Al margen del salario, las cotizaciones son la otra gran contraprestación que reciben los trabajadores a cambio de que desempeñen sus funciones. Con ellas, se garantizan el derecho a prestaciones y subsidios por desempleo y, por supuesto, a las pensiones contributivas de la Seguridad Social como la más destacada de todas, la de jubilación. El método de cálculo de las pensiones de jubilación de la Seguridad Social otorga una mayor importancia a las cotizaciones de los últimos años de los trabajadores, ya que con ellas conforma la base reguladora de esta pensión. En 2026, la base reguladora se conforma de una de las dos siguientes cantidades, la más favorable para el ciudadano:
La base reguladora resultante de dividir entre 350 las últimas 300 bases de cotización.
La base reguladora resultante de dividir entre 352,33 las 302 bases de cotización de mayor cuantía de las 304 últimas.
Por eso, no solo es importante cotizar durante los últimos años, también es clave hacerlo por las bases de cotización lo más altas posibles. De lo contrario, se perderá cuantía en la futura pensión de jubilación.
Esta es la razón por la que cualquier interrupción en las cotizaciones puede suponer un golpe muy duro para la cuantía de la pensión de jubilación del trabajador. Y también la causa por la que la Seguridad Social contempla un mecanismo de ayuda a los trabajadores que no cotizaron durante determinados periodos que cuentan para el cálculo de la base reguladora: la integración de lagunas.









