El nuevo primer ministro de Hungría, Péter Magyar, fue el significativo anfitrión este martes de la cumbre de jefes de Gobierno del Grupo de Visegrado (V4), la primera que se celebra en dos años, para reactivar este cuarteto centroeuropeo y recobrar influencia en las políticas de la Unión Europea (UE). El conservador Magyar recibió en el palacio de Gödöllö, cerca de Budapest, a sus homólogos polaco, Donald Tusk; checo, Andrej Babis; y eslovaco, Robert Fico.“¡Trabajemos juntos por una Centroeuropa fuerte!”, escribió el conservador Magyar en la red social X al anunciar la cumbre el pasado jueves en Bruselas, en que ya se vio con los otros tres líderes durante el Consejo Europeo. El Grupo de Visegrado nació en 1991 en la ciudad húngara de Visegrado tras la caída del comunismo, cuando Polonia, Hungría y la entonces aún Checoslovaquia buscaban coordinar su retorno a Europa y, posteriormente, su adhesión a la UE y la OTAN. Tras su ingreso en la UE en el 2004, el ya cuarteto se convirtió en uno de los grupos informales más visibles de la región, y cobró relevancia durante la crisis migratoria del 2015, cuando sus entonces gobernantes –y en particular, el húngaro Viktor Orbán- se unieron contra la política de puertas abiertas de la alemana Angela Merkel.Sin embargo, la invasión a gran escala rusa de Ucrania en el 2022 dinamitó la unidad del grupo, pues Orbán mantuvo estrechos lazos con Moscú, lo que enemistó a Hungría con Polonia y República Checa, aunque no con la Eslovaquia del también prorruso Robert Fico. Las relaciones entre Varsovia y Budapest se deterioraron todavía más con la llegada al poder de Tusk en el 2023, quien sustituyó al partido ultraconservador Ley y Justicia (PiS), aliado de Orbán. El último y tenso encuentro del cuarteto fue en febrero del 2024 en Praga, entre manifestaciones contra Orbán y Fico por su cercanía al Kremlin.Péter Magyar, que derrotó de modo aplastante al trumpista Viktor Orbán en las elecciones del pasado abril, dejó clara su voluntad de recomponer relaciones con los países vecinos y de reactivar el V4. El factor determinante es la incipiente relación entre Tusk y Magyar, ambos pertenecientes al Partido Popular Europeo. Magyar eligió Polonia para su primera visita al extranjero como primer ministro.En Gödöllö, el Grupo de Visegrado trabajó en una estrategia de puntos en común. Ahora que su postura antiinmigración encaja en la corriente principal europea, se están centrando en el apoyo a un mayor presupuesto a largo plazo de la UE y en el rechazo a las medidas del Pacto Verde. Son también reluctantes a la ampliación de la UE, con algunos como Hungría sin prisa por la plena adhesión de Ucrania al club comunitario. Sus mayores diferencias siguen siendo en torno a Rusia. Fico es afín a Putin; Magyar se ha distanciado de Orbán pero su país depende aún de la energía rusa; el checo Babis, más trumpista que prorruso, es pragmático; y Tusk rechaza cuanto venga de Moscú.Corresponsal en Alemania, Centroeuropa y países nórdicos desde 2014. Antes en Italia y Vaticano (2003-2009). Especialista en religión. Licenciada en Comunicación (UAB) y máster en Periodismo (beca Fulbright) en Columbia