Juanma Moreno abría hoy el debate de investidura con el objetivo de conseguir la confianza de la Cámara en el Parlamento andaluz para revalidar la presidencia de la Junta, y lo hacía lanzando un mensaje claro a Vox. El líder del PP-A ha dejado claro que tiene intención de pactar, ceder y negociar con la única formación que podría entregarle la llave del poder (necesita el apoyo de dos escaños externos en primera votación), pero ha advertido de que no está dispuesto a cambiar la esencia política de su proyecto para conseguirlo.“Mi carácter y mis valores son sólidos y no cambiarán por coyunturas políticas”, ha dicho desde la tribuna del Parlamento en la que ha sido, además de una defensa de su gestión, toda una declaración de intenciones en plena negociación con la formación de Santiago Abascal liderada en la región por Manuel Gavira.Y esta afirmación no ha pasado desapercibida ya que la ha pronunciado justo cuando las conversaciones entre formaciones parecen que se habían encarrilado, si bien siguen existiendo diferencias de fondo en materia ideológica. Para Moreno, hay cuestiones que resultan irrenunciables, tal y como ha destacado. Entre ellas, se halla la igualdad entre hombres y mujeres, la mucha contra la violencia de género o las políticas vinculadas al cambio climático y a la transición verde, políticas que Vox ha negado repetidamente.Aunque el aspirante a revalidar la Presidencia de la Junta evitó citar expresamente a Vox al trazar esas líneas rojas, el destinatario del mensaje era evidente. Moreno dejó claro que no piensa renunciar a su identidad política ni dejar de ser lo que es para alcanzar un acuerdo, una declaración que podría dilatar las negociaciones y dificultar que este martes obtenga los apoyos necesarios para ser investido en primera votación.Según Moreno, la responsabilidad de haber tenido que recurrir a Vox es de las izquierdasMoreno ha insistido durante su intervención en que cuenta con el respaldo mayoritario de los andaluces, que con su voto otorgaron al PP la victoria en las elecciones y 53 escaños, dos menos de los necesarios para alcanzar la mayoría absoluta. Precisamente esa mayoría insuficiente, ha sostenido, le ha obligado a abrir una negociación que, como ha reiterado en otras ocasiones, no era su opción preferida.Según ha defendido, el diálogo con Vox responde al “mandato” expresado por los ciudadanos en las urnas y no a una decisión política buscada por el PP. De la necesidad de recurrir a la formación de Manuel Gavira ha responsabilizado a las tres fuerzas de izquierda con representación parlamentaria. PSOE, Por Andalucía y Adelante Andalucía, ha dicho, han optado “claramente por el bloqueo”. “Su posición les hace responsables del futuro de Andalucía”, ha dicho.El mensaje es claro. Si la única puerta abierta es la de Vox, la responsabilidad de tener que cruzarla no recae en los populares, sino en quienes han rechazado cualquier posibilidad de entendimiento.Moreno ha insistido en que sólo hay dos caminos posibles en este escenario, o el bloqueo y el riesgo de una repetición electoral o “interpretar con inteligencia y generosidad el mandato de los andaluces”. Un argumento que busca legitimar el acercamiento a Vox sin asumir el coste político de depender de la ultraderecha.Vox amenaza: puede que su apoyo a Moreno llegue “a la primera, a la segunda... o nunca”Y, pese al optimismo que se respira en el PP en cuanto al acercamiento con Vox, el acuerdo sigue sin estar cerrado. De hecho, el portavoz nacional de Vox, José Antonio Fúster, ha vuelto hoy a elevar la presión al advertir de que “las ideas de Vox tienen que estar inevitablemente en el nuevo Gobierno de Andalucía”. Incluso ha llegado a amenazar con dilatar la investidura, aludiendo a que quizás se dé a “la primera, segunda, tercera, cuarta o quinta... o nunca”.En otras palabras, Vox sigue apretando y recordando al PP que sus dos escaños tienen precio. Y precisamente ahí está la gran incógnita. Hasta dónde está dispuesto a llegar Moreno para asegurarse la investidura y, sobre todo, hasta dónde está dispuesto a ceder Vox para no aparecer como el partido que empujó a Andalucía a un bloqueo institucional. Mañana, cuando hablen los grupos y se vote en la Cámara, empezarán a despejarse las dudas porque, lo cierto, es que queda menos de 24 horas para saber la verdad sobre este posible pacto. Las prioridades del nuevo mandatoMoreno ha hablado del futuro inmediato de Andalucía para los próximos cuatro años, y ha presentado las principales líneas de su proyecto. Lo ha hecho con un discurso centrado en la estabilidad institucional, el crecimiento económico y la continuidad de las reformas emprendidas durante la pasada legislatura.En ese terreno, ha anunciado nuevas rebajas fiscales, especialmente en el IRPF y en vivienda, y ha vuelto a comprometer la supresión del impuesto de patrimonio cuando la normativa estatal lo permita. También ha vinculado esta estrategia a la creación de empleo y a la consolidación del liderazgo andaluz en trabajo autónomo, al tiempo que ha defendido medidas para facilitar el acceso a la vivienda.El presidente en funciones ha situado como prioridades la modernización de los servicios públicos, con especial atención a la sanidad, la dependencia y la educación, y ha reivindicado el impulso industrial de Andalucía en ámbitos como las energías renovables, el hidrógeno verde o la inteligencia artificial.Por otro lado, ha llamado la atención el escaso espacio que ha dedicado a las políticas de igualdad, más allá de reafirmar su carácter “irrenunciable” y la continuidad de la lucha contra la violencia de género y la defensa de los derechos del colectivo LGTBI, en un discurso mucho más volcado en la economía y las infraestructuras.Críticas por el “maltrato reiterado y sistemático” del Gobierno del Estado hacia AndalucíaJesús Aguirre, presidente del Parlamento, tuvo que llamar al orden a los socialistas en varios momentos de la intervención de Moreno. José Manuel Vidal / EFELa crítica al Gobierno de Pedro Sánchez estuvo presente a lo largo de toda su intervención, aunque se intensificó en el tramo final. Moreno volvió a hablar de “maltrato permanente” y “sistemático” a Andalucía en materia de financiación e inversiones y llegó a sostener que Cataluña recibe diez veces más recursos en carreteras que la comunidad andaluza. Las palabras provocaron la protesta de la bancada socialista y obligaron al presidente del Parlamento a llamar al orden a uno de sus diputados.Este martes será el turno de los grupos parlamentarios y de la primera votación de investidura. Moreno necesita mayoría absoluta (55 escaños) para ser reelegido en esa primera ronda, un escenario que, inevitablemente, pasa por conseguir el apoyo de Vox. Si no la alcanza, la votación se repetirá el jueves y bastará entonces una mayoría simple. La aritmética, en cualquier caso, empezará a despejarse en las próximas horas.Córdoba, 1984. Periodista. He desarrollado mi carrera en distintos medios de información editados en Sevilla, siempre buscando historias que reflejen la realidad en la que vivimos