El calor extremo se ha convertido en algo habitual en España, que cada vez registra más olas de calor cuando llega el verano. Esto provoca que se superen los 40 grados con facilidad en muchas provincias, y las alertas amarilla, naranja y roja de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) estén activas buena parte del periodo estival.Para mitigar los efectos de estas temperaturas extremas, en 2023 se puso en marcha una medida que prohíbe trabajar al aire libre cuando se activan este tipo de alertas. Así, las empresas están obligadas a adaptar las condiciones de trabajo si se declara una alerta naranja o roja por una ola de calor.¿Qué trabajadores se beneficiarán de esta medida?Esta medida forma parte de la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2023-2027 y se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. Su aplicación es obligatoria en todos los espacios y centros laborales que puedan verse afectados por episodios de calor extremo, con el objetivo de proteger la salud de los trabajadores frente a las condiciones climáticas cada vez más adversas.La necesidad de esta normativa continua siendo evidente en el verano de 2026. En España, entre los meses de mayo y junio se produjeron más de 1.200 muertes atribuibles al calor. Y pasando el ecuador del mes de julio, se han registrado ya 160 fallecimientos, un cifra que superar a la comprendida entre el 1 y 16 de julio del año 2025, en el que hubo 155 muertes por calor, lo que subraya la urgencia de adoptar medidas preventivas eficaces.Este protocolo afecta de forma directa a sectores cuyas tareas se desarrollan, total o parcialmente, al aire libre. Entre ellos, destacan la agricultura, la construcción, la hostelería, la limpieza urbana y la gestión de residuos. También impacta en profesiones como la jardinería, la ganadería o el mantenimiento de parques y espacios públicos, donde la exposición prolongada al sol y al calor puede representar un grave riesgo para la salud laboral.¿Se puede abandonar el puesto de trabajo por calor?Efectivamente, la ley de prevención de riesgos laborales reconoce el derecho de las personas trabajadoras "a interrumpir su actividad y abandonar el lugar de trabajo" cuando considere que dicha actividad entraña un riesgo grave e inminente para su vida o su salud.Por su parte, el Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, regula las condiciones termo higrométricas (temperatura, humedad y ventilación) del entorno laboral, prohibiendo que las condiciones ambientales supongan un riesgo: "en la medida de lo posible, las condiciones ambientales de los lugares de trabajo no deben constituir una fuente de incomodidad o molestia para los trabajadores".