamos estar acostumbrados a que el PP monte tremendos carajales en la calle por la aprobación de leyes y políticas que después asumen y hasta celebran como si la idea hubiera sido suya: ahí están el divorcio o el matrimonio homosexual. Como en esas ocasiones, la amnistía ya es cosa de un pasado muy lejano y bien está, ahora toca recoger los frutos de la audacia de Pedro Sánchez, a quien ven cercado por los casos de corrupción. Quién se va a acordar de las concurridas manifestaciones en contra de la amnistía de 2023 y 2024 o del acoso diario en la sede de Ferraz de los cachorros de Vox reunidos para “putodefender España”, como lloraba un joven de derechas, o de los vaticinios sobre el presidente ilegítimo que rompía España cada día entregándola a los traidores.
Feijóo: el cuerpo le pide amnistía
No hay mayor reconocimiento a la labor de Sánchez que el hecho de que PP y Junts voten juntos en el Congreso









