Es tiempo de picotas, considerada por muchos la fruta reina del verano. Es una cereza fácil, en apariencia, de distinguir del resto: no lleva rabito. Pero no todas las cerezas que se venden sin pedúnculo —el tallo que conecta el fruto con el árbol— son picotas. “Se vende mucha cereza desrabada y antes de la temporada, que suele comenzar el 15 de junio”, advierte Mar Palacios, directora técnica de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Cereza del Jerte. La campaña de la picota, originaria del Valle del Jerte, comenzó en esa fecha —“se solapa con la variedad de cereza lapins, una de las variedades que el consejo regulador incorporó en 2025, junto a otras dos más, van y burlat, y que complementa a la primera variedad certificada en la zona, navalinda”— y se prolongará hasta mediados de julio.Se trata de una cereza tardía, lo que significa que madura durante más tiempo al sol, y su pedúnculo se desprende de forma natural. Durante la recolección se deja en el árbol. Esta es la característica más visible de la picota del Jerte —conviene fijarse en el punto donde estaba el rabito: el de la auténtica picota queda perfectamente sellado y seco, mientras que el de una cereza a la que se le ha quitado el pedúnculo pierde jugo por la parte superior—, con cuatro variedades, siendo la ambrunés la más cultivada en esta demarcación geográfica, que comprende también parte de las comarcas limítrofes de La Vera y El Ambroz.El resto son variedades de picota más antiguas del Jerte, cuya producción es casi testimonial: pico limón negro —exclusiva de esta zona—, pico negro y pico colorado. La falta de rabito no es el único elemento distintivo: de color rojo oscuro o granate, la piel tiene una textura tersa y luce una silueta más acorazonada y picuda (acabada en punta) que la de la cereza. “Se distinguen porque tienen un calibre inferior, de unos 26 milímetros de diámetro, que está muy bien. Tienen menor tamaño frente a otras cerezas y también un sabor diferente: son más dulces y con un toque crujiente al morder”, explica Palacios.Las picotas del Jerte, detalla la experta, son las cerezas más exclusivas, con una producción este año de unos tres millones y medio de kilos, mientras que la del resto de cerezas en la denominación de origen ronda los 10 millones de kilos. “Para evitar confusiones, las auténticas picotas de nuestra zona están identificadas con el logotipo de la denominación de origen protegida”. Justifica esa exclusividad por la zona de cultivo, ya que crecen en bancales en las laderas de las montañas, así como por la recogida y el tratamiento tradicionales.La Universidad de Extremadura vinculó en un estudio el territorio con el alto contenido en triptófano, serotonina y melatonina de las cerezas y picotas del Jerte. Otra característica es su tiempo de conservación: mientras que la cereza dura entre tres y seis días en el frigorífico, las picotas pueden llegar a mantenerse refrigeradas hasta tres semanas. “Son más resistentes que otras cerezas, ya que se extraen del árbol sin el rabito y con un sellado natural del orificio que une la fruta al árbol. No tienen herida por la que sangren, por lo que están más protegidas frente a los gérmenes”.El terruño define a la cereza. “La picota no es una variedad que se dé bien en la zona de Calatayud. El carácter de una cereza lo marca el terreno”, explica Alberto Pérez Millán, propietario de la empresa de cerezas de altura Mountain Cherry, ubicada en el municipio de Olvés (Zaragoza), una zona marcada por la altitud, los suelos de pizarra y las grandes laderas, donde crecen árboles resistentes a las inclemencias del tiempo. Allí se da bien la cereza lapins, que afirma que es una de las más comerciales en España, una variedad que recoge en estas fechas —“redonda, con rabo, mucha dureza, azúcar y sabor”, explica—, así como skeena y sweet heart, que recolectará más avanzado el verano. “La cereza es un fruto que madura a fuego lento”, añade.
La picota, reina del verano: en qué se distingue de otras cerezas
De color granate, sin rabito —que ha quedado en el árbol—, no sangra por el orificio superior y su carne es crujiente y dulce








