Nuevo episodio (y parece que no será el último) del tortuoso camino de la ley de amnistía para los líderes del procés. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha avalado el grueso de la norma que en el año 2023 permitió la investidura de Pedro Sánchez. De este modo, el tribunal de Luxemburgo acerca el regreso del expresident de la Generalitat Carles Puigdemont, que pronto cumplirá nueve años en Bélgica, y refuerza las opciones de una posible candidatura de ERC en 2028 con Oriol Junqueras -inhabilitado hasta 2031- como cabeza de lista. Dos escenarios que el Tribunal Supremo ya ha alejado al considerar que la sentencia de este jueves no le interpela.PublicidadAunque el posicionamiento favorable del tribunal europeo a la amnistía es una muy buena noticia para el independentismo, lo cierto es que la aplicación de la ley no será inmediata, ya que la cuestión vuelve de nuevo al las manos de los tribunales españoles, que hasta ahora se han resistido a amnistiar a los acusados y los condenados por malversación y terrorismo. El TJUE, sin embargo, ya ha dicho que la normativa no afecta negativamente a los intereses financieros de la Unió Europea y que no vulnera la directiva comunitaria contra el terrorismo, avalando así que la amnistía se pueda aplicar a estos dos delitos.¿Con qué plazos juegan los tribunales españoles? ¿Cuándo podrá volver Puigdemont sin ser detenido? ¿Junqueras podrá encabezar la lista electoral de ERC de las próximas elecciones catalanas? ¿Cómo afectará todo ello a la política catalana? Son incógnitas aún difíciles de responder pero que la sentencia del TJUE permite ir aclarando.Y ahora, ¿qué?Aunque la sentencia del tribunal europeo desbroza el camino de la amnistía, los efectos de esta todavía pueden tardar meses en notarse, tanto a nivel judicial como político. La pelota está ahora en el tejado del Tribunal Constitucional (TC), que había puesto como condición el pronunciamiento del TJUE para resolver los recursos de amparo presentados por Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y el resto de exconsellers -Raül Romeva, Dolors Bassa, Jordi Turull, Toni Comín y Lluís Puig-. Aunque se espera que el pronunciamiento del TC sea favorable, no lo hará hasta otoño, ya que su último pleno antes de irse de vacaciones es el 20 de julio.Entonces la cuestión volverá al Supremo, que es quien tendrá la última palabra, concretamente dos jueces en particular, Manuel Marchena y Pablo Llarena. Con un pronunciamiento favorable del Constitucional, el Supremo debería aplicar la amnistía y levantar la orden de detención y las penas de inhabilitación, pero puede presentar de nuevo un recurso ante el TJUE sobre algún otro aspecto de la ley y dilatar aún más la aplicación de la amnistía. Por eso, la mayoría de valoraciones políticas -desde partidos independentistas hasta el Govern de la Generalitat y el Gobierno español- piden que la ley se aplique inmediatamente.PublicidadAsí pues, tanto el levantamiento de la inhabilitación a Junqueras como el regreso de Puigdemont a Catalunya -dos de las cuestiones más relevantes en términos políticos- dependen sobre todo del Supremo, que mantiene vigente la orden de detención contra el expresident de la Generalitat, que ha reivindicado como "victoria rotunda" el visto bueno del TJUE a la amnistía y la ha calificado de "triunfo político del independentismo catalán frente a los poderes del Estado español".Con las elecciones catalanas en el horizonteMás allá de la carga emocional y política de un posible regreso a Catalunya de Carles Puigdemont, que como mínimo habrá que esperar a otoño, en el horizonte hay una cita clave para la política catalana: las elecciones autonómicas del 2028, ya que la justicia española, de nuevo, condicionará que tanto Junqueras como Puigdemont -los únicos líderes políticos del procés que se mantienen en primera línea- puedan ser los cabezas de lista de sus respectivos partidos sin represión ni causas judiciales pendientes.Oriol Junqueras fue el cabeza de lista de ERC a las elecciones catalanas del 2017 desde la prisión, a las generales del 2019 y también a las europeas de ese mismo año. En las del año 2021 lo fue Pere Aragonès, que repitió como candidato en el 2024, cuando ERC obtuvo los peores resultados desde