En un momento en que la actualidad política catalana se ha instalado en una suerte de oasis del que brota, como agua de mayo, la inminente convalidación de los presupuestos de este año, los primeros desde hace tres años, a los principales partidos de la oposición no les quedaba otra que tratar de minar esta estabilidad por donde más escuece, que en el caso del president Salvador Illa es su lealtad al Gobierno central y al presidente Pedro Sánchez. Por eso en la sesión de control de este miércoles, PP y Junts han tratado de cebarse con el jefe del Govern por ese flanco, del que sobresalen los casos de presunta corrupción del PSOE.El president de la Generalitat, Salvador Illa, al Parlament.Miquel Codolar / ACNLa coincidencia de PP y Junts en la estrategia contra Illa viene a reforzar la declarada voluntad de acercamiento de los populares hacia el partido de Carles Puigdemont, bendecida por Alberto Núñez Feijóo en el congreso del PP catalán del pasado fin de semana. Aunque ninguna de las dos formaciones emitió una palabra de complicidad al respecto, la coincidencia temática de sus críticas saltó a la vista, pues ambos portavoces coincidieron en criticar el sucursalismo de Illa hacia el PSOE y su “silencio” ante los presuntos casos de corrupción del partido de Sánchez.La presidenta del grupo de Junts en el Parlament, Mònica Sales, criticó al president por no haber querido comparecer ante la Cámara catalana para explicar unos casos de corrupción que “pueden tener derivadas en Catalunya”, dijo, en referencia al caso Mascarillas por el que han sido condenados el exministro de Transportes José Luis Ábalos su asesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama. Un caso que tuvo su origen mientras Illa era el ministro de Sanidad del Gobierno, según recordó Sales, de manera que “usted no era mero espectador”, remarcó.Junts lamenta el silencio de Illa en unos casos que “pueden tener derivadas en Catalunya”Sales reprochó al president que en lugar de hablar de estos casos en el comité federal del PSOE, como hizo este fin de semana, no lo haga en el Parlament, demostrando que “cuando Catalunya tiene un problema desaparece, pero cuando lo tiene el PSOE, siempre está”. “Lo que tiene que hacer es dar la cara y no esconderse más”, instó la portavoz. Pero Illa negó la mayor: “Estoy siempre y no tengo miedo a nadie, ni a la verdad. He dado explicaciones y cuando ha habido errores, hemos pedido disculpas, lo ha hecho mi partido”, replicó. El president cambió rápidamente de tercio para poner el foco en la necesidad de hacer avanzar el país a la sombra de los buenos datos económicos, entre los que citó el crecimiento económico, de la productividad, el aprovechamiento de los fondos Next Generation…Desde el PP, el portavoz Juan Fernández señaló a Illa como el “último refugio del sanchismo” y le reprochó que guarda silencio absoluto” ante los casos de presunta corrupción del PSOE. “No da explicaciones, nunca asume responsabilidades. Los catalanes no se merecen tener como president a un delegado de Moncloa dedicado a proteger los intereses de Sánchez”, pese a lo cual, el popular lamentó que Illa haya “decidido pasar a la unidad de quemados del PSOE”. Tras comparar al partido socialista con la “cueva de Alí Babá y los cuarenta ladrones”, el portavoz cuestionó “qué tiene de honrado y de decente seguir salvando al soldado P.S.”, en referencia al presidente del Gobierno.El PPC compara al PSOE con “la cueva de Alí Babá y los 40 ladrones” y recrimina a Illa que siga salvando al “soldado P.S.”Illa evitó el bulto mofándose del proceso congresual de los populares de este fin de semana, que comparó con un eclipse, “que pasan rápido y son fugaces”. Y ahondó en el mensaje de Feijóo a favor de pasar página del procés. “¿De verdad pasan página? Empiecen por retirar los recursos contra la amnistía, hasta 15”, instó, y que unió al bloqueo que el PP mantiene sobre la oficialidad del catalán en la UE. “Pasen página de verdad”, recomendó Illa.Pero también salió a la luz la polémica en torno a la 'ley de nietos', que Feijóo ha utilizado para acusar al Gobierno de engordar el censo en su beneficio en las futuras elecciones generales. El president fue quien sacó el tema para cuestionar: ”Ahora he escuchado que ponen en duda el proceso electoral en España. ¿Tienen miedo de perder las elecciones? Es un proceso robusto. Yo les digo que las perderán, pero tienen miedo. No es necesario que lo exhiban de esta manera”, ironizó, lamentando que el PP haga presuma de ser “patrióticos” y en cambio “quieren negar la nacionalidad de personas que tuvieron que irse de España durante la Guerra Civil”.En cambio, los socios de investidura siguieron un camino bien distinto, señalando algunas de sus principales preocupaciones. ERC, de boca del presidente del grupo Josep Maria Jové, reclamó a Illa dos asuntos principales, la convocatoria de la junta de seguridad para el traspaso a los Mossos de la seguridad de los puertos y aeropuertos de Catalunya, antes de agosto, y los avances necesarios para reformar el sistema de financiación autonómica. “No lo demoren más. Los avances en soberanía son la mejor arma contra la reacción. Cumplan”, exigió Jové.ERC exige concretar el traspaso de la competencia de seguridad a los Mossos en puertos y aeropuertosIlla agradeció nuevamente el apoyo parlamentario de ERC, que hará posible aprobar mañana los presupuestos y volvió a señalar su compromiso con el cumplimiento de los acuerdos de investidura. “Estoy comprometido en materia de financiación, espero que todos estemos a la altura, no lo digo por su grupo, sabe de quién hablo”, señaló en referencia a Junts, cuyos votos son imprescindibles para que la reforma sea una realidad.Comuns critica el estado de la AP-7 y propone prohibir los adelantamientos de camionesPor su parte, Comuns puso el foco en la degradación de la AP-7, una vía que acumula incidencias y problemas a diario y que ya está al borde del colapso. La presidenta del grupo propuso dos medidas urgentes: obligar a vehículos de gran tonelaje a circular siempre por la derecha y prohibir los adelantamiento de los camiones. “No es suficiente lo que hacen y es un drama…”, lamentó la dirigente.Illa quiso poner poner en el foco las contradicciones de los comunes en materia de movilidad por carretera: “Por un momento había pensado que me iba a pedir que hiciéramos la B-40 entera. Yo lo cumpliré”. El president admitió que tal vez fue un error retirar los peajes en su día y que, aunque es algo que no depende de la Generalitat, está dispuesto a valorar sus propuestas. En cualquier caso, el president pidió hacer “una reflexión, yo también: cuando digamos de hacer nuevas infraestructuras seamos todos responsables”, reclamó.Vox pone como ejemplo Extremadura, “la comunidad en la que menos IRPF pagan los que menos cobran”La cuestión de la inmigración fue el asunto que volvieron a poner sobre la mesa Vox y Aliança Catalana. El líder del primero, Ignacio Garriga, dibujó una Catalunya en la que aumenta la pobreza y la llegada de inmigrantes, y el president le retó a mirar a los ojos de los inmigrantes y de los nietos de personas que tuvieron que irse de España “por culpa de sus antecesores” y que les expliquen sus propuestas “si tiene cuajo para hacerlo”. Garriga contrapuso el modelo catalán con el de Extremadura, “la región en la que menos IRPF pagan los que menos cobran”. Para Illa, el modelo de Vox es “miseria, miseria y miseria, y silencio ante el genocidio de Gaza, ante los crímenes que se están perpetrando y ante la agresión en Irán”.Por su parte, Sílvia Orriols, que denostó la presencia de marroquíes en Catalunya, ante lo que Illa le invitó a leerse la intervención del expresidente de la Generalitat Jordi Pujol del pasado sábado en Planoles (Girona), donde abogó por la integración de los recién llegados. “Así es como funciona un estado moderno y avanzado. Más Mossos, más jueces, persecución de los delincuentes y no hacer discursos de odio y miedo al diferente. Esto es tener mentalidad estrecha e ir contra el país”, replicó.Redactor de la sección de Política. En La Vanguardia desde 2009. Licenciado en Filosofía por la UB y en Periodismo por la URL