Por norma general, para que un trabajador tenga derecho a cobrar una pensión contributiva por jubilación debe haber cotizado un mínimo de 15 años. En este caso podría percibir una prestación equivalente al 50% de su base reguladora, porcentaje que aumenta a medida que lo hacen los años cotizados hasta alcanzar el 100% a los 65 años o a los 66 años y 10 meses, según proceda.En ocasiones la pensión resultante es tan pequeña que la Seguridad Social aplica unos complementos a mínimos para que la cuantía alcance la pensión mínima prevista, siempre que el solicitante no supere el límite de ingresos establecido por el organismo. Si esto ocurriera, podría reclamar el reintegro de lo que pensionista cobrase por encima del tope.

Es precisamente lo que le ha ocurrido a un jubilado de Castilla-La Mancha, que tendrá que devolver 14.241,39 euros de su pensión mínima a la Seguridad Social tras comprobar que los ingresos que percibía de su plan de pensiones privado superaban el límite permitido para beneficiarse de esta ayuda.

Percibe casi 22.000 euros anuales entre 2013 y 2018

Según consta en la sentencia (que se puede consultar en este enlace), el hombre empezó a cobrar 440,49 euros mensuales de jubilación en 2012 tras cotizar 19 años, lo que equivaldría al 61% de su base reguladora aproximadamente, más el complemento a mínimos.