La cotización es imprescindible para todos los trabajadores, ya que la necesitan para cubrirse ante todo tipo de situaciones: desde algo tan relativamente habitual como una baja médica hasta para prestaciones vitales como una pensión de jubilación. Por eso, cualquier parón en esas cotizaciones a consecuencia de la pérdida del empleo conlleva un fuerte impacto en el empleado. Para paliar este posible daño, la Seguridad Social ofrece a los ciudadanos un instrumento jurídico denominado convenio especial, un acuerdo entre el ciudadano y el organismo para que el primero pague al segundo las cotizaciones necesarias para generar, ampliar o mantener el derecho a las prestaciones del sistema.

En su página web, la Seguridad Social explica que el convenio especial lleva al ciudadano a "cotizar voluntariamente" que se tienen en cuenta para la pensión de jubilación, las pensiones de incapacidad permanente derivadas tanto de enfermedad común como de accidente no laboral, así como las pensiones de muerte y supervivencia (como la de viudedad, orfandad o en favor de familiares) derivadas de contingencias comunes.

Para poder suscribir un convenio especial con la Seguridad Social es necesario acreditar una cotización de al menos 1.080 días en los últimos 12 años, pero además es obligatorio que encontrarse en alguno de los siguientes grupos: