Aval a la amnistía en la Gran Sala del TJUE. ¿Y ahora qué? Pues como cantaba el bueno de Pau Donés (DEP), depende, todo depende. En el plano estrictamente jurídico la pelota regresa —en realidad siempre ha estado ahí— al Constitucional, al Supremo y a la Audiencia Nacional. El primero ve reforzados los argumentos para enmendarle la plana al segundo, resolviendo —cuando así lo decida— a favor los recursos de amparo de Puigdemont, Junqueras y demás. Por su parte, la Audiencia Nacional deberá decidir qué hace con miembros de los Comités de Defensa de la República encausados por terrorismo. Europa ha allanado el camino para que los que aún no se han beneficiado de la Ley del Olvido Penal acaben lográndolo. Pero la impresión es que al partido —aun sabiendo cuál será el resultado final— todavía le resta para finalizar el descuento y quizás también la prórroga. Así las cosas, ¿qué cabe esperar en el ámbito estrictamente político? Oxígeno para el Gobierno y el PSOE, que al menos respiran tranquilos con el visto bueno europeo a la legalidad de la norma. Evitan la reapertura de un nuevo flanco de debilidad por el que recibir los envites de la oposición. Pero más allá de esto, las pretensiones socialistas de que las sentencias del TJUE sirvan, por sí solas, para retornar a Junts al redil de la mayoría de investidura se antojan excesivamente optimistas. De fondo, y sin salir del marco de análisis de la amnistía, los junteros siguen instalados en la convicción de que el Gobierno les ha tomado el pelo. Y que más allá de la aprobación de la ley hace dos años, el interés del ejecutivo por su plena aplicación ha sido nulo. En Junts se da por cierto que fue el propio Pedro Sánchez el que decidió jugar largo con la variable tiempo en el despliegue efectivo de la amnistía. Comprobar cómo caían en saco roto, una tras otra, las promesas que recibían de los negociadores socialistas sobre una inminente decisión del TC sobre los recursos de amparo, los instaló en la convicción de haber sido engañados. TE PUEDE INTERESAR El Gobierno ni siquiera cumplió, a ojos de los junteros, con la exigencia de presionar al TC para exigirle mayor celeridad en sus decisiones. Y en ese malestar y convencimiento siguen. Dando por hecho que al Gobierno le viene estupendamente la estrategia de la dilación. En este mismo sentido interpretan la decisión del TC de esperar hasta octubre para pronunciarse sobre los recursos de amparo sin que por parte del Gobierno ni tan siquiera se afee levemente esta tardanza. En este sentido, tratar de vincular la aprobación de los presupuestos y, por tanto, la continuidad de la legislatura, a una suerte de un antes y después propiciado por las dos sentencias de la Justicia europea, es miope. Y aunque se entiende que el Gobierno y el PSOE insistan en esa posibilidad, es un escenario altamente improbable. Básicamente porque cercena del análisis las otras variables que también explican el alejamiento de Junts de Pedro Sánchez. TE PUEDE INTERESAR Principalmente que las elecciones están cerca y los junteros no pueden permitirse llegar a la precampaña cogidos de la mano del PSOE, pues todas las políticas sectoriales que desarrolla el sanchismo producen a estas alturas una más que visible urticaria entre la mayoría de su electorado. El mejor ejemplo es quizás la inmigración, pero también la política fiscal y tantas otras. El cuadro se completa con la corrupción que cerca al Gobierno socialista. Si se observan todas estas variables juntas, ya se ve que resulta demasiado optimista creer que Junts volverá a darse la vuelta a sí misma para regalarle besos y abrazos a Pedro Sánchez. Las afirmaciones taxativas son malas compañeras de viaje en los análisis, pues la política está también para sorprender, pero una nueva pirueta juntera para encamarse nuevamente con el PSOE es ahora mismo un riesgo para los de Puigdemont en un momento en el que su partido sangra demoscópicamente hacia la derecha en favor de Aliança Catalana. TE PUEDE INTERESAR De añadido, cabe sumar la actitud del PP. El partido de Feijóo ha dicho respetar la sentencia europea. Un modo como otro de dejar pasar el balón. Recordar que Feijóo dijo hace unos días en Barcelona que había que pasar página definitiva del proceso. Y aunque haya voces discordantes en el PP sobre esta cuestión, José María Aznar se mostraba mucho más combativo. Cada vez está más claro que el proyecto de Feijóo no pasa por la militancia en posiciones involucionistas sobre la amnistía. Así que lo que deba pasar, sucederá con el PSOE, pero muy probablemente también con el PP. El chantaje socialista sobre Junts pierde valor, para entendernos. A más largo plazo, cuando acabe el descuento y la prórroga, la sentencia del TJUE facilita también que el líder de ERC, Oriol Junqueras, pueda ser por fin candidato a la presidencia de la Generalitat, cuando sea que finalmente sea amnistiado. Una posibilidad que también tendrá Carles Puigdemont si así lo decidiese. En el mientras tanto, para el Gobierno de Salvador Illa la sentencia también representa un alivio, pues pone todavía más fácil el apoyo de ERC a su ejecutivo. Aunque para los republicanos, a diferencia de Junts, no sea nada difícil mantenerse incondicionalmente al lado del PSOE en un momento en el que el eje ideológico —derecha e izquierda— ha desplazado, no del todo pero sí en buena parte, al eje identitario en Cataluña. ¿Consecuencias políticas? Sí, claro. Pero no estamos ante el nuevo amanecer que algunos señalan. Aval a la amnistía en la Gran Sala del TJUE. ¿Y ahora qué? Pues como cantaba el bueno de Pau Donés (DEP), depende, todo depende. En el plano estrictamente jurídico la pelota regresa —en realidad siempre ha estado ahí— al Constitucional, al Supremo y a la Audiencia Nacional. El primero ve reforzados los argumentos para enmendarle la plana al segundo, resolviendo —cuando así lo decida— a favor los recursos de amparo de Puigdemont, Junqueras y demás.
Las sentencias de la amnistía no llevaran a Junts al redil de la mayoría de investidura
No estamos ante un nuevo amanecer político. Imaginar la aprobación de los presupuestos simplemente porque Europa ha allanado el regreso de Carles Puigdemont es un análisis muy voluntarista. A estas alturas, a Junts le preocupan muchas otras cosas