el 2010, con tan solo 20 diputados. Después de una larga crisis interna, en diciembre de 2024 Junqueras volvió al frente del partido con la voluntad de ser el candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat.PublicidadDe hecho, durante su comparecencia este jueves tras la sentencia del TJUE, Junqueras ha confiado en "poder volver a ejercer cualquier responsabilidad política en plena libertad y con todos los derechos" y ha abierto la puerta a ser candidato "si conviene al país y a ERC". El presidente de los republicanos, sin embargo, está inhabilitado hasta el 2031, por lo que de ello depende la estrategia del partido en 2028.La situación de Puigdemont y Junts es similar. Puigdemont fue el cabeza de lista de Junts per Catalunya en las elecciones catalanas de 2017 desde el exilio y en las europeas de 2019. También lo fue en las elecciones del 2024, cuando volvió a la presidencia del partido, y actualmente es diputado en el Parlament, pero sigue exiliado sin poder ejercer plenamente sus funciones. Tras los últimos comicios, el expresident de la Generalitat se ha mostrado reticente a volver a liderar una candidatura sin poder estar presente en Catalunya.Así pues, parte de la estrategia electoral de Junts y de ERC de cara a las elecciones del 2028 continúa con la vista puesta en la Sala Segunda del Supremo, que es el que tiene la última palabra para aplicar la amnistía tanto a Junqueras como a Puigdemont. Pero antes del 2028 hay otras elecciones, las estatales, con un posible cambio de gobierno en el horizonte con PP y Vox al frente. Por lo tanto, el Supremo tiene en sus manos una decisión que tendrá efectos electorales significativos, tanto a escala catalana como española.El independentismo, una década después del ProcésJunqueras y Puigdemont son los dos únicos líderes del Procés que se mantienen en la primera línea de la política, los dos tienen mucho peso y siguen siendo los reclamos electorales más importantes del independentismo. Sin embargo, si nos fijamos en los datos de la última encuesta del CEO, las valoraciones de ambos han ido cayendo con los años, especialmente entre sus propios votantes. Hace cuatro años, los votantes republicanos puntuaban a Junqueras con un 7,5. A Puigdemont los juntaires le ponían un 8. En el último barómetro, ambos tienen un 6.El próximo año hará una década del referéndum del 1-O. Desde entonces, ha llovido mucho y las cosas han cambiado: el apoyo a la independencia ha bajado, el electorado independentista se ha desmovilizado, las preocupaciones de los catalanes han cambiado, el PSC ha vuelto a la Generalitat y han surgido nuevos actores políticos en la derecha más extrema: Vox y Aliança Catalana. Este último ha llegado para comerle, principalmente, espacio a Junts y, de alguna manera, hacer imposible una mayoría absoluta independentista como la de los años del Procés y postprocés.Lo demuestra el último CEO. Si las elecciones en Catalunya se celebraran hoy, Aliança superaría por primera vez a Junts. Se dispararía hasta los 23-25 diputados y miraría de cerca a ERC (24-26), que no sólo aguanta sino que va al alza. Pero el dato más relevante es este: según la encuesta, Aliança se quedaría prácticamente uno de cada tres votos de los que logró Junts (28%) en los últimos comicios al Parlament.Con estos números, el auge de la fuerza independentista de extrema derecha liderada por Silvia Orriols dinamita cualquier posibilidad del independentismo de obtener una mayoría absoluta que posibilite formar un gobierno independentista, ya que tanto ERC como la CUP han vetado cualquier acuerdo con la extrema derecha. Por su parte, Junts no se posiciona tan claramente pero en los últimos meses ha endurecido su discurso sobre inmigración ante la fuga de votantes hacia Aliança.PublicidadEl CEO, sin embargo, deja un dato positivo para el independentismo: el apoyo a la independencia crece después de años a la baja. La diferencia entre los partidarios del "no" y de los "sí" a la independencia se estrecha. Los contrarios a la plena soberanía llevan siete años siendo mayoría, pero ahora caen dos puntos hasta el 51%, mientras que los favorables suben seis puntos hasta el 45%. Veremos cómo se traduce esto en los próximos comicios y qué papel jugará Puigdemont y Junqueras.