Carmen Valero Berl�nActualizado Martes,

junio

18:04La agenda de P�ter Magyar combina una profunda transformaci�n interna de Hungr�a con la ambici�n de reconstruir la influencia regional de Europa Central. Mientras prepara para septiembre las consultas para una nueva Constituci�n y avanza en una amplia reforma institucional, el primer ministro h�ngaro intenta relanzar la cooperaci�n centroeuropea, profundamente da�ada por la guerra de Ucrania. La reuni�n celebrada este martes en Budapest con los l�deres de Polonia, Rep�blica Checa y Eslovaquia refleja esa doble aspiraci�n: reformar Hungr�a por dentro y reforzar su influencia regional por fuera."Europa Central est� presente, es fuerte y est� preparada para dar forma a su propio futuro", ha afirmado Magyar. El inter�s por relanzar el grupo no procede, sin embargo, �nicamente de Budapest. El primer ministro polaco, Donald Tusk, public� la semana pasada una fotograf�a junto a Magyar, el eslovaco Robert Fico y el checo Andrej Babi acompa�ada del mensaje "Make V4 great again", una se�al de que Varsovia tambi�n est� dispuesta a explorar una nueva etapa de cooperaci�n regional. Fico ha defendido la utilidad del formato al asegurar que "si coordinamos nuestras posiciones antes de los Consejos Europeos, tenemos una gran fuerza".Pero cualquier intento de reconstruir la cooperaci�n centroeuropea pasa inevitablemente por Ucrania. La guerra fue la gran fractura del grupo de Visegrado. La invasi�n rusa abri� una brecha entre sus miembros que nunca consigui� cerrarse. Mientras Polonia se convert�a en uno de los principales apoyos europeos de Kiev, Hungr�a fue alej�ndose progresivamente de las posiciones defendidas por la Uni�n Europea y encontr� en la situaci�n de la minor�a h�ngara de Transcarpatia un motivo m�s de fricci�n con Ucrania. Budapest denunci� durante a�os las restricciones introducidas por Kiev en materia ling��stica y educativa que afectaban a esa minor�a, una disputa que acab� contaminando unas relaciones bilaterales ya deterioradas por la guerra.Magyar se ha propuesto desbloquear ese contencioso y, al menos a nivel t�cnico, parece haberlo conseguido. Delegaciones de ambos pa�ses alcanzaron recientemente un acuerdo sobre los derechos ling��sticos, educativos y culturales de la minor�a h�ngara de Transcarpatia, una regi�n del oeste de Ucrania donde viven alrededor de 150.000 h�ngaros �tnicos. Magyar y Zelenski tuvieron ocasi�n de conversar durante el �ltimo Consejo Europeo celebrado en Bruselas, pero una reuni�n bilateral formal sigue pendiente. El l�der h�ngaro ha propuesto celebrar ese encuentro precisamente en Transcarpatia. Zelenski no ha respondido p�blicamente a la propuesta.La futura adhesi�n de Ucrania a la UEA ello se suma que las diferencias de fondo no han desaparecido. Aunque Magyar ha rebajado considerablemente la confrontaci�n mantenida por su antecesor, Viktor Orban, con Ucrania, sigue mostr�ndose contrario a una adhesi�n acelerada del pa�s a la Uni�n Europea. En el �ltimo Consejo Europeo logr� adem�s introducir cambios en el lenguaje impulsado por varios Estados miembros para evitar cualquier compromiso autom�tico respecto al calendario de futuras negociaciones de adhesi�n.Pero incluso cuando las relaciones entre Budapest y Kiev parecen encaminarse hacia una cierta distensi�n, nuevos nubarrones aparecen en Polonia. El presidente polaco, Karol Nawrocki, pr�ximo al partido Ley y Justicia (PiS) de Jarosaw Kaczyski, retir� recientemente a Zelenski la Orden del �guila Blanca, la m�xima condecoraci�n del pa�s. Fue despu�s de que Ucrania rebautizara una unidad militar en homenaje al Ej�rcito Insurgente Ucraniano (UPA), considerado en Polonia responsable de las matanzas de civiles polacos en Volinia durante la Segunda Guerra Mundial, hechos que Varsovia califica de genocidio. La decisi�n provoc� una respuesta inmediata desde Kiev, donde varios dirigentes devolvieron las distinciones polacas que hab�an recibido en solidaridad con Zelenski.La crisis a�ade una nueva dificultad a Tusk. Mientras su Gobierno mantiene una l�nea de firme apoyo a Ucrania, la presidencia polaca ha reabierto un conflicto hist�rico que amenaza con enturbiar una relaci�n estrat�gica para Kiev. El primer ministro polaco ha llamado a rebajar la tensi�n y ha asegurado que, teniendo en cuenta la seguridad estrat�gica de Polonia, no contribuir� a alimentar el conflicto entre Varsovia y Kiev. El deterioro del clima pol�tico coincide adem�s con los preparativos de la Conferencia Internacional para la Reconstrucci�n de Ucrania, que se celebrar� los d�as 25 y 26 de junio en Gdask. Zelenski no asistir� y la delegaci�n ucraniana estar� encabezada por la primera ministra, Yulia Svyrydenko.Fico sigue siendo una de las voces m�s esc�pticas de la regi�n respecto a una integraci�n acelerada de Ucrania en la Uni�n Europea y mantiene una posici�n m�s pr�xima a Budapest que a Varsovia en este debate.Una regi�n fragmentadaPero la reuni�n de Budapest no mira �nicamente al pasado de Visegrado. El primer ministro h�ngaro quiere convertir el grupo en la base de una cooperaci�n centroeuropea m�s amplia. "Una prioridad muy importante de nuestra pol�tica exterior es la cooperaci�n V4 y su fortalecimiento", afirm� recientemente Magyar, que ha planteado incluso la posibilidad de ampliar el formato e incorporar progresivamente a pa�ses como Austria, Ruman�a, Croacia o Eslovenia.El proyecto, sin embargo, se enfrenta a una regi�n pol�ticamente fragmentada. Austria acaba de salir de meses de bloqueo institucional, Ruman�a sigue inmersa en una crisis pol�tica, Polonia vive una compleja cohabitaci�n entre el Gobierno y la presidencia, Hungr�a atraviesa un profundo proceso de transformaci�n institucional tras la llegada de Magyar al poder y Ucrania sigue siendo uno de los principales factores de divisi�n dentro de la regi�n, tanto por la guerra como por el debate sobre su futura adhesi�n a la Uni�n Europea.El encuentro servir� para comprobar si, tras a�os de divisiones provocadas por la guerra de Ucrania, todav�a existe una base pol�tica suficiente para reconstruir Europa Central como actor regional. El verdadero desaf�o para Magyar ser� demostrar que el grupo de Visegrado puede volver a actuar como una plataforma de influencia en una regi�n m�s fragmentada que cuando naci�.