Adaptar el trabajo a la crisis climática ya no es una opción, sino una obligación, señalan sindicatos y expertos en prevención laboral. Sobre todo en un país como España, donde cada vez las olas de calor son más recurrentes, llegan antes y duran más. Según datos del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), los accidentes laborales aumentan un 17% durante los episodios de calor extremo como el que ha sufrido el país esta semana. El organismo también se hace eco de una estadística preocupante: casi 19.000 personas trabajadoras mueren al año en todo el mundo por esta causa.PublicidadPor eso sorprende que en este escenario ya tan habitual, y en un país donde la canícula ya forma parte del paisaje, todavía queden asignaturas pendientes en materia de prevención laboral cuando hay que trabajar a más de 40 grados al sol. Eso es lo que denuncian los sindicatos. Un claro ejemplo de ello es lo que ocurre en las aulas de los colegios."En España tenemos normativa, aunque mejorable, que tiene en cuenta el calor y las condiciones meteorológicas adversas como riesgo laboral. Sin embargo, a nivel general, ni empresas, ni Administraciones Públicas están concienciadas", apunta Sara García secretaria de Acción Sindical y Salud Laboral de la Unión Sindical Obrera (USO). Patricia Ruiz, secretaria de Salud Laboral de UGT, coincide en el diagnóstico. "La prevención en España deja mucho que desear", sostiene Ruiz. En España, los trabajadores tienen derecho desde el año 2023 a reducir o modificar su jornada laboral en función de las alertas de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Un real decreto aprobado en julio de 2023 obliga a las empresas a adoptar protocolos frente a altas temperaturas y a adaptar la jornada a las alertas meteorológicas, pero, como apunta Sara García, "la norma se incumple de forma sistemática". Ruiz añade otro obstáculo: el desconocimiento de la inmensa mayoría de las personas trabajadoras con respecto a las condiciones de trabajo durante las olas de calor. Publicidad"La normativa obliga a las empresas a disponer de lugares de refresco, de refrigerio, a utilizar ropa adecuada, a facilitar a las personas trabajadoras lugares de sombra, crema protectora de piel y labial, gafas protectoras para la radiación a altas temperaturas; también exige a las empresas que si es necesario adapten la jornada y los horarios para evitar las exposiciones en las horas de máximo calor, pero la realidad es que los trabajadores y las trabajadoras no conocen estas medidas, no conocen ni siquiera que la normativa obliga a paralizar la actividad si esas medidas preventivas no son suficientes", añade Ruiz. Pero no solo es desconocimiento. Sara García también destaca la escasa cooperación de las empresas: "Como con la emergencia climática, las olas de calor cada vez se anticipan más, hay muchas empresas y Administraciones que tienen jornadas intensivas o adaptadas, pero solo para los meses de julio y agosto y que se niegan a ampliarlas", apostilla la representante de USO.A guisa de ejemplo, García recuerda que en lo que va de mes de junio, "Trabajo ha tenido que enviar 113.916 avisos a empresas agrícolas y de la construcción recordándoles su obligación de proteger a sus plantillas". "Recordar la ley por carta, año tras año, no es prevención, es admitir que el sistema reacciona tarde y para cubrir el expediente", apostilla la dirigente de USO. Publicidad"Nosotros creemos que las empresas deberían actuar y deberían divulgar protocolos de protección y establecer las medidas necesarias que eviten un accidente por golpe de calor", afirma Patricia Ruiz.Sectores como la construcción, la hostelería, el agropecuario, la limpieza urbana, el reparto o los servicios de emergencia y cocina son los más afectados por las olas de calor, señala Patricia Ruiz. Sus trabajadores siguen afrontando cada verano jornadas poco o nada adaptadas a la crisis climática. Pero al mismo también son los trabajadores más precarios, recuerda García. "Hay muchos trabajadores precarios, algunos en situación irregular que trabajan en condiciones extremas y tienen muy pocos recursos y miedo para la denuncia y la reivindicación", ilustra García al respecto.García aporta otro dato que refleja muy bien el camino que aún queda por recorrer cuando se trata de adaptar la jornada laboral a los rigores que impone la crisis climática: "Solo el 27% de los trabajadores percibe medidas adecuadas de su empresa, y más de un tercio denuncia que ni siquiera existe un plan frente al calor. El verano de 2025 dejó varios trabajadores muertos en plena jornada, en naves sin ventilación, limpiando las calles y en obras a pleno sol; algunos incluso en empresas que ya arrastraban requerimientos previos de la Inspección de Trabajo".El sindicato Comisiones Obreras (CCOO) también reclama avanzar en materia de prevención de riesgos laborales vinculados al cambio climático. "En la actualidad solo el 8% de las empresas incorporan planes de actuación frente a este tipo de accidente climatológico adverso. La no implantación de medidas en las empresas supone una temeridad que aumenta el riesgos de muertes y lesiones graves", dijo hace un par de semanas su secretario confederal de Salud Laboral y Medio Ambiente, Mariano Sanz, durante la presentación de la campaña de CCOO para frente a las altas temperaturas en el trabajo.Ante este escenario, los sindicatos proponen reforzar los mecanismos de control, de sanción y de inspección por parte del Estado. Lo explica García: "Lo denunciamos claramente: faltan inspectores y sobran cartas; faltan protocolos reales y sobran papeles archivados; falta sanción efectiva y sobra tolerancia con quien pone en riesgo a su plantilla. La prevención frente al calor no es una recomendación veraniega, es una obligación empresarial cuyo incumplimiento se paga con vidas. Y ninguna vida es un daño colateral aceptable". "Necesitamos una normativa que especifique mucho mejor esa obligatoriedad de proteger y de difundir las medidas necesarias para para que no se produzcan accidentes graves o incluso muertes", concluye Ruiz.La escasa detección de las muertes por calorLos sindicatos coinciden en otra queja recurrente: la escasa detección de las muertes por calor en España. El año pasado murieron, según los datos oficiales del Ministerio de Trabajo, cinco personas mientras estaban trabajando por calor intenso. La cifra es muy baja, sobre todo si se tiene en cuenta que el sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III, en 2025 fallecieron 4.086 personas por las altas temperaturas. PublicidadTrabajo también recoge cifras de los accidentes laborales por el calor. El departamento que dirige Yolanda Díaz reseña que en 2024 hubo 264 accidentes laborales por episodios de calor extremo, de los que 262 fueron leves. "Estas cifras son un infrarreconocimiento, me atrevería a decir que temerario o incluso casi delictivo", afirma Patricia Ruiz. "No es normal que mueran miles de personas en España durante los meses de verano por un golpe de calor y que en el centro de trabajo, el año pasado se registraran solo cinco muertos y el año anterior solamente uno", añade con un punto de indignación la representante de UGT. "Esta realidad que no se está reflejando adecuadamente y es peligroso para los derechos de las víctimas, pero también es peligroso de una manera muy preocupante para establecer un diagnóstico real y las medidas preventivas que puedan evitar que se produzcan estos golpes de calor que acaban en muchísimas ocasiones en muerte. No se está registrando de manera adecuada", concluye Ruiz.
La ola de calor dispara el riesgo de accidentes de trabajo en un país que aún no adapta sus jornadas laborales
"La prevención frente al calor no es una recomendación veraniega, es una obligación empresarial" "El sistema reacciona tarde". trabajar a 44 gradia












