Manda la tradición que después de jugársela recogiendo un higo chumbo hay que barrerlo. Con el fruto en el suelo o sobre una mesa, pasarle una escoba o un cepillo sirve para eliminar la multitud de minúsculas espinas que tiene en su piel, que pincha con solo mirarla. Luego se termina de limpiar bajo el agua, se cortan su base y su parte superior con un cuchillo y, tras una incisión vertical, el envoltorio natural sale prácticamente solo para ofrecerse como una de las mayores delicias veraniegas. Esta fruta se obtiene de la chumbera, también conocida como tunera, nopal, higuera de pala, higuera de indias, palera, topete o figuera de moro. Es una especie de cactus que llegó hace 500 años a España procedente de América y, a pesar del tiempo transcurrido, aún se le considera invasora. Su fruto da sus primeros pasos en el ecuador del verano. Y lo hace bajo la amenaza de su archirrival, la cochinilla, insecto convertido en plaga que ha acabado con la mayoría de los ejemplares de chumberas existentes en el paisaje de zonas como Andalucía y el Levante.

El viaje de este fruto desde su lugar de origen tenía un objetivo: criar la cochinilla del carmín para producir tintes. El negocio salió regular, pero a esta planta, la Opuntia ficus-indica, le gustó el Mediterráneo y se quedó. Su resistencia a la sequía y la facilidad para brotar fueron claves. Encontró, además, una función clara: delimitar caminos, lindes y cortijos. Ganó peso en el horizonte. Y con el paso del tiempo se expandió por ambas orillas mediterráneas. Ahora se cultiva en países como Túnez, Argelia, Marruecos —Sidi Ifni celebra una fiesta, conocida como Moussem Aknari, en honor a esta fruta desde hace varios años cada principios de agosto— o Italia. Allí, la isla de Sicilia tiene una de las mayores producciones del mundo. De hecho, es la segunda tras México, donde ha sido clave en la dieta durante siglos debido a sus beneficios. “Destaca especialmente por su contenido de vitamina C y A, además de minerales como magnesio, calcio, potasio y fósforo”, explican desde la Federación Española de Nutrición, donde subrayan que puede ser útil “en dietas de control de peso, para la salud cardiovascular y para personas con diabetes gracias a su bajo índice glucémico”.